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Más derechos para los habitantes de las zonas rurales

El Partido reconoce que el registro de residencia, que liga a cada persona con su lugar de nacimiento "impide el desarrollo”

Un área que los expertos consideran crucial para la transformación del modelo económico chino —el papel de los habitantes de las zonas rurales como motor del consumo y la propiedad del suelo— es mencionada de forma especial en las conclusiones del pleno del Comité Central, pero de nuevo sin detalles. China creará “un nuevo sistema que permita a quienes no viven en las ciudades una participación igual en la modernización y mejores derechos de propiedad”, señala.

El Partido Comunista Chino (PCCh) reconoce, sin nombrarlo, que la existencia del registro de residencia o hukou, que liga a cada persona con su lugar de nacimiento, es “una barrera que impide la integración y el desarrollo”. El hukou imposibilita que los emigrantes puedan instalarse con sus familias en las ciudades porque no tienen los mismos derechos educativos y sanitarios que los locales. Esto supone un problema para los planes de urbanización del Gobierno, que pretende asentar a cientos de millones de habitantes de las zonas rurales en ciudades, lo que haría que consumieran más. “Mejores derechos de propiedad” para los campesinos podría llevar a permitirles algún día que vendan la tierra cuando emigren del pueblo.

Se quiere convertir a los campesinos en motores del consumo

Las conclusiones del pleno citan la necesidad de reducir las brechas de ingresos y mejorar la protección medioambiental, e instan a que sean creados “sistemas para prevenir y poner fin de forma efectiva a las disputas sociales y mejorar la seguridad pública”, una vaga referencia a problemas que pueden ir desde las frecuentes protestas por las expropiaciones ilegales de suelo al sistema de quejas y peticiones a las autoridades, que empuja a miles de chinos cada año a viajar a Pekín en busca de la justicia que consideran que no logran en sus provincias.

El comunicado del pleno también hace referencia a la importancia de “reforzar la construcción de un sistema judicial socialista” justo y eficiente y “mejorar la protección de los derechos humanos”. La justicia en China no es independiente, ya que los jueces están bajo la autoridad del Partido. Para garantizar el éxito de las reformas, el Partido debe mejorar la gobernanza, insiste.

Los terceros plenos del Comité Central del PCCh han servido en el pasado para emprender importantes cambios económicos. Deng Xiaoping puso en marcha el proceso de apertura y reforma en el tercer pleno del onceno Comité Central, en diciembre 1978. En el de 1993, fue establecido el denominado sistema de economía socialista de mercado y se dio el impulso a la empresa privada.

En este tiempo, el producto interior bruto chino ha pasado de 364.500 millones de yuanes (44.600 millones de euros, al cambio actual) en 1978, a 52 billones de yuanes (8,5 billones de euros) en 2012, con un volumen comercial que ha alcanzado 3,8 billones de dólares (2,8 billones de euros), cuando hace 35 años era de 20.600 millones de dólares (15.380 millones de euros).