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REPORTAJE

Chikito se crece ante el Rey de Marruecos

Un diputado del partido monárquico marroquí Istiqlal declinó asistir a la atávica ceremonia en la que los altos cargos proclaman fidelidad al rey. Poco después empezó a tener problemas

Mohamed VI, en la Beyaa, en la que los cargos del país le juran lealtad. Ampliar foto
Mohamed VI, en la Beyaa, en la que los cargos del país le juran lealtad.

"Sí, queremos al rey, le deseamos una larga vida, le respetamos y le tenemos gran aprecio y declaramos que estamos a su lado en todas las reformas que emprende en todos los ámbitos”. A juzgar por este texto, que colgó en su página de Facebook, la fe monárquica de Adil Chikito, de 35 años, diputado marroquí del Istiqlal, el partido conservador que condujo a Marruecos a la independencia, es inquebrantable.

Chikito, de apellido morisco, ha sido, sin embargo, blanco estas últimas tres semanas de las embestidas de los sectores más retrógrados del régimen marroquí. La policía y la justicia han tomado además iniciativas que aparentaban ser amenazantes para el joven parlamentario. ¿Qué le reprochan?

El 10 de agosto Chikito fue muy desobediente con el protocolo real. Días antes había recibido una llamada de un funcionario del Palacio Real invitándole, por primera vez, a proclamar su lealtad a Mohamed VI. Pero el diputado declinó hacerlo pese a que es considerado un honor. Le explicó al funcionario que iba a estar muy ocupado y que no se vestiría con la chilaba blanca inmaculada con capucha ni se pondría el tarbouche (gorro rojo).

“No ejecuté, a diferencia de todos los demás jerarcas, las cinco genuflexiones” ante el soberano, añade. “Mi respuesta [a la convocatoria] es que solo hay que arrodillarse ante Alá, que solo hay que prosternarse ante nuestro Dios”, afirma Chikito en Facebook, suscitando aplausos y críticas.

Ministros, diputados, militares, rectores o presidentes de empresas públicas se postran ante Mohamed VI en la Beyaa

Los demás, es decir los ministros, gobernadores, generales, altos cargos de la Administración, presidentes de empresas públicas, rectores... sí se prosternaron, por turnos, ante el rey y comendador de los creyentes. Reiteran con esa pronunciada inclinación de sus cuerpos su lealtad al trono alauí mientras recitan formulas piadosas o ensalzan la figura del jefe espiritual de los musulmanes marroquíes.

Recubierto con una túnica dorada, protegido del sol por una enorme sombrilla que sostiene uno de los esclavos que le acompañan y cabalgando sobre un potro negro Mohamed VI, de 50 años, recorrió lentamente ese sábado las hileras alineadas de los siervos que le esperaron durante horas bajo un sol de justicia. Es siempre el único que no pisa el suelo del patio resaltando así su estatuto “a mitad de camino entre lo divino y lo temporal”, sostiene Sara Kadaoui de Cap Démocratie Maroc [Marruecos Rumbo a la Democracia], una ONG juvenil que promueve las libertades. Así se desarrolla la Beyaa, el juramento de fidelidad al soberano descendiente del profeta Mahoma, que transcurre cada año en agosto.

Cada año, también, surge una polémica suscitada por aquellos que, como Jadija Riyadi, expresidenta de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, tachan la ceremonia de “ritual degradante”. Este verano, sin embargo, la gresca ha partido de donde menos se esperaba, un diputado del más antiguo de los partidos marroquíes y paladín además de la monarquía.

Los primeros en criticarle fueron sus propios correligionarios que en su órgano oficial, el diario Al Alam, le recordaron que la Beyaa “renueva el vínculo entre el pueblo y la monarquía, pilar del Estado marroquí y garante de su perennidad”. Pero los mensajes más perniciosos le llegaron a Chikito cuando la Fiscalía ordenó investigar, el 12 de agosto, al diario digital local Temara 24 por difusión de falsas noticias. Aunque nació en Alcazarquivir, el diputado es accionista de esa empresa periodística y vive además en Temara, una ciudad-dormitorio de 220.000 habitantes al sur de Rabat.

El diputado marroquí Adil Chikito. ampliar foto
El diputado marroquí Adil Chikito.

Peor aún fue la detención por la policía judicial, el 19 de agosto, de Ousama Chikito, hermano pequeño del diputado, al que investigaban por “constitución de banda criminal y robo”. Al día siguiente fue puesto en libertad. El parlamentario deja caer al teléfono que la policía y la fiscalía quizá han querido mandarle “un recado”, pero asegura que su rebeldía es “agua pasada”. “Me era psicológicamente difícil de soportar ese ceremonial, pero en octubre seré el primero en asistir a la inauguración por Su Majestad de la sesión de otoño en la Cámara de Representantes”, subraya.

El gesto audaz de Chikito obtuvo, por supuesto, el respaldo de todos aquellos que llevan años diciendo que hay que modernizar el protocolo real, pero también recabó apoyos inesperados. La Liga Marroquí de Derechos Humanos es una pequeña ONG, afín al Istiqlal, cuyo presidente, Mohamed Zhari, salió en defensa del diputado contrariando al partido que le apadrina. “Merece ser alabado”, dijo, porque lucha contra “rituales superados en las monarquías parlamentarias modernas en la que el monarca reina, pero no gobierna”.

Antes de llegar al Gobierno, en enero de 2012, los islamistas moderados marroquíes también arremetían contra la Beyaa. Su líder, Aabdelilá Benkiran, llegó a decir hace un par de años que se trataba de un “ritual vergonzoso, de una reliquia del pasado”. Pero en agosto de ese año el primer ministro Benkiran y su gabinete se postró sin titubear ante el rey aunque algunos expertos en protocolo sostienen que su inclinación fue algo más leve que la de los miembros no islamistas del Ejecutivo.

La monarquía alauí es una curiosa mezcla de tradición atávica y toques de modernidad. Con motivo de su 50 cumpleaños Mohamed VI condecoró con el Ouissam alauí a los raperos marroquíes Bigg y Komy y a los grupos H-Kayne y Fnaire, algunos de ellos criticados hace no mucho por su “violencia verbal”. El rey alienta también el festival musical Mawazine en el que, en 2010, actuó Elton John que no disimula su homosexualidad. Los islamistas pusieron el grito en el cielo.

Aun así, Palacio no parece, sin embargo, proclive a rejuvenecer un protocolo ancestral. Este se mantuvo con Mohamed VI y se va a perpetuar con su heredero, Moulay Hassan, de 10 años. Con tan solo ocho años el principito inauguró en solitario, sin que nadie de la familia real le acompañase, el 9 de enero de 2012 el nuevo zoológico de Rabat. Pasó revista a la guardia real, saludó a las autoridades civiles y militares que le hicieron el besamanos doblando las rodillas. Después la comitiva paseó por delante de las jaulas. Ante la visita principesca los animales se mostraron indiferentes.