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Silva: “No considero que haya traicionado a Lula”

La ecologista, que fue ministra de Medio Ambiente con el expresidente, asegura que no ha roto con el PT

Marina Silva.
Marina Silva. AFP

El terremoto político causado por la alianza entre la ecologista Marina Silva y el socialista Eduardo Campos ha ocasionado que algunos opinen que Silva —la única capaz de obligar a la presidenta Dilma Rousseff a una segunda vuelta— ha desafiado al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Silva fundó con Lula el Partido de los Trabajadores (PT) y también formó parte de su gabinete como ministra de Medio Ambiente entre 2003 y 2008. Pero la ecologista, antigua amiga de Lula, no quiere que le etiquete como “una traidora”. Ha salido al ruedo para afirmar: “No considero, en absoluto, que haya traicionado al expresidente Lula”.

Añadió que la propuesta política asentada en la alianza entre ella y Campos no se opone al legado de Lula. “No es una ruptura. Solo pensamos diferente del PT”, coincide Campos. Marina ha recordado que salió del gobierno porque en él “no había espacio para defender sus ideas” a favor del medio ambiente, no en contra de Lula.

“Nuestra propuesta es una alianza a favor de Brasil”, destaca Silva, que insiste que su formación quiere buscar una “forma nueva de gobernar”, alejada de la actual, que ella considera demasiado apegada a los privilegios y los cargos, y demasiado vertical.

Ante las presiones para que ella y Campos definan ella quien de los dos será el candidato para las presidenciales de 2014, Silva recuerda con ironía que les están pidiendo que actúen bajo los esquemas de la vieja política. Para ellos, dice, lo importante es el programa que están preparando para gobernar a Brasil, no los "personalismos".

“Nosotros queremos ofrecer una propuesta para Brasil sin atacar o destruir a nadie”, añade Campos.

La ecologista ha afirmado que hace votos para que el gobierno de Rousseff “deje una huella”. Y ha insistido en que el legado de la presidenta puede ser corregir el modus operandi de la política brasileña: la negociación de cargos para conseguir apoyos, como la propia mandataria lo ha reconocido.