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El mayor movimiento islamista de Marruecos ofrece un frente a la izquierda

Justicia y Espiritualidad ofrece a la izquierda crear un frente para encauzar el descontento popular.

El próximo lunes el Gobierno recortará las subvenciones a los carburantes.

Manifestación exigiendo reformas en Marruecos en mayo de 2011. Ampliar foto
Manifestación exigiendo reformas en Marruecos en mayo de 2011.

¿Habrá una segunda edición de la “primavera árabe” en Marruecos? Justicia y Espiritualidad, el gran movimiento islamista ilegal pero tolerado, quiere formar “un amplio frente común contra la hegemonía del sistema corrupto y autoritario”. Su llamamiento, formulado el lunes por la tarde, está dirigido a los pequeños partidos a la izquierda de los socialistas, a los sindicatos más reivindicativos y a lo que queda del movimiento juvenil del 20 de Febrero que protagonizó las protestas hace dos años.

Marruecos es el país más estable del norte de África. Si la “primavera árabe” no prosperó en 2011 fue, entre otros motivos, porque en diciembre de ese año Justicia y Espiritualidad dejó de secundar a los jóvenes del 20 de Febrero que encabezaban las protestas callejeras. No aclaró bien las razones de su renuncia. Parte de la prensa interpretó que querían dar una oportunidad de gobernar a sus correligionarios legales del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) que acababan de ganar las elecciones legislativas y cuyo líder, Abdelilá Benkiran, es ahora primer ministro.

Un año después, en diciembre de 2012, falleció el jeque Abdessalam Yassin, fundador y líder de Justicia y Espiritualidad. El movimiento, que mantuvo ese año un diálogo discreto con la izquierda, entró en un letargo del que está saliendo. El 14 de julio pasado volvió a demostrar que seguía teniendo la mayor capacidad de movilización en Marruecos. Sus militantes fueron mayoritarios en la manifestación que se echó a la calle en Rabat para denunciar el golpe de Estado en Egipto.

Ahora el jefe de su rama política, Abdelwahed Almoutawakil, hace un “llamamiento a los activistas honestos y comprometidos para que formen un amplio frente que apoye y encauce las protestas y evite las rivalidades políticas que solo fortalecen al régimen”. Justicia y Espiritualidad prevé nada menos que habrá un “explosión social” porque en agosto subió el precio de la leche y, a partir del próximo lunes, lo harán los carburantes que quedarán indizados sobre la cotización internacional de los hidrocarburos. Se ha equivocado con frecuencia en sus pronósticos.

Los aumentos de precios anunciados carecen, según los islamistas, “de justificaciones racionales y legítimas y se enmarcan en las políticas del majzén (la corte) de enriquecimiento de los más ricos y empobrecimiento de los más pobres”. El Estado marroquí “es indiferente ante el sufrimiento del ciudadano”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha instado al Gobierno marroquí a recortar los subsidios a los carburantes y a los productos de primera necesidad que alcanzaron, en 2012, los 5.000 millones de euros, es decir el 6,4% del Producto Interior Bruto, y son responsables de buena parte del déficit presupuestario que se eleva este año al 6,8%.

Pese a que Justicia y Espiritualidad arremete ante todo contra el palacio real, el incremento de precios es obra del Gobierno que encabeza el islamista moderado Benkiran. Si Justicia y Espiritualidad se echa de nuevo a la calle, él será el principal perjudicado. El descontento popular se añade a otros problemas que atosigan a Benkiran como la falta de mayoría parlamentaria desde que el partido Istiqlal se retiró, en julio, de la coalición y los roces con el rey Mohamed VI que en su discurso de agosto criticó la política educativa del Ejecutivo. El lunes pidió además que el trato otorgado a los inmigrantes subsaharianos fuese “humanista” dando a entender que no lo era.

En varias ocasiones las autoridades marroquíes han entablado conversaciones con Justicia y Espiritualidad con vistas a legalizar el movimiento, pero estas han fracasaron porque su antiguo líder, el jeque Yassin, siempre rechazó reconocer al rey como Comendador de los Creyentes, es decir jefe espiritual de los musulmanes marroquíes.