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OBITUARIO

Alistair McAlpine, una reputación derribada por un falso escándalo

La BBC le acusó erróneamente de pederastia, lo que motivó la dimisión del director de la cadena

Alistair McAlpine, político británico, en 1979.
Alistair McAlpine, político británico, en 1979.

Alistair McAlpine, antiguo tesorero del Partido Conservador británico y en su día uno de los más estrechos asesores de Margaret Thatcher, vivía prácticamente retirado de la política cuando su nombre acaparó titulares en otoño de 2012 por un escándalo sexual en el que se le implicó falsamente. McAlpine emprendió entonces acciones legales no solo contra la BBC, emisora de un reportaje de investigación que lo relacionaba con los abusos de menores acogidos en hospicios de Gales, sino también contra miles de tuiteros acusados de difamación por transmitir los falsos rumores en la Red. Antes de su muerte, el pasado 17 de enero a los 71 años, ya había ganado esa batalla para limpiar su nombre.

El mayúsculo escándalo que supuso aquella edición del programa (Newsnight) acabó forzando la dimisión del a la sazón director general de la radiotelevisión pública, George Entwistle. McAlpine nunca fue citado por su nombre en la emisión, pero se procuraron suficientes pistas para llevar a pensar que él era el hombre acusado por una de las víctimas de haber abusado —e incluso violado— a varios niños en los años setenta y ochenta. El acusador admitió más tarde, al examinar una foto del político, que se había equivocado en su identificación.

La corporación pública, y también el canal ITV, que se hizo eco de los rumores, accedieron casi inmediatamente a indemnizar a McAlpine y emitir una disculpa. Los abogados del lord identificaron, asimismo, un millar de cuentas de Twitter que difundieron las acusaciones, y otras 9.000 que rebotaron los tuits originales, cuyos titulares tuvieron que pagar una cantidad simbólica (5 libras) a una organización benéfica por libelo. Pero ello no logró disipar la amargura del político, según han recordado estos días sus allegados y amigos, conocido por su carácter simpático y su estilo de bon vivant.

Nacido en Londres en 1942 y descendiente de la saga de constructores McAlpine, propietaria de una de las mayores compañías del sector, ingresó en la firma familiar a los 21 años como director, aunque pronto decidió labrarse su propia fortuna con el desarrollo de varios proyectos en Australia. Ingresó en la política de la mano de Margaret Thatcher quien, recién nombrada líder de los conservadores, le encomendó el puesto de tesorero del partido. Permaneció al lado de la Dama de Hierro, hasta hoy la única mujer que ha ejercido de primera ministra británica, durante toda su gestión, de 1979 a 1990. Fue Thatcher quien lo promovió como lord vitalicio (barón McAlpine of West Green in Hampshire) en 1984, como agradecimiento a los ingentes fondos obtenidos por el tesorero para financiar sucesivas lizas electorales de los tories.

Más que un tory, McAlpine era un thatcherita. Nunca perdonó al partido el trato que dispensó a Margaret Thatcher (descabalgada abruptamente del liderazgo) e incluso llegó a renunciar a su filiación para sumarse a la formación euroescéptica Partido del Referéndum a mediados de los noventa. En años recientes, regresó sin embargo al redil de los conservadores.

Autor de varios libros y propietario de una espléndida colección de arte, parte de la cual donó a la Tate Gallery, McAlpine vivía en Italia junto a su tercera esposa cuando le sobrevino la muerte.