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Boehner: “Obama busca la rendición incondicional de los republicanos”

El líder de la oposición en el Congreso insiste en que el presidente no está dispuesto a hacer concesiones ni a negociar

El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner,
El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, AFP

El presidente de la Cámara de Representantes y líder de los republicanos en el Congreso, John Boehner, ha arremetido esta tarde contra la que, él sostiene, negativa del presidente de EE UU, Barack Obama, a negociar una solución al cierre de la Administración y a la cada vez más cercana suspensión de pagos. Poco más de una hora antes, Obama había insistido en que no estaba dispuesto a hacer concesiones o a dialogar si los republicanos no acababan primero con la parálisis del Gobierno y aprobaban una ampliación del techo de la deuda. Boehner ha interpretado sus palabras como una invitación a la total capitulación de las pretensiones de la oposición.

“Lo que ha dicho el presidente es que o hay una rendición incondicional de los republicanos o no hay negociación”, ha afirmado un Boehner visiblemente contrariado. “Eso es inadmisible, así no es como se gobierna”. A diferencia de su comparecencia de la semana pasada, donde su actitud fue mucho más retadora -”esto no es un maldito juego”, señaló en referencia al estancamiento de posturas entre demócratas y republicanos sobre el presupuesto-, este martes, Boehner ha tratado de mostrarse más conciliador en oposición al carácter obstinado del presidente y de los demócratas, que se ha esforzado por resaltar. No obstante, su postura no ha variado un ápice y ha reiterado que él no dará un paso para terminar con la parálisis de la Administración o para elevar el techo de la deuda sin concesiones por parte de los demócratas. “Inevitablemente vamos a tener que sentarnos a negociar”, ha advertido.

Lo que ha dicho el presidente es que o hay una rendición incondicional de los republicanos o no hay negociación. Eso es inadmisible"

John Boehner

En su comparecencia, el presidente de la Cámara ha insistido, como viene haciendo de manera sistemática su partido desde que comenzó el cierre de la Administración, hace justo una semana, en presentar a Obama como el responsable de la actual situación al negarse a hacer ningún tipo de concesión. “Ningún presidente se había negado nunca a negociar un presupuesto que evite la parálisis de la función pública, ninguno, hasta este”, se ha lamentado Bohener, que ha enumerado las 27 ocasiones en las que en los últimos 40 años otros mandatarios lo hicieron, citando, incluso, las reuniones que él mantuvo con Obama en 2011 y a las que éste también ha aludido durante su rueda de prensa para asegurar que entonces la situación era diferente. “Entonces volvíamos de una recesión y todos fuimos con buenas intenciones”, ha puntualizado el presidente.

La reacción de Boehner evidencia lo lejos que parece la posibilidad de un acuerdo que termine con esta situación de parálisis. Si Obama asegura que está dispuesto a negociar pero sin condiciones previas, el líder de los republicanos insiste, por su parte, en la necesidad de llevar a la mesa de diálogo diversas premisas. “Estoy de acuerdo en que EE UU debe pagar sus facturas”, ha reconocido el presidente de la Cámara en relación con la suspensión de pagos. “Pero no podemos elevar el techo de la deuda sin hacer nada para arreglar la situación que nos está llevando a tener que pedir dinero prestado”, ha señalado.

Sus palabras parece un portazo definitivo a la propuesta que poco antes había lanzado Obama en la que se comprometió a un acuerdo sobre el techo de la deuda a corto plazo y sin condiciones previas, a cambio de debatir, después, cualquier asunto con los republicanos.

Boehner ha exigido una reunión inmediata con Obama. “Esto no tiene que ver sobre mí o sobre el futuro de los republicanos, tiene que ver con el futuro de los estadounidenses y por eso hay que sentarse a negociar, no la semana que viene, sino inmediatamente”, ha defendido. “En las últimos días hemos aprobado varias leyes para aliviar los efectos del cierre de la Administración, pero el Senado no ha respaldado ninguno”, ha señalado para ilustrar, como vienen haciendo varios de sus colegas estos días, la voluntad de diálogo del ala republicana.