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México, EE UU y Canadá relanzan su relación pese a los recelos bilaterales

La cumbre de América del Norte reúne a Peña Nieto, a Obama y a Harper en la ciudad mexicana de Toluca para desarrollar pautas de integración regional en seguridad, transporte y energía

Los presidentes de EE UU y México, Barack Obama y Enrique Peña Nieto, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper. REUTERS-LIVE!

Los presidentes de Estados Unidos y México, Barack Obama y Enrique Peña Nieto, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, se reúnen este miércoles en la ciudad mexicana de Toluca para acordar proyectos de transporte, seguridad y energía que hagan de Norteamérica una región más competitiva.

La Cumbre de Líderes de América del Norte ocurre por séptima vez, pero en esta ocasión tensiones bilaterales entre los participantes han enfriado tanto el ánimo de la reunión como las expectativas sobre los resultados de la misma.

México recibe a Obama con el reclamo velado de que de nada ha servido que durante más de un año la diplomacia azteca guarde silencio en temas espinosos de la relación: el escándalo por las escuchas de la NSA, que espió no sólo al expresidente Felipe Calderón sino también a Peña Nieto, así como violaciones a derechos humanos de mexicanos en la frontera y en cárceles de EE UU. Esa diplomacia de bajo perfil se asumió para no entorpecer la prometida reforma migratoria en Estados Unidos, que cada vez se ve más lejana, si no imposible.

Washington en cambio recela de que desde la llegada de Peña Nieto al poder, en diciembre de 2012, se terminó la manga ancha que había con Calderón en materia de cooperación en seguridad, léase libre actuación en suelo mexicano de agencias de EE UU como la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Oficina Federal de Investigación (FBI) y por supuesto la Agencia Antidrogas (DEA).

Las tensiones bilaterales han rebajado las expectativas sobre los resultados de la cumbre

Harper, por su parte, ha llegado antes a México y este martes recibió de viva voz y en público el reclamo de Peña Nieto porque Ottawa no ha cancelado la obligación de que los mexicanos soliciten visa para viajar a Canadá. El primer ministro canadiense en cambio no tendrá la mejor de las entrevistas con Obama, cuyo gobierno mantiene detenido el ambicioso proyecto del oleoducto Keystone XL, sin aprobación desde hace dos años y mediante el cual se pretende llevar combustibles desde Alberta, en Canadá, hasta las costas del Golfo de México en Lousiana y Texas.

Con todo eso de trasfondo, se antoja difícil que la cumbre haga honor al mote de la reunión de Los Three Amigos. De cualquier manera, el gobierno mexicano ha dispuesto que la reunión ocurra en Toluca, capital del Estado de México y cuna política del presidente mexicano. Con ese propósito la ciudad, que no es uno de los destino favoritos cuando se piensa en hacer turismo en este país, ha sido remozada, y en medio de severas medidas de seguridad que ha provocado que la ciudad sea una fortaleza intransitable, la reunión arrancó al mediodía, tras el arribo del presidente Obama.

En la agenda de los presidentes destaca el proyecto de un plan de trabajo para la competitividad, que incluye un plan de transporte, o acuerdo de movilidad, entre estas naciones. Veinte años después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que se cumplieron en enero, el comercio trilateral se ha incrementado 3,7 veces y alcanza el billón de dólares anuales. En cambio, los mecanismos para los hombres de negocios y viajeros frecuentes no han crecido al parejo que ese intercambio. Los países discuten la ampliación de programas para agilizar sus fronteras como los ya existentes Global Entry, Nexus, y otros por definir en este mismo año.

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El proyecto de mejorar la competitividad plantea además la creación de sinergias con otros países y bloques, prioritariamente la Unión Europea y los países miembros del Acuerdo de Asociación Transpacífico, TPP por sus siglas en inglés.

En las últimas semanas tanto el secretario de Estado, John Kerry, como la secretaria de Comercio, Penny Pritzker, han defendido la necesidad de apostar por el TPP para reactivar el TLCAN. “Será un componente crítico para avanzar hacia una nueva fase post-TLCAN”, ha señalado Kerry. Las reticencias de muchos demócratas de abordar el asunto del TPP en pleno año electoral no parecen preocupar a la Administración Obama en el sentido de que pueda perjudicar las negociaciones al respecto en Toluca. Los republicanos en el congreso estadounidense también podrían recelar del plan de ampliar los mecanismos de movilidad de personas al percibir en esas medidas un relajamiento de las políticas migratorias.

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En la declaración conjunta, prevista en la agenda para después de las siete de la tarde en México, los temas de energía y seguridad asomarán como parte de los acuerdos, según ha trascendido.

México está a la mitad de una histórica reforma energética –faltan por aprobarse las leyes secundarias, lo que podría ocurrir en el segundo semestre de este año— y Estados Unidos se encamina hacia la autosuficiencia energética. El plan es que la región aproveche el momento para despegar en este sector.

La negociación de un enfoque regional a la hora de combatir al crimen organizado también está programada en los acuerdos; esto podría modificar la manera en que se intercambia información y se colabora en un tema en el que esta zona vive los efectos de dos políticas contrastantes: mientras que en Estados Unidos la permisividad a la venta de la marihuana crece cada día, en México los homicidios de las bandas del narcotráfico, si bien han bajado un 20% en el último año, siguen martirizando a regiones enteras.

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