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La yihad siria amenaza con desestabilizar Oriente Próximo

Las últimas estimaciones sitúan en hasta 7.000 el número de extranjeros luchando contra El Asad

Aprovechando la plataforma siria, Al Qaeda ha atacado dos ciudades en Irak

Milicianos del Ejército Libre Sirio evacuan a un compañero herido en la batalla en Alepo.
Milicianos del Ejército Libre Sirio evacuan a un compañero herido en la batalla en Alepo. REUTERS

Poco ha reforzado tanto al régimen de Bachar el Asad como la entrada al campo opositor de Siria de yihadistas extranjeros que han convertido al país en un nuevo Afganistán desde el que amenazan con desestabilizar toda la región y especialmente a Irak y Líbano. Las últimas estimaciones independientes y fiables sitúan el número de guerrilleros islamistas infiltrados en Siria en hasta 7.000, procedentes de lugares tan diversos como Chechenia, Marruecos o Paquistán. Por ellos, la Casa Blanca y sus aliados han rehusado armar a los rebeldes moderados. Y gracias a su refuerzo, los enemigos tradicionales de Bachar El Asad, como el propio Estados Unidos o Israel, comienzan a considerarle una opción con la que pueden vivir si eso supone ponerle un freno a Al Qaeda.

Con el terreno ganado en Siria, ese grupo terrorista islamista ha lanzado esta semana una ofensiva para tomar las ciudades iraquíes de Ramadi y Faluya, en la provincia de Anbar, capturando comisarías de policía, prisiones y edificios públicos. Las fuerzas armadas iraquíes y varias tribus suníes aliadas al gobierno que lidera el chiíta Nuri al Maliki lanzaron ayer una contraofensiva para imponerse de nuevo en la región, que fue uno de los centros de la insurgencia suní contra la invasión norteamericana que finalizó en diciembre de 2011.

La lucha de las milicias suníes alcanza también a Líbano, un país al borde de un nuevo conflicto interno por el apoyo abierto de la milicia Hezbolá, que controla el gobierno, al régimen de El Asad. El jueves un ataque con explosivos volvió a sacudir el feudo de Hezbolá en el sur de Beirut, provocando cuatro muertos. En las pasadas semanas, en diversos vídeos publicados en las redes sociales de Internet, varios milicianos suníes en Siria han revelado un plan más o menos coordinado de entrada en Líbano para debilitar allí a Hezbolá con ataques contra civiles, en represalia por su participación abierta en el conflicto sirio.

La yihad siria amenaza con desestabilizar Oriente Próximo

La última estimación fiable de yihadistas extranjeros que han penetrado en Siria para luchar contra el régimen de Bachar el Asad les sitúa en entre 6.000 y 7.000, según el último informe Centro de Información sobre Terrorismo e Inteligencia de Israel, en el que participan numerosos especialistas de inteligencia de Israel, uno de los países que más información tiene sobre el régimen de la familia El Asad.

“La mayoría de los milicianos extranjeros vienen del mundo árabe”, dice el informe. “Creemos que son unos 4.500 que vienen de Libia, Túnez, Jordania, Irak, Egipto y Arabia Saudí. Otros vienen de Europa occidental y otros países de Occidente, sobre jóvenes que son inmigrantes musulmanes de segunda o tercera generación (especialmente europeos procedentes de Marruecos). Estimamos su número en más de 1.000. En su mayoría vienen de Bélgica, Gran Bretaña, Francia, Holanda y Alemania. Un tercer grupo son los que vienen de países y áreas musulmanas de Asia, y su número se estima en 500. Entre ellos están agentes con gran grado de preparación, algunos con experiencia terrorista y militar ganada en Chechenia y Pakistán”.

Muchas son las milicias islamistas que operan en Siria, con tres grupos especialmente prominentes. El Frente Al Nusra, el más veterano, está compuesto en su mayoría por sirios, muchos de ellos desertores del Ejército Rebelde al que apoya nominalmente Occidente. El Estado Islámico de Irak y Siria se nutre de más extranjeros y es más radical en su interpretación de la yihad y la imposición de la sharia o ley islámica. Hace dos meses una nueva amalgama de brigadas formó el Frente Islámico, que se estima que cuenta con unos 45.000 milicianos y aspira también a consolidar una rama política alternativa a la oposición moderada agrupada en la Coalición Nacional Siria. Formalmente, renuncia a la democracia representativa y lucha por la imposición de la sharia en Siria.

El régimen, conocedor del gran servicio que le hacen esas milicias yihadistas, se suele referir a todos los opositores armados con el término genérico de ‘terroristas’, con las miras y la atención puestas en los países occidentales. El jueves, el primer ministro de El Asad, Wael al Halki, dijo en un discurso que 2014 será el año “de la victoria del régimen”, frente “a una guerra global y universal librada por grupos terroristas armados”, según informa la agencia oficial Sana.