Argentina aprueba la propuesta de Clarín de dividirse en seis

El principal grupo de comunicación del país cumple así con la ley de radio y televisión de 2009

El titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Martín Sabbatella.
El titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Martín Sabbatella.EFE

El órgano regulador de los medios audiovisuales de Argentina, cuyo directorio está dominado por el kirchnerismo, aprobó este lunes la propuesta del principal grupo de comunicación del país, Clarín, de dividirse en seis unidades de negocio independientes entre sí. De este modo, el conglomerado que desde hace seis años se ha transformado en enemigo del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con permanentes críticas mutuas, se adecuará a la ley de radio y televisión que en 2009 había aprobado el Congreso argentino, no solo con voto del kirchnerismo sino también de la oposición progresista.

El grupo cuyos principales accionistas son Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto tendrá 30 días para definir quiénes serán los propietarios de las seis nuevas empresas y otros 150 para concretar la separación.

El kirchnerismo y Clarín pasaron de la buena convivencia al enfrentamiento en 2008, cuando estalló el conflicto entre el Gobierno de Fernández y las patronales agrarias. También por aquellos días el grupo de medios argentinos ambicionaba quedarse con Telecom Argentina, que era propiedad de Telecom Italia, pero jamás contó con la venia del Ejecutivo. Una vez declarada la guerra entre el Gobierno argentino y Clarín, el kirchnerismo impulsó en 2009 una ley en contra de la concentración de medios audiovisuales.

Unos 21 grupos se vieron entonces en la obligación de presentar al Ejecutivo propuestas de desinversión de parte de sus empresas, pero solo Clarín, el más perjudicado de todos, apostó por la vía judicial para frenar la vigencia de la ley. Después de cuatro años de disputas en los tribunales, la Corte Suprema de Argentina, que se ha ganado una buena fama de independiente, ratificó en 2013 la constitucionalidad de la norma y a Clarín no le quedó otra opción que presentar entonces un plan para adecuarse a ella. Fue entonces que propuso su partición en seis. El kirchnerismo festejó la victoria frente a su enemigo, aunque muchos progresistas que apoyan la ley y la partición de Clarín también lamentan que varios de los otros grupos hayan sorteado la norma con diversos artilugios.

La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), en la que la oposición cuenta con dos de los siete directores, se tomó tres meses para analizar la iniciativa de Clarín y finalmente la aprobó por unanimidad. “Nos reconforta haber logrado que todos los grupos de medios, aún el más poderoso y perjudicial para la democracia, hayan tenido que rendirse al imperio de la ley", destacó al finalizar la votación el presidente de la AFSCA, el kirchnerista Martín Sabbatella.

“Es el inicio del fin de las posiciones hegemónicas en el mercado de la comunicación que tanto daño le hicieron y le hacen a la pluralidad de voces y a la libertad de expresión. Con la adecuación de Clarín a los límites de la ley no se termina su derecho a informar y opinar con libertad, que siempre defenderemos. Se termina su posibilidad de imponerse como un gigante económico y monopólico para manipular la opinión pública y condicionar la democracia", añadió el funcionario.

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Lo que no se sabe aún es quiénes serán los accionistas de los seis subgrupos de Clarín. El 70,99% del conglomerado está repartido entre Herrera, Magnetto, José Antonio Aranda y Lucas Pagliaro. El 8,75% es del fondo de inversión norteamericano Booth y el 20,26% restante cotiza en Bolsa, y menos de la mitad de estas acciones (9% del total) está en manos del Estado argentino. La idea de Clarín aprobada por el Ejecutivo consiste en crear una gran empresa que mantenga cuatro canales de televisión, incluido el 13 de Buenos Aires, seis emisoras de radio, entre las que figuran la porteña Mitre, y licencias para operar televisión por cable en 24 ciudades menores de Argentina.

Habrá una segunda compañía de importante envergadura, Cablevisión, que mantendrá las licencias para operar televisión por cable en 24 grandes plazas y un canal. El 40% de Cablevisión quedará en manos del fondo de inversión norteamericano Fintech, controlado por el mexicano David Martínez. En el futuro puede surgir una objeción legal contra Fintech, que en 2013 se quedó con la mayoría de Telecom Argentina, porque la ley de medios prohíbe que una compañía de servicios públicos, como el telefónico, cuente además con negocios en televisión o radio.

Las otras cuatro empresas en que se dividirá Clarín serán de menor tamaño. Una contará con licencias de televisión por cable en 20 localidades. Otra tendrá seis canales de televisión, incluido TyC Sports. Habrá una unidad con radios en cuatro ciudades y una última con dos canales de televisión en provincias. Los seis nuevos grupos no podrán contar con los mismos accionistas ni compartir administraciones, gerencias, estructuras o costes.

Lo que no está claro tampoco es cuáles de esas seis compañías se quedarán con los medios no audiovisuales de Clarín, que no están afectados por la ley. El conglomerado en la actualidad cuenta con el diario de mayor circulación de Argentina, Clarín, y otros cinco periódicos. También es el accionista mayoritario de la fábrica Papel Prensa, compañía que vende el papel con el que se imprimen la mayoría de los periódicos en el país.

Este lunes la AFSCA también aprobó la propuesta de adecuación a la ley de varios grupos argentinos, como el de los empresarios Daniel Vila y José Luis Manzano, exministro del Interior del Gobierno de Carlos Menem (1989-1999), y el de Florencio Aldrey Iglesias, oriundo de La Coruña pero radicado en Mar del Plata. Aún resta que la autoridad audiovisual autorice los planes de Telefónica y PRISA, editora de El País.

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