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Portillo, expresidente guatemalteco, se declara culpable de corrupción

El exgobernante, en el poder de 2000 a 2004, reconoce ante un juez de Nueva York que recibió 2,5 millones de dólares de Taiwán a cambio de reconocimiento diplomático

Portillo, en Ciudad de Guatemala en mayo de 2013.
Portillo, en Ciudad de Guatemala en mayo de 2013. efe

La noticia de que este martes el expresidente de Guatemala, Alfonso Portillo Cabrera, se declarara culpable de asociación ilícita para el lavado de dinero ante un tribunal de Manhattan, Nueva York, alborotó los corrillos políticos en Guatemala.

Mientras en su país negó los cargos con vehemencia, y dijo que era víctima de persecución política por negarse a secundar la política norteamericana en Irak y Afganistán, su declaración de esta mañana en Estados Unidos sorprendió a los guatemaltecos.

En su exposición ante el tribunal de Nueva York, Alfonso Portillo, quien gobernó Guatemala entre 2000 y 2004, no solo aceptó que había recibido 2,5 millones de dólares a cambio de que Guatemala mantuviera el reconocimiento diplomático a Taiwán, sino su conocimiento pleno de que esa actitud lo ponía al margen de la ley.

“Sabía que actuaba mal. Asumo la responsabilidad por mis delitos y acepto las consecuencias de mi proceder”, dijo Portillo, con ayuda de un intérprete, ante el juez federal de distrito, Robert P. Patterson.

Para el analista Héctor Rosada, el hecho de que un expresidente sea condenado por un acto de corrupción es un sanbenito que afectará gravemente la imagen de Guatemala en el exterior, y pone en riesgo aspectos vitales para el futuro el país, como la necesaria inversión extranjera para reactivar la economía de este país centroamericano. “Se pone en evidencia que la corrupción y la impunidad campan en Guatemala”, dijo Rosada a EL PAÍS.

El experto añade que Portillo, no es, ni por asomo, el único mandatario que ha sucumbido ante la política corruptora del gobierno de Taiwán. “Desde 1954, todos han recibido sobornos. Esto lleva a exigir que el gobierno de Formosa también debe ser investigado”, añade.

Héctor Rosada piensa que hay “peces gordos” de la política criolla que deben estar temblando ante la posibilidad de caer bajo la lupa de la justicia estadounidense. “Asumo que Portillo se acogió a la figura del colaborador eficaz, que a la larga termina sacando a la luz los negocios sucios de políticos que hasta ahora están tras bambalinas”.

En ese contexto, para Héctor Rosada la posibilidad de que Portillo pueda regresar a Guatemala en el mediano plazo podría significar un alto riesgo para la seguridad física del exmandatario, en la medida que habrá evidenciado las oscuras fuentes de riqueza de los poderes fácticos tanto tradicionales como emergentes.

Para José Rubén Zamora, presidente del matutino elPeriódico, queda demostrado que Guatemala es el reino de la impunidad, mientras hinca las tintas en la administración actual, con la que mantiene una guerra declarada desde hace casi dos años: “En sus dos años de gestión, el gobierno de Otto Pérez Molina ha demostrado una tendencia irreprimible a la corrupción y vínculos escandalosos con el crimen organizado, particularmente con el narcotráfico”, subraya. Añade que la gran lección del caso Portillo sería que los guatemaltecos exijan un golpe de timón que pueda hacer enmendar el rumbo errático del país.