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Los inspectores de armas químicas en Siria informan de avances “prometedores”

El gobierno de Bachar el Asad les ha facilitado ya documentos sobre sus arsenales

El jefe de los inspectores de la ONU,  el experto sueco Ake Sellstrom, abandona el Hotel Four Seasons en Damasco.
El jefe de los inspectores de la ONU, el experto sueco Ake Sellstrom, abandona el Hotel Four Seasons en Damasco. EFE

Los inspectores de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) han comenzado a asegurar los arsenales químicos del régimen sirio, para lo que han contado con la colaboración de éste, en un proceso de destrucción de esas armas que se estima que durará aproximadamente un año. Según ha informado la Organización de Naciones Unidas en un comunicado, los primeros documentos entregados por el gobierno de Bachar el Asad son “prometedores” y los investigadores han hecho ya “un progreso inicial alentador”.

El jueves fue el primer día de trabajo de los 19 inspectores, a los que acompañan 14 empleados de la ONU. Su labor se desarrolla con máxima discreción, y, de momento, solo en las inmediaciones de Damasco, una capital cercada por el ejército sirio dada la presencia de rebeldes en las afueras, sobre todo en el suroeste. El Consejo de Seguridad de la ONU les ha encomendado a esos expertos tutelar el proceso de destrucción de los arsenales de El Asad, que se estiman en unas mil toneladas de gases venenosos como sarín o mostaza.

“Los documentos que [el miércoles] entregó el Gobierno sirio parecen prometedores, según los miembros del equipo, pero análisis ulteriores, en concreto los diagramas técnicos, serán necesarios y quedan algunas dudas más por despejar”, dijo la ONU en su comunicado. Los inspectores llegaron a Damasco el martes y sus primeras gestiones han sido reuniones con oficiales del régimen sirio para comenzar un inventario. En teoría, antes de noviembre deberían haber desmantelado las plantas y laboratorios de producción de armas químicas.

De momento no hay tregua alguna pactada con los opositores levantados en armas, aunque los oficiales de la ONU mediarán con ellos si los inspectores deben atravesar o entrar en zona rebelde, algo que sucederá con toda seguridad. En agosto ya hubo cooperación entre los rebeldes y el ejército sirio en la primera inspección de uso de armas químicas por parte de un equipo enviado por la Asamblea General de la ONU, aunque aquel convoy recibió disparos de unos francotiradores no identificados.

Un ataque ocurrido el 21 de agosto en Ghuta, en las afueras de Damasco, con cientos de muertos por gas sarín, llevó a la Casa Blanca a anunciar su decisión de atacar objetivos militares del gobierno sirio. La intervención diplomática de Rusia, que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad, evitó el ataque, logrando el compromiso de El Asad de destruir todos sus arsenales químicos que, según su gobierno se desarrollaron como medida de defensa contra Israel. El régimen niega haber usado gases tóxicos y acusa a la oposición de haberlos introducido en el país.

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