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La salud de Ariel Sharon se deteriora gravemente

En coma desde 2006, el general y político ha sufrido un fallo renal

Los médicos certifican que su situación es extremadamente grave

Un diario israelí anuncia el deterioro de la salud de Ariel Sharon en su portada.
Un diario israelí anuncia el deterioro de la salud de Ariel Sharon en su portada. Getty Images

Tras ocho años en coma, la salud del exprimer ministro israelí Ariel Sharon se ha deteriorado gravemente en las pasadas horas, hasta el punto de que sus allegados han admitido públicamente que le pueden quedar días. El 4 de enero de 2006 Sharon, que entonces lideraba el gobierno, sufrió un infarto cerebral que le dejó en estado vegetativo. Recientemente los médicos que le tratan en un hospital en Tel Hashomer han detectado un grave fallo renal pero han rehusado practicarle una diálisis por los riesgos que ello supondría para su salud.

“Arik es un hombre muy fuerte y ha salido de situaciones muy difíciles en el tiempo en que ha estado en nuestro hospital. Sin embargo, los médicos que le tratan y los familiares que se encuentran con él han apreciado un cambio a peor. Todos creen que se trata de una grave deterioración”, ha dicho el doctor Zeev Rotstein en una conferencia de prensa recogida por los medios israelíes este jueves, empleando el diminutivo con el que en Israel se conoce comúnmente a Sharon.

Hace un año los médicos detectaron un incremento de la actividad cerebral de Sharon, aunque certificaron que el veterano general y político no era consciente de sus circunstancias. A lo largo de su convalecencia ha sido tratado tanto en varios centros médicos y en su rancho de Havat Shikmin, en el desierto del Negev.

A sus 85 años, Sharon es uno de los líderes más reconocidos y polémicos de Israel, primero por una carrera militar conducida con fiereza e implacabilidad. Entre las gestas que le reconocen los uniformados israelíes está la fundación y mando de la unidad de paracaidistas 101, encargada de responder con contundencia a ataques fronterizos tras la declaración de la independencia de Israel en 1948. Gran conocedor de la península del Sinaí, luchó en ella en varias guerras desde 1956. En la de Yom Kipur, de 1973, cruzó con sus hombres el canal de Suez, para aislar al Tercer Ejército de Egipto, en una operación que ayudó a Israel a ganar decisivamente aquella guerra a pesar de una desastrosa falta de preparación ante un ataque árabe.

Su aura de héroe de guerra se comenzó a deslucir cuando asumió la cartera de Defensa en el gobierno conservador de Menájem Begin. Desde allí planificó la invasión de Líbano de 1982, consumada de forma implacable pero carente de una estrategia a largo plazo y altamente nociva para Israel. Una comisión de investigación israelí certificó posteriormente que Sharon se lavó las manos ante el asalto de una milicia cristiana libanesa a los campos de refugiados de Sabra y Chatila, donde murieron cientos de civiles palestinos. Finalmente se vio obligado a abandonar el puesto.

No fue sin embargo el final político de Sharon, gran superviviente de la política israelí. Fue su visita en 2000 a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, en plena campaña electoral, la mecha que prendió la segunda intifada, ejecutada en gran parte con ataques suicidas en centros de población civil de Israel y en los asentamientos. Sharon ganó aquellas elecciones y le devolvió el poder al partido conservador Likud, pero no por mucho tiempo.

Desde el poder, Sharon dijo, sorprendiendo a propios y extraños, que uno de sus principales cometidos era la consecución de la paz. Era una extraña afirmación viniendo de alguien que como ministro de Vivienda había aprobado precisamente hasta 100 nuevos asentamientos en zona palestina ocupada. En 2005 logró consumar una retirada unilateral de Gaza, evacuando a la fuerza a más de 9.000 colonos. Luego abandonó el Likud; fundó Kadima, un partido de marchamo centrista, y convocó elecciones para 2006. El infarto cerebral le impidió presentarse. Su sucesor, Ehud Olmert, ganó y formó gobierno.

“Hay quienes consideran a Sharon un héroe, y otros que le ven como todo lo contrario”, opina Shmuel Sandler, analista en el centro Begin-Sadat de la universidad israelí de Bar Ilan. “Muchos detractores en Israel le critican sobre todo la fallida retirada de Gaza, que no acabó con los ataques desde allí a zona israelí”, añade. La Franja, de hecho, quedó pronto bajo el control del grupo islamista Hamás, que ha protagonizado una guerra civil contra el partido Al Fatá, que gobierna Cisjordania, y otras dos contra Israel en 2008 y 2012.