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La Cámara de EE UU aprueba el presupuesto para 2014

La ley, que deberá ser aprobada por el Senado, autoriza un gasto de 1 billón de dólares y evita un nuevo cierre de la Administración

Imagen del Capitolio.
Imagen del Capitolio. EFE

La Cámara de Representantes aprobó sin dificultad este miércoles una ley marco que garantiza la financiación del Gobierno federal de Estados Unidos a lo largo del ejercicio fiscal de 2014, cuyo destino final ha quedado en manos del Senado que tiene previsto votarla este fin de semana. La disposición -que ha sido negociada en secreto por los responsables de los comités de Presupuesto de las dos cámaras del Capitolio, un representante republicano y una senadora demócrata- no sólo evita que se reedite el cierre de la Administración del pasado mes de octubre, que sumió en el bochorno a los legisladores y evidenció la preocupante disfuncionalidad del sistema político estadounidense, sino que es una muestra del compromiso de ambos partidos por llegar a una tregua en la eterna batalla presupuestaria que les enfrenta.

La norma es muy similar al acuerdo que ambos partidos alcanzaron a final del año pasado para poner fin al cierre del Gobierno. El presupuesto autoriza al Gobierno a gastar a lo largo de 2014 1,012 billones de dólares (un poco más que los inicialmente previstos 986.000 millones), de los que 520.500 millones se destinarán a programas militares y 491.700 al resto de los Departamentos. Pese a las amenazas del ala más reaccionara de la bancada conservadora, el texto ha pasado sin problemas el filtro de la Cámara -359 votos a favor y 67 en contra, 64 de ellos republicanos- y todo apunta a que no encontrará especial oposición en el Senado. “Es una disposición bipartita y bicameral que demuestra que ambas partes hemos sido capaces de dar y renunciar”, defendió esta semana la presidenta del Comité de Presupuesto del Senado, la demócrata Barbara Mikulski, quien ha vaticinado un gran apoyo en la votación de este fin de semana en la cámara Alta.

El reparto de los gastos es un reflejo de las concesiones que ambos partidos han debido realizar para evitar someterse, de nuevo, al alud de criticas que soportaron durante la parálisis administrativa de la primera quincena de octubre. El nuevo presupuesto apenas incluye medidas que cercenen la reforma sanitaria de Obama y ,desde luego, contempla un incremento del gasto en varios miles de dólares, lo que supone una claudicación de los férreos principios del control del gasto preconizados por parte del Tea Party. Los demócratas, por su parte, han asistido a una reducción importante de los fondos destinados a la investigación médica y científica y a algunos programas de becas educativas. Los halcones republicanos también se han asegurado la imposibilidad de que los presos de Guantánamo sean transferidos a cárceles de EE UU o la supresión de fondos para que el programa de drones sea transferido de la CIA al Pentágono -una provisión que se encuentra en un anexo clasificado del presupuesto-.

Las cuentas para 2014 dotan de 92.000 millones de dólares (10.000 millones más de lo presupuestado incialmente por el Senado) a los fondos para programas de guerra del Pentágono, lo que permitirá al Departamento de Defensa lidiar con mayor comodidad con la drástica reducción de su presupuesto. La ley prevé la congelación de la aportación económica para fines militares al Gobierno de Afganistán, en tanto que no firme el acuerdo que garantiza el mantenimiento de las tropas en el país tras la retirada del contingente de la OTAN a finales de 2014, y mantiene la cuestionada ayuda a Egipto.

En materia educativa, los programas para potenciar el ingreso y la calidad de las escuelas de preescolar -una de las apuestas de Obama en su segunda legislatura- son los que han experimentado un mayor incremento presupuestario, alcanzando los 6.000 millones de dólares. Menos afortunados han sido el Instituto Nacional de Salud (NIH) o la Fundación Nacional de Ciencia (NSF), que han visto recortada su dotación en 1.000 millones y 68 millones respectivamente.

En lo que respecta a la reforma sanitaria, los republicanos sólo han logrado asegurar un recorte de 1.000 millones en los fondos de Prevención y salud Pública, de los que los conservadores temían que la Administración podía desviar partidas para impulsar el mercado de seguros on line.

Las agencias de Wall Street, como la SEC y la CFTC también han visto mermado su presupuesto en 324 millones y 100 millones respectivamente. La Agencia del Medio Ambiente, sin embargo, ha logrado mantener intactas las dotaciones para ejecutar algunos de sus programas más polémicos y que más molestas a los republicanos como el de las limitaciones de las emisiones de CO2 en las plantas de nueva creación y de gases de efecto invernadero en las ya existentes.

La ley cuenta con más de 1.500 páginas y, como muchos de los legisladores han reconocido, pocos han tenido tiempo de revisarlas al completo. Algunos han mostrado su temor de que entre los artículos se escondan disposiciones que afecten a políticas importantes en el futuro. “Nadie ha podido ser capaz de leer con detenimiento todo el texto, pero es preferible votar a favor de la norma que arriesgarse a otro cierre de la Administración provocado por los Republicanos”, ha reconocido antes de la votación final el representante demócrata Jim McGovern.

La fecha final para el comienzo de una nueva parálisis administrativa terminaba este mismo miércoles, pero ambas Cámaras, en otra muestra de su compromiso por evitar un nuevo cierre han aprobado in extremis una prórroga de tres días para tener tiempo de votar el presupuesto final.

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