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Israel opta por el pragmatismo y trata de influir en las negociaciones con Irán

El régimen sirio queda reforzado gracias a la legitimidad que ha ganado el gobierno iraní

Una delegación de altos funcionarios israelíes visitará Washington la semana entrante

Barack Obama y Benjamín Netanyahu en una foto de septiembre, durante una visita del segundo a Washington.
Barack Obama y Benjamín Netanyahu en una foto de septiembre, durante una visita del segundo a Washington. AP

Tras el fracaso de su intento de evitar un acuerdo provisional de las potencias mundiales con Irán respecto a la congelación del plan nuclear de este último, Israel ha optado por el pragmatismo. Ante el riesgo de dañar duraderamente su estrecha relación con Estados Unidos, el primer ministro Benjamín Netanyahu enviará la semana próxima a una delegación de altos funcionarios a negociar con la Casa Blanca sus condiciones para el posible acuerdo final con Teherán que debería firmarse pasados seis meses. Israel teme que en el caso de Irán suceda como en Siria: que Barack Obama pase de marcar unos límites claros y amenazar con usar la fuerza si se rebasan, a otorgar a regímenes a los que tradicionalmente ha condenado la condición de interlocutores, facilitando su rehabilitación a nivel tanto interno como internacional.

La cautela diplomática de Obama ha alterado el equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo a corto y medio plazo. En septiembre EE UU desistió de un ataque contra el régimen sirio a cambio de que se deshiciera de su arsenal de armas químicas, dándole oxígeno. “Ahora ha reforzado a Irán con este acuerdo parcial. Y con ello le hará crecerse también en el frente sirio, en el que seguirá apoyando, más si cabe, con más medios, al régimen”, mantiene Efraim Inbar, director del Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos de Israel. Irán ha apoyado militarmente a Bachar El Asad en el conflicto e incluso ha enviado a soldados de su Guardia Revolucionaria a luchar en Siria. También ha presionado a Hezbolá, la milicia libanesa a la que apoya y financia, para que luche, con numerosas bajas, contra los rebeldes levantados en armas contra el régimen sirio.

Mientras, Israel, aliado tradicional de EE UU en la zona, se ha visto privado hasta ahora en este asunto de una influencia decisiva y directa sobre la Casa Blanca. “Este acuerdo debería tener un solo resultado: el desmantelamiento de la instalaciones nucleares de Irán”, dijo Netanyahu este lunes en un discurso en el parlamento. Liderará su delegación israelí a Washington el asesor en materia de seguridad nacional, Yossi Cohen. El primer ministro ha pasado de mantener que no se siente obligado a cumplir el pacto provisional firmado por las seis potencias mundiales e Irán a tratar de ejercer la máxima influencia posible sobre Obama para que se respeten sus exigencias, principalmente que Irán no pueda enriquecer uranio.

“Ahora es cuando comienza de verdad el trabajo duro para Israel. Quedan seis meses para llegar a un acuerdo final y Netanyahu debe mantener en excelente forma su relación con EE UU y las potencias europeas, para ejercer una verdadera influencia en ese proceso negociador”, asegura Eldad Pardo, experto en Irán en la universidad Hebrea de Jerusalén. El acuerdo para aliviar las sanciones económicas sobre Irán lo suscribieron los países del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, EE UU, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña, más Alemania.

Hay sin embargo daño ya autoinfligido por Israel que va a ser difícil de reparar. Tan agresiva ha sido la campaña de Netanyahu y sus ministros en las pasadas semanas para evitar el acuerdo, y tan constantes sus advertencias de que Israel sopesa defenderse en solitario frente a un Irán nuclear, que el ministro de Exteriores británico, William Hague, advirtió este lunes en el parlamento en Londres de que “no es recomendable para nadie, incluido Israel, minar el acuerdo”.

En la Autoridad Palestina cunde ahora la inquietud ante la posibilidad de que Netanyahu se sienta libre de cumplir cualquier compromiso adquirido con la Casa Blanca respecto al proceso de paz. El ejecutivo israelí aprobó este lunes la construcción de 831 nuevas viviendas en asentamientos de colonos judíos en Cisjordania. El negociador jefe palestino, Saeb Erekat, pidió este lunes que el mismo espíritu negociador aplicado en el caso de Irán se lleve al esfuerzo “de acabar con décadas de ocupación y exilio del pueblo palestino”. Respecto a la aprobación de nuevas viviendas, añadió que es “parte de una política de destruir la solución de crear dos estados”.

Ante la certeza de que un acuerdo provisional con Irán sin prohibición total de enriquecer uranio indignaría a Netanyahu, el propio Obama le telefoneó el domingo por la noche. “Ambos líderes confirmaron su cometido común de impedirle a Irán que obtenga armas nucleares”, dijo la Casa Blanca en un comunicado. “De acuerdo con nuestra práctica de consultar a nuestros amigos israelíes, el presidente le dijo al primer ministro que quiere que EE UU e Israel comiencen inmediatamente una serie de consultas respecto a los esfuerzos para llegar a una solución satisfactoria”.

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