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El Supremo de Brasil da una oportunidad a los condenados por el ‘mensalão’

Se reabre el proceso para 12 sentenciados en el juicio de la mayor trama de corrupción de la historia democrática de Brasil

Vista general del Tribunal Supremo de Brasil en una sesión del ‘caso mensalão’ en 2012.
Vista general del Tribunal Supremo de Brasil en una sesión del ‘caso mensalão’ en 2012. EFE

Doce condenados en el juicio del mensalão, entre ellos el que fuera la mano derecha del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, tendrán derecho a una nueva oportunidad de defenderse. Atrás quedan los 44.000 folios del sumario y los siete años de tempestuoso juicio que culminó el año pasado con una retahíla de condenas a los principales responsables de la mayor red de corrupción política destapada durante la democracia brasileña. Figuras como el exministro de la Casa Civil y hombre de máxima confianza de Lula da Silva, José Dirceu, podrán a partir de ahora preparar una nueva defensa sobre la experiencia de un juicio que concluyó con duras penas de cárcel, pero que acaba de quedar en papel mojado. A efectos prácticos, los reos gozarán de algunos años más en libertad y probablemente, cuando haya una nueva sentencia, verán sus penas atenuadas. Incluso cabe la posibilidad de que algunos delitos por los que fueron condenados en el primer juicio prescriban. La decisión del Tribunal Supremo Federal (STF) proviene del esperado voto del magistrado Celso de Mello, que ha puesto fin a una situación de empate (de los once ministros del Supremo, cinco ya habían votado a favor y cinco en contra de reabrir el proceso) y concluido que los doce condenados tienen derecho a defenderse de nuevo.

“La mera existencia de esta profunda división entre los ministros del Tribunal Supremo, más allá de todos los argumentos jurídicos que he expuesto, me hace inclinarme por la admisión de los embargos infringentes (recursos)”. Con estas palabras, de Mello emitió el sexto voto a favor de dar vía libre a un nuevo juicio frente a los cinco magistrados que consideran inadmisible seguir deliberando sobre un caso en el que se ha probado sobradamente la culpabilidad de los acusados.

En una argumentación de casi dos horas, el ministro decano Celso de Mello desbrozó las razones jurídicas que, a su entender, avalan la legitimidad del recurso al denominado “embargo infringente”, la herramienta que abre la puerta a la celebración de un nuevo juicio en el caso que los reos hayan obtenido al menos cuatro votos a favor de su absolución en el primer proceso. “Nadie, absolutamente nadie puede ser privado (de su derecho a defensa) aunque esto parezca contrario al sentimiento general”, dijo Mello en su intervención. Aunque la decision de Mello está anclada en un profundo estudio jurídico de la legalidad de admitir los recursos, entra en colisión frontal con sus posiciones durante el juicio del año pasado. Entonces, el magistrado definió a los acusados como “delincuentes que se instalaron en el núcleo más íntimo de la democracia”.

El Supremo brasileño castigó el año pasado con un total de 270 años de cárcel a los 25 condenados por la trama de compra masiva de votos en el Congreso para garantizar los apoyos necesarios al primer Gobierno de Lula da Silva. La sociedad brasileña celebró entonces la mano dura del máximo organo judicial de Brasil y por primera vez se extendió la sensación de que los jueces habían mandado un serio aviso para navegantes al mundo político, manchado históricamente por la impunidad y la corrupción. La reapertura de estos juicios siembra de nuevo la duda y socava más aun la confianza de los brasileños en su aparato judicial.

Ante una halagüeña perspectiva, José Dirceu, condenado incialmente a diez años y diez meses de cárcel en régimen cerrado, y el extesorero del Partido de los Trabajadores (PT), Delúbio Soares, sentenciado a ocho años y once meses de prisión, podrían verse absueltos del delito de formación de cuadrilla y cumplir una condena reducida en régimen semiabierto. Así lo confirmó a varios medios brasileños el abogado de Dirceu, José Luiz de Oliveira Lima, que no ha ocultado su optimismo ante la perspectiva de conseguir una reducción de pena para su cliente. Dirceu podría ver su condena reducida en casi tres años, Soares en dos años y tres meses, y el tercer cabecilla de la trama, el expresidente del PT, José Genoino, también ve ahora la puerta abierta a una rebaja de su pena de cárcel en regimen semiabierto de dos años y tres meses.

Nadie sabe a ciencia cierta cuánto se dilatará el nuevo juicio, aunque parece seguro que comenzará el año que viene coincidiendo con las elecciones presidenciales que deberán celebrarse en octubre. Queda en el aire la pregunta de si una segunda parte del juicio del “mensalão” beneficiará o perjudicará a la campaña electoral del PT, que llegará bastante más desgastado a las urnas que en elecciones anteriores.