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Israel aprueba de urgencia 700 casas más en colonias antes del diálogo con Palestina

Las viviendas se construirán en Gilo, una colonia judía más allá de la Línea Verde de 1949

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, junto al secretario de Estado de EE UU, Jhon Kerry, el pasado lunes 31 de marzo.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, junto al secretario de Estado de EE UU, Jhon Kerry, el pasado lunes 31 de marzo. REUTERS

La Autoridad de Tierras de Israel ha sacado a licitación otras 708 casas en Gilo, un barrio del sur de Jerusalén que se encuentra más allá de la Línea Verde del armisticio de 1949, es decir, en zona internacionalmente considerada como ocupada, a menos de cinco minutos en coche de Belén (Cisjordania). La autorización se produce horas después de que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se reunieran esta mañana en Jerusalén, en un intento de insuflar oxígeno al moribundo proceso de paz con los palestinos. En esa reunión, según está confirmando el entorno de Netanyahu, Israel se habría comprometido a aplicar una congelación en los asentamientos, al menos hasta final de año, precisamente para mantener vivo el diálogo.

Las nuevas residencias habían sido sacadas a licitación en el pasado, en noviembre de 2013 y enero de este año, pero no se concretaron ofertas ya que los contratistas que querían pelear el concurso estimaban que el precio de partida era muy elevado. Ahora se ha rebajado y es cuando se avanza en su construcción, según ha adelantado el diario Haaretz y ha corroborado el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Jerusalén. Gilo, un barrio con población mayoritariamente emigrada de Rusia en los años 90, ya se benefició en agosto pasado de otra ampliación notable, con 890 unidades.

Aquella tanda fue previa a la liberación de los primeros 26 presos palestinos, de un total de 104, que Netanyahu se comprometió a excarcelar durante los primeros nueve meses de negociaciones, un periodo que acaba el 29 de abril sin que por el momento se haya registrado logro alguno. Desde entonces, las liberaciones de reclusos han venido precedidas o sucedidas de más ladrillo para los asentamientos, en lo que se entendía como un guiño a los socios de ultraderecha del gabinete –Casa Judía, especialmente, tercer socio en importancia, con 12 escaños-, contrarios a la salida de reclusos.

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) emitió a mediados de marzo un informe que indicaba que, desde que en julio se retomó el proceso de paz, se habían comenzado a levantar 10.509 nuevas viviendas en colonias de Cisjordania y Jerusalén Oriental, donde Naciones Unidas dice que ya residen más de medio millón de personas. Luego, en el último mes, se han anunciado cuatro bloques más de permisos (de 734, 184, 200 y 2.372 casas). En todo 2013 se duplicaron las residencias nuevas en asentamientos respecto a 2012, indica la central de estadísticas de Israel.

La supuesta congelación acatada durante la mañana del martes por Netanyahu ante Kerry sólo se aplicaría en Cisjordania, no en Jerusalén Este, y no afectaría a las infraestructuras públicas que el Ejecutivo israelí desee acometer. La congelación total, que exigían las autoridades palestinas, ha sido descartada. El presidente Mahmud Abbas, usando palabras de Estados Unidos y la Unión Europea, define habitualmente las colonias como “uno de los mayores obstáculos para la paz”.

Más allá de estas obras, altos funcionarios de Israel insisten en que el primer ministro se ha comprometido ante el secretario norteamericano a prorrogar las negociaciones hasta 2015, pese a esa fecha marcada en rojo del 29 de abril, cuando se abría el precipicio a los pies de los negociadores, seguir o parar de nuevo. Se compromete a liberar a los 26 presos que faltan para completar esa tanda de 104 prisioneros encarcelados antes de los Acuerdos de Oslo (1993) e incluso a soltar a otros 400, en este caso ya no con delitos de sangre a sus espaldas, sino de “bajo perfil”. A cambio, reclaman a Abbas que no busque un reconocimiento mayor para Palestina –de estado observador a estado miembro- en la Asamblea de Naciones Unidas y que paralice su adhesión a más organismos internacionales. A Estados Unidos podría haberle arañado también una importante contrapartida: la liberación de Jonathan Pollard, norteamericano de origen e israelí nacionalizado, condenado a cadena perpetua en EEUU por espiar a favor de Israel cuando era funcionario en la Inteligencia Naval estadounidense. Durante años, los servicios secretos de Washington se han opuesto a su excarcelación por la sensibilidad de la información que manejó. Hasta el presidente Barack Obama, cuando hace un año visitó Israel, remarcó que Pollard había cometido un delito muy grave y necesitaba “cumplir su tiempo”. La familia del espía explica que en la oficina de Netanyahu les dan “garantías” de que podrán tenerlo en casa antes de la pascua judía, el 14 de abril.

Ni siquiera la posible vuelta de un símbolo nacional como es Pollard convence, no obstante, a los socios más radicales del primer ministro. Casa Judía ha dicho públicamente que al menos siete de sus 12 miembros en la Knesset (Parlamento israelí) dejarían la coalición si de nuevo Israel libera a más presos palestinos. Este partido siempre se ha opuesto a cualquier tipo de negociación con los palestinos y ha amagado con marcharse, sin hacerlo, en otras ocasiones. Los laboristas, con 15 escaños y dispuestos a hablar con el contrario, podrían llenar su hueco con 15 escaños.

Kerry, tras tener que abandonar la zona esta mañana por compromisos en Europa, regresará mañana para entrevistarse de nuevo con Netanyahu y con Abbas, a quien ya no pudo ver hoy, pero con quien se entrevistó la pasada semana en Jordania. Estos deben ser encuentros definitivos para aclarar si se prorrogan las negociaciones, si las partes ceden y, a continuación, si se adhieren al acuerdo marco que Kerry les quiere presentar como base de una paz definitiva, del que han trascendido pocos detalles, más allá de que no gusta a ninguna de las partes.

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