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Dirceu y otros ocho condenados por el caso mensalão se entregan a la policía

El expresidente del partido brasileño, uno de los condenados a prisión por el mensalão, se pone a disposición de la política

Jose Dirceu después de entregarse para cumplir sentencia.
Jose Dirceu después de entregarse para cumplir sentencia. REUTERS

Algunos de los condenados por el caso del mensalão han comenzado a entregarse a la justicia brasileña. Al grito de “¡Viva el PT!” el diputado del Partido de los Trabajadores José Genoino, expresidente de dicha formación política, fue el primero de los 12 condenados con orden de prisión por parte del Supremo en entregarse voluntariamente a la policía la tarde de este viernes, día de la Fiesta de la República. Genoino, se entregó en São Paulo a la Policía Federal acompañado por su esposa y su abogado. Desde el edificio de enfrente, los militantes de su partido también lanzaban proclamas.

Antes de dejar su casa, el político le dijo a su hija mayor, Miruna: “Ya estuve, hija, en la cárcel, en celda cerrada, sin hora de sol, y torturado. Y vuelvo ahora con el mismo espíritu de los años 70”. La frase hacía referencia a la época en la que Genoino pasó en la prisión durante la dictadura militar.

También han acudido de manera voluntaria ante las autoridades el exministro de Lula da Silva, José Dirceu. Este viernes, Dirceu envió una carta a los militantes del PT en la que escribe: “Como siempre, voy a cumplir lo que manda la Constitución y la ley pero no sin protestar ni denunciar el carácter injusto de la condena que recibí”. Dirceu, que fue junto a Lula fundador del partido, se considera en la carta “condenado sin pruebas” y concluye: “La mayor de las injusticias es la cometida por la propia justicia”.

La decisión del Supremo de adelantar antes de Navidad las peticiones de prisión para doce de los condenados del mensalão - entre ellos los políticos más significativos - y no esperar al año próximo, como se esperaba, cogió de sorpresa a todos. La opinión pública estaba este viernes interesada en conocer la política, algo inédito hasta ahora en este país.

Los 12 condenados cuya entrada en la cárcel ha sido ya decidida serán llevados presos Brasilia y estarán en celdas individuales. Todos gozarán de un régimen semiabierto, durmiendo en la cárcel y trabajando durante el día en alguna granja agrícola o en otras labores escogidas por ellos y aprobadas por la justicia. Aun trabajando fuera de la cárcel durante el día, no podrán ir a sus respectivas casas. Podrán llevar en su maleta, dos camisas blancas, dos pantalones cortos también blancos, dos pantalones largos, un par de tenis, una blusa para el frío pero sin forro, dos sábanas de color claro, una manta y una toalla de baño.

Lo que nadie va a ver - como algunos quizás desearían - es a los condenados esposados. En Brasil las esposas solo pueden ser usadas con los presos en peligro de fuga o violentos o para que no puedan ser agredidos por terceros, lo que no es el caso de los presos del mensalão. De momento, los que se entreguen, sin que la policía tenga que ir a buscarlos a sus domicilios, no serán esposados.

Muchos de los reos fueron condenados también a pagar una multa decidida en cada caso por el Supremo. Estos días ha aparecido una pancarta en la fachada externa del Palacio del Supremo Tribunal Federeral que dice: “La cárcel solo no es la solución. Tienen que devolver el dinero a la nación”.

El magistrado del Supremo Mardo Aurelio respondió a los que critican que los abogados defensores – la flor y nata de la abogacía brasileña, hayan conseguido ir aplazando las condenas durante tanto tiempo. “Condenable hubiese sido si ellos no lo hubiesen hecho. El Derecho no socorre a los que duermen”, dijo. A pesar de que ese plantel con los mejores abogados del país, el hoy presidente del Supremo - el severo juez instructor del proceso, Joaquim Barbosa - acabó convenciendo a la mayoría de sus colegas de emitir 25 condenas, de las cuales 20 son de cárcel.

En un editorial titulado El final y el comienzo, publicado este viernes en Folha de São Paulo, recuerda que fue dicho diario quién destapó hace ahora ocho años el llamado escándalo del mensalão. El diario hace votos para que dicho proceso con sus condenas “sea un paso en el cambio consistente de los usos políticos y jurídicos de este país”.

La polémica del mensalão, sin embargo, aún no acabado. Se esperan aún sorpresas. Dirceu ya ha anunciado que recurrirá a cortes internacionales para defender su inocencia. Como ha escrito Folha de São Paulo, es a la vez “el final y el comienzo” del mayor proceso político penal de la República. Tan importante que tanto la presidenta Rousseff como el expresidente Lula han preferido escoger el silencio como respuesta democrática a las decisiones de la Suprema Corte de Justicia.