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Comienza la operación para destruir el arsenal químico de Siria

Los 20 primeros inspectores salen este lunes hacia Damasco para comprobar la cuantía y ubicación de las armas

Un integrante de las tropas opositoras al régimen de Bachar el Asad durante el proceso de fabricación de bombas en Alepo.
Un integrante de las tropas opositoras al régimen de Bachar el Asad durante el proceso de fabricación de bombas en Alepo. EFE

Una veintena de inspectores enviados por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAC) llegará este martes a Siria para comprobar el estado de su arsenal químico. Una vez elaborada la lista definitiva de las instalaciones, sustancias letales y armas, un segundo grupo de expertos viajará a Damasco para proceder a su eliminación escalonada. Según los plazos pactados por Rusia y Estados Unidos, y ratificados por Naciones Unidas, para el 1 de noviembre deben haberse destruido los equipos de mezcla y rellanado de armamento. En la primera mitad de 2014, el arsenal completo ha tenido que desaparecer. Dada la virulencia de la guerra civil siria, la operación supone el mayor reto en la historia de la OPAC.

Los inspectores –entre los que hay químicos, ingenieros químicos, médicos y personal de seguridad especializado en este tipo de armas- esperan que el informe remitido por Damasco sobre su arsenal coincida con la realidad. “Hasta la fecha, la relación con las autoridades sirias ha sido fluida y el país se prepara para sumarse a la Convención para la Destrucción de las Armas Químicas. Nosotros les ayudaremos a que puedan cumplir con sus requisitos”, han asegurado fuentes de la OPAC, que ha convocado de manera extraordinaria a la prensa en su sede oficial de La Haya. Ninguno de sus inspectores puede ser identificado por motivos de seguridad.

Para la eliminación efectiva de las armas sirias se baraja el uso de unidades móviles donde pulverizar, o bien explosionarlas. “Cuando Moscú y Washington fijaron los plazos, sabían que eran factibles. El arsenal químico de un país es secreto, pero sólo se construyen instalaciones apropiadas, sobre el terreno, en caso de que haya miles de toneladas letales. Siria no parece estar en esta liga”, ha añadido la OPAC.

La ruta de los inspectores es secreta y de ahí que tarden unas 24 horas en llegar a Damasco. “Si tuviéramos problemas ya los resolveremos sobre la marcha. De momento, se han creado las condiciones para que podamos viajar. Aunque el contexto es excepcional, nunca en los 16 años que llevamos operando hemos tenido que reportar a nuestro Consejo Ejecutivo por falta de colaboración del país dispuesto a destruir estas armas”, añaden las mismas fuentes. Es posible que la operación precise de la aportación económica de alguno de los 188 países miembros de la convención. También los inspectores podrían contar con el apoyo de otros especialistas de Naciones Unidas. En Libia e Irak, que tenían también convulsiones políticas cuando se sumaron a la convención, la OPAC pudo trabajar. Pero, a pesar de todo, la protección de los inspectores debe correr a cargo de Damasco.