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Sochi y Berlín, una comparación peligrosa

Un escritor satírico crítico con Putin recibe criticas tras ver paralelismos entre los Juegos de Invierno de Rusia y los de Hitler

El presidente Putin brinda con miembros de la delegación austriaca en Krásnaya Poliana el 9 de febrero.
El presidente Putin brinda con miembros de la delegación austriaca en Krásnaya Poliana el 9 de febrero.

Los juegos con la historia son tan actuales hoy en Rusia como los Juegos Olímpicos de Sochi y más controvertidos, si cabe. Tras la polémica pregunta de la televisión privada Dozhd sobre si hubiera sido conveniente entregar Leningrado a los nazis para salvar vidas, ha seguido ahora un provocador comentario, publicado en la web de la emisora El Eco de Moscú, que afecta al presidente Vladímir Putin y a la patinadora Julia Lipnítskaya, la gran estrella y la benjamina de Sochi.

Con el título “Putin y la chica de los patines” el escritor satírico Víctor Shenderóvich traza una comparación entre el presidente ruso y la deportista de los Urales y dos protagonistas de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936: Adolf Hitler y el lanzador de peso Hans Welke (con posterioridad oficial de las SS, implicado en crímenes de guerra en la invasión nazi de la URSS).

Dozhd quiso examinar las hipotéticas alternativas a la historia real, pero Shenderóvich traspuso de forma mecánica un episodio del pasado en la Alemania nazi a la Rusia actual e instrumentalizó a la deportista de 15 años, en una futurología política ajena a ella.

“Me gusta mucho esta chica sobre patines, mucho, pero si supieran cómo les gustaba a los berlineses en el verano de 1936 el lanzador de peso Jans Welke, el primer campeón alemán de atletismo ligero, un chico sonriente, guapo, que simbolizaba la juventud de la nueva Alemania”. Y prosiguió: “Algo, sin embargo, nos impide hoy alegrarnos de su victoria [de Lipnítskaya]. Se trata de que sabemos el precio final de su hazaña deportiva [de Welke], el precio en el que se incluyen Dachau, Coventry, Khatyn, Leningrado… no por culpa de Hans, claro, pero resultó que él contribuyó”. Dozhd se disculpó por su pregunta, que hería las sensibilidades de una parte de la sociedad, pero ni su disculpa ni la entusiasta defensa del canal que el director de cine Alexandr Sokúrov emprendió frente a Putin lo han salvado de la marginalización, después de que los principales operadores televisivos de Rusia lo eliminaran de sus paquetes de programas.

Ahora, los destinatarios de las críticas son Shenderóvich y El Eco de Moscú. El jefe de grupo parlamentario del partido gubernamental Rusia Unida (RU) en la Duma Estatal (Parlamento), Vladímir Vasíliev, afirmó el martes que la comparación de Shenderóvich exigía una disculpa. Por su parte, la campeona olímpica y también diputada de RU, Svetlana Zhúrova, opinó que el blog de Shenderóvich “encaja en la campaña contra los Juegos Olímpicos lanzada por los medios occidentales”. “Ha herido a mucha gente y debe disculparse”, dijo la atleta a la agencia Itar-Tass.

El escritor dijo que no comparaba "el régimen de Putin" con el de Hitler

Shenderóvich, por su parte, ha afirmado al servicio informativo Newsru.com que no piensa disculparse. El escritor dijo que no comparaba el “régimen de Putin” con el “régimen de Hitler”, pero insistió en que se habían gastado enormes recursos en los Juegos Olímpicos y que Putin y las autoridades se beneficiaban del talento de la patinadora. “El encanto [olímpico] de un modo o de otro se contagia al régimen, lo fortalece”, dijo.

Tampoco Alexéi Venedíctov, el director de El Eco de Moscú, piensa pedir perdón. La página web de la emisora es “una tribuna de discusión sobre los problemas más agudos de la historia y la modernidad”, ha dicho el periodista. “El Eco de Moscú continuará siendo en el futuro una tribuna de debate en el marco de lo permitido por la Constitución”, ha señalado. En relación a los rumores que vaticinan su destitución en las próximas elecciones internas en la emisora, Venedíctov afirma que su destino y carrera “no puede ser moneda de cambio” en la comprensión del deber profesional de un periodista y director de un medio de comunicación. El Eco de Moscú pertenece al monopolio exportador de gas Gazprom, pero la redacción es formalmente independiente.

Además del caso de Dozhd y el de Shenderóvich otro escándalo ha sido protagonizado por el canal CNN, que en una lista de los monumentos más feos del mundo, incluyó uno a la resistencia en la Fortaleza de Brest, en Bielorrusia, durante la II Guerra Mundial. El Consejo de la Federación (Cámara alta del Parlamento) propuso suspender temporalmente el canal, pero la CNN se disculpó y eliminó la lista de monumentos de la web.

En la Duma, el jefe del Comité de Exteriores, Alexéi Pushkov, propuso el miércoles adoptar una ley para defender los puntos de vista rusos sobre los hechos históricos, “porque hay muchos que desean tergiversarlos en el extranjero y por desgracia dentro de la misma Rusia”. Pushkov alegó que los países de la UE aprueban leyes que determinan las actitudes ante la historia y se refirió al Parlamento de Letonia donde, según dijo, se examina la posibilidad de establecer responsabilidades penales por negar la ocupación soviética y nazi. En opinión de Pushkov, esta legislación está dirigida contra los que justifican la URSS, pero no contra los que toleraron o se sentían bien bajo el dominio nazi. En 2009 fue admitido a trámite en la Duma un proyecto de ley que prevé responsabilidades penales para quienes deformen acontecimientos vinculados con la II Guerra Mundial. El documento no ha sido examinado hasta ahora.