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Decenas de miles de personas protestan en Moscú por la ocupación de Crimea

Dos manifestaciones de signo contrario recorren la capital rusa la víspera del referéndum

Partidarios de la política del Kremlin en Crimea marchan en Moscú.
Partidarios de la política del Kremlin en Crimea marchan en Moscú. AP

En vísperas del referéndum de Crimea para su reunificación con Rusia, decenas de miles de personas participaron en marchas de signo contrario en Moscú. Una, la llamada "por la paz", fue convocada por la oposición, mientras que la otra, organizada por grupos progubernamentales, se solidarizó con la política del Kremlin. Los opositores recorrieron los bulevares de la capital rusa bajo el lema principal de «Por una Rusia y una Ucrania sin Putin», mientras que los otros lo hicieron bajo la consigna de «Por el apoyo a Crimea y la lucha contra el fascismo». Mientras tanto, la popularidad del presidente ruso bate récords y supera el 70%.

La marcha de la oposición y el subsiguiente mitin celebrado en la avenida Sájarov, sitio donde tradicionalmente se celebran las manifestaciones de los que quieren librarse de Putin, reunió a decenas de miles de personas —alrededor de 50.000, según la agencia Afp— que consideran que la actual política del Kremlin es una agresión contra Ucrania. «¡No a la guerra!», «¡Rusia será libre!», «¡Fuera Putin!», fueron algunas de las consignas que con más frecuencia corearon los opositores, que están en contra de lo que consideran será una anexión de Crimea por parte del Kremlin.

En días anteriores también hubo manifestaciones contra la política de Putin en la península donde Rusia tiene la principal base de su flota del mar Negro, pero esas no contaban con el permiso legal requerido y por ello terminaron con detenciones de activistas. Esta vez, sin embargo, el Ayuntamiento de Moscú dio la autorización correspondiente, como se la dio asimismo a los grupos progubernamentales que también marcharon por las avenidas del centro de la capital rusa. Las rutas de las marchas debían cruzarse, pero todo se organizó de manera que no hubo enfrentamientos ni desórdenes.

Entre los activistas del mitin anti-Putin estuvieron conocidos líderes de la oposición como Iliá Yashin o Borís Nemtsov, quien en época de Borís Yeltsin fue viceprimer ministro, así como las dos Pussy Riot liberadas a fines de diciembre pasado.

Si la oposición marchó enarbolando banderas rusas y ucranias, los pro-Putin lo hicieron con estandartes rojos y azules, y casi en formación militar. Durante los últimos días ha habido manifestaciones a lo largo de Rusia en apoyo a la política del Kremlin en Crimea.

Los resultados del referéndum de este domingo seguramente confirmarán que la mayoría de los habitantes de Crimea quiere que la península pase nuevamente a formar parte de Rusia. El Kremlin no reconoce a las nuevas autoridades de Kiev, las considera ilegítimas y sostiene que la población de Crimea tiene todo el derecho a determinar su futuro en una consulta popular. Occidente no está de acuerdo con ninguno de estos puntos y no reconoce la legalidad del plebiscito. Pero el problema se está extendiendo y existe la posibilidad de que la presencia rusa llegue también a algunas de las provincias del este ucranio.

El viernes, ya antes de los enfrentamientos que terminaron con la muerte de dos personas en Járkov, el ministerio de Exteriores ruso publicó una nota —motivada por los desórdenes del jueves en Donetsk, en los que un joven murió apuñalado— en la que advierte que se reserva el derecho a proteger a los rusohablantes; una advertencia reconfirmada este sábado en un comunicado por el Ministerio de Exteriores, que anuncia que Moscú atenderá las "peticiones de ayuda" de rusos de Ucrania. Si la situación se desborda en las provincias con una gran población rushoablantes, Putin podría enviar el Ejército; el Senado ruso le dio unánimemente la autorización para ello el pasado 1 de marzo.

Mientras tanto, en medio de las amenazas de sanciones por parte de Occidente, el Kremlin ha recibido una buena noticia: la ONU ha confirmado que el mar de Ojotsk, en el extremo oriente, pertenece a Rusia. Esto abre las puertas a la explotación de la plataforma continental en la zona, que los expertos consideran rica en hidrocarburos.