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El Gobierno venezolano acusa a Panamá de injerencia

El canciller venezolano afirma que no aceptarán a "nadie" que les dé "recomendaciones de cómo enfrentar a grupos violentos"

Una protesta contra Nicolás Maduro en Caracas.
Una protesta contra Nicolás Maduro en Caracas. EFE

Venezuela y Panamá entraron este jueves en ruta de colisión diplomática y retiraron a sus respectivos embajadores en ambas capitales, en llamados a consulta luego de que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, acusó al gobierno panameño de emitir “declaraciones injerencistas” en los asuntos internos de su país.

El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, deploró la “situación de violencia” en Venezuela. En un mensaje que difundió en su cuenta de Twitter, el mandatario confirmó que ordenó convocar a consultas al embajador panameño en Caracas, Pedro Pereira.

El diferendo estalló el jueves de esta semana, cuando el canciller de Venezuela, Elías Jaua, dijo a una radioemisora venezolana que, por instrucciones de Maduro, ordenó a la embajadora de su país en Panamá, Elena Salcedo, trasladarse a consultas a Caracas por “declaraciones injerencistas de la cancillería panameña”.

Venezuela y Cuba rompieron relaciones con Panamá en agosto de 2004

“No le vamos a aceptar a nadie que nos venga a dar recomendaciones de cómo enfrentar a grupos violentos que están atentando contra la paz de Venezuela”, y consejos sobre cómo se “debe tratar el enfrentamiento a grupos violentos que tratan de desestabilizar”, agregó Jaua.

En una declaración que difundió el 18 de febrero a propósito de la crisis de violencia política y de tensión que sacude desde hace varias semanas a Venezuela, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá apeló a que el gobierno venezolano y las autoridades correspondientes “recurran al ejercicio de la prudencia en el uso y disposición de la fuerza” y salvaguarden “las libertades públicas e individuales” para la “convivencia pacífica”.

Panamá exhortó a que las partes en pugna en Venezuela eviten “mensajes sectarios o de lucha de clases que en nada contribuyen a la armoniosa convivencia” e instó a un diálogo “sin precondiciones” para allanar “el camino de la paz y la prosperidad” en esa nación.

Al respecto, el canciller venezolano aseguró que el pronunciamiento del gobierno panameño “nos obliga a tomar esta medida con un país con el cual habríamos querido tener buenas relaciones”.

Por su parte, el canciller panameño Francisco Álvarez describió en su cuenta de Twitter que “he hablado” con el embajador Pereira para “instruirle que viaje a Panamá a consultas para analizar situación en ese país hermano”.

En un debate el pasado miércoles en la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre la crisis venezolana, Panamá divulgó su declaración del martes y fue el único país que se alineó con Estados Unidos y Canadá. La delegación estadounidense pidió al gobierno de Maduro que respeto “la libertad de expresión y el derecho de reunión pacífica y la seguridad de todos los ciudadanos”.

Sin mencionar a Estados Unidos, la delegación venezolana respondió con una acusación al “imperio” de impulsar “un golpe de Estado callejero y mediático” en Venezuela.

Aunque con altibajos, las relaciones Caracas—Panamá han sido cordiales. En los últimos meses surgieron problemas bilaterales por una deuda de unos 800 millones de dólares—no hay una cifra exacta—que empresarios de Venezuela mantienen con la Zona Libre de Colón, que opera en el Caribe panameño y es el principal puerto de reexportación de mercancías de América Latina.

Venezuela y Cuba rompieron relaciones con Panamá en agosto de 2004, luego de que la entonces presidenta panameña, Mireya Moscoso, indultara al anticastrista cubano—estadounidense Luis Posada Carriles, acusado de una larga cadena de actos de terrorismo por Caracas y La Habana y ahora refugiado en Estados Unidos. Panamá restableció los lazos diplomáticos con Venezuela en septiembre de 2004, luego de que Martín Torrijos asumiera la presidencia panameña, y con Cuba a mediados de 2005.