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El Partido Republicano prepara su propuesta de reforma migratoria

El exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, asegura que sin reforma, los republicanos carecen de futuro político

El exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.
El exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. AP

La reforma de inmigración es clave para el futuro del Partido Republicano. Así argumenta el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, su confianza en que 2014 será el año en que se apruebe la nueva legislación. Las declaraciones del político -antes republicano, ahora independiente- llegan apenas unos días antes de que los líderes del partido presenten su plan para reformar el sistema migratorio y reabrir las negociaciones con los demócratas.

“Si estás en contra del grupo de votantes de mayor crecimiento en todo el país, ni tú ni tu partido tenéis futuro”, aseguró tajante Bloomberg durante un foro sobre inmigración celebrado este viernes en Washington. Junto a él, el gobernador republicano del Estado de Michigan, Rick Snyder, afirmó que el sistema actual es “estúpido”.

Según confirmaron Snyder y Carlos Gutiérrez, secretario de Comercio durante la Administración Bush, el Partido Republicano ultima estos días su propuesta de reforma. La presentación de una hoja de ruta para la creación de un nuevo sistema migratorio -se espera que ocurra la próxima semana- supondría un cambio drástico en la estrategia republicana hasta ahora. El pasado mes de noviembre, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, declaró que se habían agotado las posibilidades de aprobar la legislación. Dentro de apenas unos días puede reiniciar el proceso para culminar una de las reformas más importantes en décadas.

La propuesta republicana no será tan ambiciosa como lo fue la ley aprobada en el Senado en junio y que contó con amplio respaldo de los dos partidos. El plan, que abordará la reforma en cuatro leyes distintas y no en una sola, pedirá un aumento en la seguridad fronteriza, un sistema de verificación de nuevos empleados, otro programa de entrega y control de visados y creará un nuevo estatus de “legalidad” para los indocumentados, permitiéndoles entrar y salir del país, y trabajar, pero sin ser ciudadanos estadounidenses.

Sin inmigración no tenemos futuro. Nos van a comer”

El hecho de que este estatus no constituya una vía para la ciudadanía, puede garantizar el rechazo por parte de la gran coalición social que respalda la reforma, así como de los demócratas, que no apoyarán ninguna propuesta que no incluya la regularización de los ‘sin papeles’. El presidente Obama, que considera la reforma como una de las grandes prioridades de su mandato, ha reiterado que no firmará ninguna ley de reforma que no reconozca esta opción.

El estatus intermedio que han defendido algunos legisladores republicanos consiste en crear un método para que los indocumentados puedan registrarse ante las autoridades y, una vez pagada una penalización, solicitar un permiso de residencia legal, el equivalente a la ‘green card’, pero sin opciones de convertirse una década después en ciudadanos, como sí quieren hacer los demócratas. Éstos han manifestado su rechazo a tal opción, alegando que crearía un grupo de ciudadanos de “segunda clase”, legales, pero sin derechos.

“Sólo depende del liderazgo del partido”, dijo Bloomberg. “[Depende de] si Boehner quiere hacerlo. Es un político con experiencia. Es duro, pero eso es lo que requiere el liderazgo y su estrategia será aquella con la que esté cómodo”. Para Snyder, el retraso en la aprobación de la reforma es un ejemplo de “políticos que buscan una excusa para no terminar su trabajo”.

El gobernador de Michigan, que apenas un día antes había planteado un programa de visados para atraer a nuevos inmigrantes a su Estado y ayudar en la recuperación económica de Detroit, respaldó la creación de un estatus especial para legalizar a los indocumentados por su potencial impacto en toda la nación. “El verdadero asunto es la legalización. La cuestión de la ciudadanía depende más de puntos de vista sobre cómo abordarla o qué pasos supone, pero eso es algo que los legisladores deberían saber resolver”.

La regularización de indocumentados también abriría la puerta a millones de nuevos votantes en las próximas décadas

El exsecretario de Comercio Carlos Gutiérrez coincidió en que bloquear la reforma por una falta de acuerdo en los plazos de acceso a la ciudadanía “sería una lástima. Guitérrez describió los detalles sobre si “legalizar” a los indocumentados en una primera fase y después, pasado un período de tiempo establecido, permitir su acceso a la ciudadanía, son “preocupaciones tácticas” que no deberían impedir el avance de la legislación. “La cuestión es que hay entre siete y diez millones de personas que pueden lograr la legalización de manera casi inmediata”, aseguró.

La reforma migratoria podría verse atrapada una vez más en la pugna política entre los demócratas, mayoría en el Senado, y los republicanos, que controlan la Cámara de Representantes, donde han bloqueado toda negociación hasta ahora. Más allá de la creación de un nuevo sistema migratorio, ambos partidos -como dijo abiertamente Bloomberg, se juegan su futuro político.

La regularización de indocumentados no supone reconocer únicamente uno de los mayores intereses de la comunidad hispana. También abriría la puerta a millones de nuevos votantes en las próximas décadas. Los republicanos no deben buscar en su memoria más allá de noviembre de 2012 para recordar las consecuencias de su política de “autodeportaciones” como solución a la inmigración ilegal. En las últimas elecciones, el candidato republicano Mitt Romney apenas logró el 27% de los votos del electorado hispano.

El crecimiento de este grupo le convierte en uno de los sectores más cotizados durante cualquier convocatoria electoral. Y este mes de noviembre los estadounidenses regresan a las urnas para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes así como un tercio del Senado. “Sin inmigración no tenemos futuro”, dijo Bloomberg. “Nos van a comer”. El político y empresario se mostró sin embargo confiado en que los principios planteados por Boehner en los próximos días, aunque “no van a satisfacer a todos”, sí pueden desbloquear el camino de la reforma.