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Las Pussy Riot defenderán los derechos de los presos

Crearán una fundación con la ayuda del principal opositor a Putin

Las activistas del grupo Pussy Riot Maria Alyokhina (izda) y NadezhdaTolokonnikova (dcha), hoy en Moscú.
Las activistas del grupo Pussy Riot Maria Alyokhina (izda) y NadezhdaTolokonnikova (dcha), hoy en Moscú. EFE

Mientras María Aliójina y Nadezhda Tolokónnikova, las dos integrantes del grupo punk Pussy Riot que salieron recientemente en libertad, daban su primera conferencia de prensa esta mañana en Moscú, los miembros de Greenpeace del barco Artic Sunrise comenzaban a abandonar Rusia gracias a la amnistía general aprobada por la Duma Estatal (Parlamento).

Tolokónnikova y Aliójina anunciaron en la rueda de prensa que crearán una fundación para defender los derechos de los reclusos. La nueva organización de derechos humanos será financiada por los aportes que haga la gente y en su dirección participarán abogados, activistas y defensores de derechos humanos, además del principal opositor al actual régimen, Alexéi Navalni, presidente del partido Alianza Popular y creador de la Fundación para Lucha contra la Corrupción.

Tolokónnika aseguró que su resistencia en la cárcel no había sido en vano, pues según sus informaciones, después de realizar su huelga, las condiciones de la prisión en la que estaba fueron mejoradas y las reclusas ya no tienen que trabajar 16 horas diarias, como antes de la protesta.

Ambas activistas llegaron esta mañana a Moscú desde Krasnoyarsk, adonde Aliójina había volado inmediatamente después de recuperar su libertad para encontrarse con su colega y concretar sus planes de crear una organización que se dedicara a defender los derechos de los presos en Rusia. Las condiciones en que muchos de ellos se encuentran son comparables a las de auténticos esclavos, según las Pussy Riot, que dicen estar decididas a hacer todo lo posible por cambiar esta situación.

En esta futura labor ambas dijeron que les haría felices poder colaborar con Mijaíl Jodorkovski, el multimillonario expetrolero que fue indultado este mes por el presidente Vladímir Putin. Sin embargo, subrayaron que no pretendían que Jordorkovski financiara su proyecto.

Preguntadas por qué decidieron reunirse a discutir sus planes políticos antes de reencontrarse con  sus hijos -durante su encarcelamiento se había subrayó que debían ser liberadas por ser madres-, Tolokónnikova respondió:  "Nunca nos escondimos detrás de nuestros hijos. Nosotras respondemos por lo que hacemos nosotras mismas y nuestros niños no tienen nada que ver en esto. Nos reunimos en Krasnoyarsk para discutir nuestro proyecto de defensa de los derechos de los reclusos, especialmente ahora que algunos de ellos se han decidido a decir la verdad y denunciar la realidad que viven".

En cuanto al presidente de Rusia, Vladímir Putin, la actitud de las Pussy Riot no ha cambiado. "Como antes, como lo dijimos en nuestra última perfomance por la que nos encarcelaron, queremos expulsarlo [del Kremlim]. Claro, Putin es una metáfora. Cuando decimos Putin, nos referimos al sistema político y burocrático que ha creado, a la ideología que ha impuesto", señaló Tolokónnikova. Aliójina, por su parte, dijo que ellas no tenían un candidato para reemplazarle.

Ambas mujeres subrayaron que no creen que actualmente haya un deshielo político en Rusia y piensan que después de los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en Sochi la represión política puede recrudecerse. Esto se refiere especialmente a los detenidos que, el 6 de mayo de 2012, participaron en una manifestación contra el régimen que terminó con disturbios y enfrentamientos con la policía y cuyo proceso, conocido como caso Bolótnaya, se celebrará tras la cita olímpica.