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Las víctimas del textil de Bangladesh aún esperan la indemnización tras 6 meses

Primark es la única empresa que ha dado una ayuda, de140 euros, a los afectados

El 90% de los afectados no ha podido volver a trabajar

Roxana, de 25 años, era costurera y perdió la parte inferior de la pierna. Ampliar foto
Roxana, de 25 años, era costurera y perdió la parte inferior de la pierna.

Tras el colapso de un edificio de varias plantas repleto de talleres textiles en Bangladesh que mató a 1.132 personas, los consumidores, las grandes marcas occidentales y las autoridades locales se echaron las manos a la cabeza conmocionados. Seis meses después del desastre la mayoría de los que lograron sobrevivir —unas 2.000 personas resultaron heridas— pero perdieron su trabajo siguen sin empleo y no han cobrado ninguna indemnización, según un informe de la campaña internacional Ropa Limpia. Primark, Benetton, El Corte Inglés, JC Penney o Le Bon Marché son algunas de las compañías que se surtían de las fábricas derrumbadas. Mango había hecho un pedido de prueba. 

Prácticamente nadie salió indemne del colapso. Nueve de cada diez supervivientes aún están traumatizados y no han vuelto a trabajar; un 63% de ellos porque sufrió lesiones muy graves como la amputación de algún miembro, parálisis o aún padecen fuertes dolores, según una encuesta de la ONG Action Aid, que ha entrevistado a dos tercios de los supervivientes y familiares de los fallecidos. La mitad de los afectados asegura tener deudas.

Quienes trabajaban en aquel edificio construido con materiales de nefasta calidad sobre un terreno pantanoso a las afueras de la capital, Dacca, eran sobre todo mujeres, menores de 30 años, llevaban menos de un año empleadas allí y cobraban entre 28 y 75 euros al mes dependiendo de su categoría y antigüedad, según Ropa Limpia. Más de 300 cadáveres rescatados de entre los escombros están todavía pendientes de ser identificados mediante pruebas de ADN. 

Fahima, de 20 años, sobrevivivó pero perdió a su marido. En la imagen, con su hijo de cinco años. ampliar foto
Fahima, de 20 años, sobrevivivó pero perdió a su marido. En la imagen, con su hijo de cinco años.

A las costureras y sus supervisores la patronal les pagó el sueldo de abril, las autoridades costearon los funerales y poco más por el momento. Primark es la única empresa de las que cosía en aquellos talleres que ha hecho un pago: entregó 140 euros a cada una de las 3.000 familias afectadas. La negociación global entre las empresas a las que Rana Plaza suministraba y el sindicato mundial IndustriALL no ha hecho más que empezar. La central les exige indemnizaciones por 50 millones de euros.

Bangladesh aún paga el salario mínimo más misero del mundo (3.000 taka al mes, 28 euros), ese que le ha convertido en el segundo exportador mundial de prendas de vestir del mundo tras China. La patronal local del textil pedirá a las grandes marcas a las que surten que les paguen mejor para subir el sueldo mínimo a principios del mes que viene, según Reuters. Está por ver si el incremento que se aprobará tras meses de negociación satisface a los empleados. El mes pasado, una quinta parte de los miles de talleres textiles del país tuvieron que cerrar por las protestas salariales. 

El desastre del Rana Plaza fue el mayor de la industria textil de Bangladesh pero no el primero ni el último: nueve personas murieron en un incendio hace solo dos semanas. Pero el suceso de abril pasado fue tal toque de atención que derivó en varias iniciativas que empiezan a dar sus primeros pasos hacía el objetivo de mejorar la seguridad de los edificios y las condiciones laborales. El Gobierno de Bangladesh y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acaban de firmar un acuerdo de 17 millones de euros (aportados por Reino Unido y Holanda) para poner en marcha un plan de seguridad. Un centenar de empresas, la mayoría europeas e incluidos gigantes como H&M e Inditex, han firmado un acuerdo legalmente vinculante que les obliga a costear parte de las mejoras requeridas en los edificios donde se cosen sus prendas, han hecho un inventario conjunto de las factorías con las que trabajan (son 1.500 fábricas con dos millones de empleados) y han nombrado un jefe que supervise las inspecciones, que han aumentado. Existe otro acuerdo promovido por empresas estadounidenses como WalMart.