Ecuador y Panamá se enzarzan en una guerra verbal por el conflicto del buque

Correa acusa del "insolente" al Ejecutivo panameño y rechaza que su gobierno mantenga una actitud chantajista

El presidente de Ecuador, Rafael Correa.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa.MIGUEL GUTIERREZ / EFE

La guerra verbal entre Panamá y Ecuador por la retención cerca de aguas ecuatorianas de un buque panameño capturado el 13 de octubre pasado con un cargamento de cocaína se intensificó este viernes. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, acusó de “insolente” al Gobierno de Panamá y rechazó que Quito mantenga una actitud “chantajista” por relacionar el caso del barco con la decisión panameña de otorgar asilo político al exdiputado opositor ecuatoriano Galo Tito Lara Yépez, condenado a 10 años de cárcel por su complicidad con un triple homicidio.

"Decir que se quiere chantajear a Panamá, eso es inaceptable. Ecuador no es un país chantajista y nos parece totalmente insolente esa declaración”, afirmó Correa. “Panamá debe entender que aquí hay un Estado de Derecho, que no nos van a asustar, ni siquiera preocupar las expresiones de ciertos funcionarios que hablan de chantaje”, recalcó el gobernante.

Correa aseguró que el asunto está siendo tramitado en la Fiscalía General de Ecuador y alegó que esa institución “tiene todo el derecho de tomarse el tiempo que sea necesario” para decidir la situación del barco y de sus tripulantes.

El diplomático panameño Tomás Cabal, director general de Análisis Antiterrorista de la cancillería de Panamá, rechazó pronunciarse sobre los ataques de Correa. “El canciller Fernando Núñez fue muy claro en decir que para Panamá es cuestión de principios el defender la bandera panameña con su Marina mercante, que es la mayor del mundo, y el hecho cierto de que la nave fue detenida de forma ilegal en aguas internacionales, violando los convenios que regulan la materia”, argumentó Cabal.

“Los ecuatorianos tenían que notificarnos y, una vez que se detuvo la nave, ponerla en manos de los panameños para que fueran las autoridades panameñas quienes deslinden las responsabilidades en el caso”, añadió.

El conflicto bilateral surgió porque el barco panameño Doria—tripulado por dos colombianos, un estadounidense, un nicaragüense y un panameño—fue retenido en aguas internacionales por la Marina de guerra de Ecuador el pasado octubre con un cargamento de 799 kilogramos de cocaína en su interior.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites

Suscríbete aquí

“El Gobierno de Ecuador ha pretendido vincular el caso de la embarcación Doria con sus peticiones de extradición” de Lara, afirmó la cancillería panameña en una declaración el 16 de este mes, al acusar al Ejecutivo de Correa de dilatar la entrega del buque y de sus cinco tripulantes y de estar “contraviniendo los convenios internacionales suscritos por ambos países”.

Ese mismo día, Panamá llamó a consultas a su embajador en Quito, José Noriel Acosta, para “expresar su malestar por la reiterada negativa” ecuatoriana de devolver la embarcación y el pasado miércoles dijo que las autoridades de Ecuador “siguen demostrando falta de voluntad para resolver el caso”.

Cabal explicó que toda la documentación que “valida la propiedad de la nave como panameña” ya fue entregada a las autoridades judiciales ecuatorianas. Por las regulaciones internacionales, Panamá tiene la jurisdicción sobre la nave y sus tripulantes, adujo.

Quito y Panamá han registrado un distanciamiento diplomático registrado por el caso del exdiputado Lara, opositor a Correa y condenado el pasado septiembre a 10 años de prisión como presunto cómplice de un triple asesinato ocurrido en agosto de 2011. Lara pidió asilo político en Panamá y el Gobierno lo aprobó el 22 de octubre y recordó que el excongresista mostró su “preocupación por su integridad personal y el peligro que correría su vida de retornar a su país de origen”. El exlegislador ha dicho que es víctima de persecución política en Ecuador.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50