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México apuesta por ahorrar las ganancias del petróleo

El proyecto de reforma energética que se discute en el Senado propone la creación de un fondo petrolero que reduzca la responsabilidad de Pemex en las finanzas del país

Manifestantes en contra de la reforma energética frente a las mallas que cubren la Cámara de Senadores
Manifestantes en contra de la reforma energética frente a las mallas que cubren la Cámara de Senadores EFE

Petróleos Mexicanos (Pemex) destina actualmente el 67% de sus ganancias a las finanzas públicas del país. Esto no deja a la petrolera estatal tener la capacidad de ahorro o inversión. El proyecto de reforma energética presentado el sábado por los senadores mexicanos propone la creación de un fondo petrolero que permita una distribución de ganancias que ahora no existe. La propuesta lo llama Fondo Mexicano del Petróleo y sería administrado por el Banco Central de México para lograr una nueva gestión de las finanzas de Pemex.

Este fondo petrolero concentraría todos los ingresos de la petrolera estatal, a excepción de los impuestos que irían directamente a la Hacienda mexicana. Una vez en el fondo, el dinero se repartiría para pagar el gasto corriente de la petrolera, otros recursos irían al Fondo de Estabilización de Ingresos Petroleros, otros a los Estados y los remanentes al presupuesto de egresos del país. Cuando estos compromisos queden cubiertos, el resto de los recursos irá a una bolsa de ahorro, que cuando su valor sea igual o mayor al 3% del PIB, servirá para cubrir el pasivo laboral (de unos 138.000 millones de dólares), proyectos de ciencia y tecnología, energías renovables y becas de formación.

El Fondo Mexicano del Petróleo se constituiría en 2014, si la reforma es aprobada en los próximos días por los legisladores, y comenzaría sus funciones en 2015. Estaría encabezado por un comité integrado por los ministros de Hacienda y Energía, el gobernador del Banco de México y dos consejeros independientes elegidos por el presidente y ratificados por el Senado. Este grupo tendría en sus manos decisiones como el destino de los recursos y la política de inversiones.

La idea sobre el fondo fue puesta en la mesa por el Partido Acción Nacional (PAN, de derecha), inspirado en el modelo noruego -el segundo fondo más grande del mundo-- sin embargo, buscaba mayor autonomía de este órgano para que las ganancias de Pemex dejaran de llegar en gran proporción a las arcas públicas. “Despetrolización de las finanzas públicas”, lo llama Luis Serra, investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC), quien además señala que la cantidad estipulada por el borrador de ley para el ahorro en Pemex es muy pequeña y rígida.

El proyecto señala que tanto el gasto en ahorro, como los proyectos en ciencia y tecnología, energías renovables y becas de formación no podrá ser mayor al 0,15% del PIB. “¿En qué país se ha visto que se ponga un techo a la inversión en ciencia y tecnología?”, cuestionaba el consejero independiente de Pemex, Fluvio Ruiz, en una radio mexicana. Sin embargo, Ruiz reconoció que el cambio en la administración de los recursos de la petrolera puede ser una señal positiva.

La izquierda ha criticado que este fondo esté planteado para pagar primero el gasto corriente y después para ahorrar y administrar la riqueza petrolera a largo plazo. El senador del PRD, Mario Delgado, ha insistido en que el Fondo Petrolero Mexicano dista mucho del caso noruego y que no cambia significativamente la forma en la que ahora se administran los recursos petroleros del país. “En Noruega se ahorra para después pagar, este modelo busca pagar para después ahorrar”, ha expuesto. Delgado ha argumentado que incluso si se llegara a ahorrar, sería en un nivel muy bajo e incomparable con el modelo de otros países. “Es marginal la inversión de las variables que sí pueden incidir para que la riqueza petrolera sea intergeneracional”.

El investigador Serra añade que el hecho de que el fondo quede en manos del Banco de México es una buena decisión ante las exitosas condiciones en que esta institución ha sostenido al país en los últimos años. “El Banco de México es quizá la institución que goza de mejor reputación en el país, incluso a nivel internacional es conocido por cumplir con sus objetivos de control de la inflación de una manera bastante eficaz”, comenta. Carlos Serrano, economista en jefe del BBVA Research, también destaca las virtudes del Banco Central de México como “un órgano autónomo que no cede fácilmente a las presiones del Gobierno”.

Sin embargo, en la conformación del comité técnico Serrano asegura que es deseable que el Banco de México tenga más participación. Como se plantea en el dictamen de reforma, el ministro de Hacienda encabezaría este fondo y el Estado aún tendría un alto control sobre las finanzas de la petrolera estatal. “Existe la duda de si los personajes que están al frente de este comité técnico están más apegados al Ejecutivo y de alguna manera tienen un control político del fondo”, explica Serra, del CIDAC. “No es el órgano ideal”, reconoce Serrano. El senador Delgado señala que la participación del Banco Central es mínima y sólo pondría su bóveda, mientras el ministro de Hacienda continuaría decidiendo la distribución de los recursos.

A pesar de los detalles que aún mantendrían a Pemex apegado al Gobierno mexicano y que las condiciones de ahorro son complicadas, los investigadores coinciden que la creación del Fondo Mexicano del Petróleo sería un cambio significativo en la administración de las finanzas de la petrolera estatal y un paso, aunque corto, hacia su conversión como una empresa competitiva del Estado. “El Fondo asegurará que los excedentes de renta petrolera que tenga el país hacía adelante se puedan utilizar de manera productiva, pensando que se minimiza la posibilidad de que estas rentas sean utilizadas con fines políticos”, señala Serrano.

Un asunto que aún queda como incógnita será la capacidad de Pemex, a través de este Fondo, para reducir la corrupción y la administración discrecional de los recursos. Serra recuerda al yacimiento de Cantarell, en el Golfo de México: “Era uno de los campos más grandes en el mundo, el tercero más grande, y la renta petrolera de ese campo se disipó en el gasto corriente, que fue muy opaco, se prestaba a mucha corrupción y no era adecuado”. El investigador estima que el fideicomiso puede ayudar a que la rendición de cuentas en la petrolera mejore.