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Sale de Siria el primer cargamento de armas químicas para ser eliminadas

Un buque comercial danés ha llevado la carga del puerto de Latakia a aguas internacionales

Ha sido escoltado por barcos militares de China, Dinamarca, Noruega, Rusia y Siria

Reuters Live!

Con una semana de retraso sobre el calendario previsto, un primer barco cargado con armas químicas sirias ha partido del puerto de Latakia y se encuentra ya fuera del país. Lo ha confirmado a través de un comunicado la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ). Este organismo se ha encargado de impulsar el proceso de desarme desde que el pasado septiembre Siria se comprometió a eliminar su arsenal, tras llegar a un acuerdo con Estados Unidos y Rusia que evitó el que parecía inminente ataque de Washington sobre su territorio. La muerte, el 21 de agosto de 2013, de al menos 1.400 personas en el suburbio damasquino de Guta, supuestamente por un ataque gubernamental con gas sarín, llevó a una escalada de amenazas y posteriores negociaciones que acabó con un calendario que ahora, aún con cierta dilación, comienza a cumplirse, a tres semanas de la primera cumbre de paz entre Gobierno y oposición en Ginebra.

La ONU deja de contar los muertos en Siria

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha dejado de contar el número de muertos de la guerra civil en Siria, informa la cadena estadounidense ABC, citando a la agencia Associated Press (AP). La suspensión se da porque los representantes del organismo internacional no pueden acceder a muchas zonas para verificar los fallecidos.

Las últimas cifras de muertos de la ONU son de julio pasado. En aquel momento, el número de víctimas ascendía a 100,000. Rupert Colville, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos, asegura que por la falta de acceso a Siria no se pueden contrastar suficientemente con garantías.

Colville explica que los datos de la ONU se basan en un “esfuerzo exhaustivo” para verificar las cifras suministradas por varias fuentes de la región. El organismo internacional solo contabiliza como víctimas a los que les corroboran el nombre, fecha y lugar de la muerte.

La OPAQ ha explicado que un barco danés ha cargado armas químicas procedentes de dos instalaciones diferentes, de las al menos 17 que, según la Inteligencia norteamericana, tenía repartidas por todo el país el presidente Bashar El Asad. El buque ha salido de su muelle en Latakia escoltado por naves de Dinamarca, Noruega y la propia Siria. “Ahora permanecerá en el mar hasta que llegue más material químico a puerto”, explica la nota oficial.

Antes de proceder a la carga, todo el personal no operativo del barco ha sido desalojado por el riesgo de la operación que iba a acometer. Los civiles han sido llevados con lanchas rápidas de la Armada noruega a un puerto chipriota, el de Limassol, desde donde habían partido días antes, ha informado la BBC, que tenía en la tripulación a una de sus reporteras.

La primera fase de eliminación de arsenal se había cumplido en tiempo a principios de otoño, cuando técnicos de la OPAQ y de Naciones Unidas viajaron a Siria para inspeccionar los silos, inutilizar las plantas de producción y las lanzaderas de armas. La segunda fase, la de salida del país y destrucción del bloque más peligroso de estas armas –entre las que se encuentran al menos 20 toneladas de gas mostaza y de las que se desconoce qué porcentaje está ya custodiado en el barco danés-, debía haberse acometido antes del 31 de diciembre. Ya lleva siete días de retraso y sólo se ha hecho el primer porte. La eliminación del resto de armas químicas, las menos peligrosas, debe acometerse antes del 30 de junio. En total se calcula que se destruirán unas mil toneladas de agentes químicos.

Las razones para el retraso han sido varias. El bloqueo de carreteras por los combates entre fuerzas del régimen y opositores y el aislamiento provocado en casi todo el país por las intensas nevadas de principios de diciembre son las principales. A ello se han sumado cabos sueltos menores, técnicos y burocráticos.

Rusia, que en las últimas semanas insistía en que el incumplimiento de los plazos era “anecdótico” y no había vuelta atrás en el compromiso de El Asad, fue quien inicialmente mandó por aire los 75 vehículos especiales para el traslado. Ya su llegada a los almacenes de armas se retrasó por el mal tiempo. Luego vino el embalaje y el porte hasta Latakia, atrasado hasta que el Ejército sirio no se ha hecho con el control total de la carretera principal con Damasco, informa la agencia oficial SANA.

En el operativo de destrucción de las armas colaboran numerosas naciones, en un intento de fiscalizar cada paso, evitar suspicacias y garantizar que nunca más se pueden usar componentes tan dañinos. Siria ha estado vigilando cómo se cargaban los coches rusos con contenedores aportados por EEUU, con localizadores geográficos para ir controlando su ubicación. Sus tropas han escoltado los materiales hasta la costa. De allí, si se cumple paso a paso el plan anunciado en diciembre por la OPAQ, las armas irán a barcos noruegos y daneses, con escolta de China y Rusia. Navegarán hasta un puerto italiano desconocido y luego el material se transferirá a un buque de la Marina norteamericana, equipado con laboratorios móviles en los que se destruirá finalmente todo en alta mar. La negativa de países como Albania a acabar con las armas en su territorio llevó a esta solución en aguas abiertas.

China se encargará de vigilar con cámaras todo el movimiento de las naves, especialmente en los embarques, y mantendrá ambulancias en la zona por si se produce un accidente. Finlandia completará el operativo de emergencia con un equipo de respuesta rápida. Toda esta presencia de personal y medios foráneos ha sido aprobada por el Gobierno de Damasco.

El material más peligroso será desintegrado directamente por EEUU y el resto, por empresas privadas que están peleando ahora por el concurso. Hay al menos 35 aspirantes. La carga de estas armas será sometida a un proceso de hidrólisis, una especie de disolución que bajará sus niveles mortíferos hasta convertirla en material manejable, más seguro, imposible de recuperar para uso bélico.

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