Teherán reactiva las negociaciones nucleares

Las conversaciones estaban suspendidas desde abril, cuando aún gobernaba Ahmadineyad

Javad Zarif, ministro iraní de Exteriores (izquierda), durante su encuentro con Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU.
Javad Zarif, ministro iraní de Exteriores (izquierda), durante su encuentro con Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU.STAN HONDA / AFP

Irán tiene esta semana una oportunidad clave para demostrar si su voluntad aperturista va más allá de las palabras. El ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, se reunirá con las grandes potencias mundiales para hablar sobre su programa nuclear, según avanzó ayer la Alta Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, tras entrevistarse con el ministro iraní. Las conversaciones estaban suspendidas desde abril de este año, cuando aún gobernaba Mahmud Ahmadineyad.

“Me han sorprendido la energía y determinación del ministro”, aseguró Ashton, que desde abril de 2012 lidera las negociaciones entre Irán y las seis potencias mundiales (Estados Unidos, China, Francia, Alemania, Reino Unido y Rusia). Ashton consideró “bueno y constructivo” el diálogo de ayer. La cita con los seis países está prevista para el jueves, según explica una portavoz de la jefa de la diplomacia europea, con un horizonte más esperanzador. “Pero es pronto para decirlo”, advierte.

Europa acumula un largo proceso de negociaciones con Irán desde que en 2003 se descubrió que el país desarrollaba actividades nucleares que no se habían comunicado al Organismo Internacional de Energía Atómica. Las seis grandes potencias hicieron una oferta a las autoridades iraníes en 2006 que no dio resultado y la renovaron en 2008, con escaso éxito.

A la vista de esta actitud, Europa hizo suyas todas las sanciones planteadas por Naciones Unidas para penalizar a las autoridades iraníes por su programa nuclear y añadió otras propias. Ese listado, ampliado por última vez a finales del año pasado, incluye medidas contundentes como el veto a la importación de petróleo y gas natural iraní (su principal fuente de recursos), el bloqueo a las transacciones financieras y la prohibición de vender o comprar armas, así como cualquier bien que pueda emplearse para el enriquecimiento de uranio. Las sanciones intentan también castigar las violaciones de derechos humanos en el país.

“Estos últimos años, lamentablemente ciertas personas han presentado una imagen diferente de Irán”, declaró su presidente, Hasán Rohaní, antes de partir hacia Nueva York. Pese a todo, consideró inaceptables las sanciones de Occidente.

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