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La violencia sectaria distancia a los rebeldes sirios de EE UU

Yihadistas del Frente al Nusra atacan una localidad cristiana a 50 km de Damasco

Obama se ha resistido a armar a los guerrilleros por la radicalización de algunos

Un rebelde, cargado con dos morteros, en Raqqa, Siria, el 3 de septiembre.
Un rebelde, cargado con dos morteros, en Raqqa, Siria, el 3 de septiembre. AFP

A pesar de que el gobierno de Estados Unidos trata ahora de tacharlos de minoría sin peso específico en la amalgama de grupos opositores, los radicales islamistas que en los pasados meses se han unido al levantamiento contra Bachar el Asad han incrementado recientemente sus operaciones contra objetivos gubernamentales y minorías que han respaldado al régimen, entre ellas la cristiana. El jueves, grupos yihadistas capturaron brevemente varias zonas de Malula, una de las últimas localidades donde aún se habla arameo, que se considera la lengua de Jesucristo, y sitio santo para muchos cristianos por la confluencia allí de varios monasterios y lugares de culto. La operación puso de relieve la naturaleza sectaria del conflicto, y el hecho de que no toda la oposición es una gran milicia moderada que lucha para abrir una transición cívica a la democracia.

La ofensiva contra Malula, localidad de más de 2.500 habitantes eminentemente cristiana, se produjo, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, el jueves con un ataque suicida del Frente al Nusra en un puesto de control al centro urbano, que se halla a 50 kilómetros al noreste de Damasco. “A la explosión le siguió una serie de enfrentamientos violentos del régimen con Al Nusra y los milicianos rebeldes”, dijo ese grupo observador afiliado a la oposición a El Asad. Según informó el diario libanés As Safir, el coche bomba mató a ocho soldados sirios. Tras unas horas, los refuerzos del régimen lograron expulsar a los milicianos de la localidad.

En Siria hay 850.000 cristianos, un 4% de la población. El país es uno de los centros del cristianismo de principios de era. Malula es uno de los pocos lugares donde aún se emplea el arameo de Jesucristo y en sus montañas se encuentra, entre otros, el monasterio de San Sergio, del siglo VI.

La localidad de Malula, en 2009.
La localidad de Malula, en 2009. AFP

El Frente al Nusra fue designado en diciembre por EE UU como organización terrorista y es una de las facciones más organizadas y efectivas dentro de la oposición siria, responsable de numerosos ataques de corte suicida. No es, sin embargo, el único grupo yihadista que opera en Siria. Diversos milicianos que lucharon en Irak contra la misión militar norteamericana operan ahora en Siria bajo la bandera del Estado Islámico de Irak y el Levante. Y, según varios vídeos que circulan en foros yihadistas, interceptados por el grupo de inteligencia norteamericano SITE, rebeldes procedentes de exrepublicas soviéticas han formado su propio grupo, Muyahidines del Cáucaso y del Levante.

Una de las razones por las que la Casa Blanca y sus aliados se han resistido a armar a los rebeldes es la presencia de esos islamistas dentro de Siria. En su mayoría suníes, definen su lucha como una resistencia sectaria contra el gobierno secular de El Asad y la amalgama de minorías que le apoya, como los alauitas -clan del presidente- o los propios cristianos. El régimen les acusa de haber secuestrado en abril a dos obispos ortodoxos, el de la iglesia Griega de Alepo y Alejandría, Boulos Yazigi, y el de la iglesia Siriana de Alepo, Yuhanna Ibrahim. En julio, según varios testigos, secuestraron en Raqqa, en territorio rebelde, al jesuita Paolo Dall’Oglio, que había defendido la causa revolucionaria contra el régimen de Damasco.

El régimen de El Asad ha empleado la infiltración de yihadistas entre los grupos opositores para intentar alarmar a la comunidad internacional. En sus comparecencias públicas, El Asad y su gobierno se refieren a los opositores genéricamente como “terroristas”. En varias entrevistas concedidas recientemente, el viceministro de Exteriores Faisal Mikdad ha advertido de que un eventual ataque norteamericano contra objetivos militares sirios “beneficiará a Al Qaeda y sus afiliados”.

Para explicar la necesidad de un ataque norteamericano contra El Asad al Congreso y a la ciudadanía norteamericana, el secretario de Estado, John Kerry, dijo esta semana en una comparecencia en el Capitolio que los rebeldes “se definen, cada vez más, por su moderación” y “adherencia a un proceso democrático y una constitución incluyente, que proteja a minorías”.

Sin embargo, en una visita oficial a Ammán en junio, Obama dijo que le preocupaba “mucho que Siria se convierta en un enclave para el extremismo, porque los extremistas se crecen en el caos, se crecen en Estados fallidos”. Las facciones rebeldes moderadas, en torno al Ejército Libre y la Coalición Nacional Siria, que le pidieron armas en numerosas ocasiones, se tendrán que conformar ahora con un ataque ejecutado principalmente con misiles, para debilitar al régimen sin derrumbarlo, en represalia estrictamente por el uso de armas químicas contra la población civil.