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Los maestros mexicanos insisten en una evaluación que no los castigue

Los docentes que mantienen paralizada la capital aceptan pasar un examen, pero no ser retirados de sus puestos si suspenden

Profesores de la CNTE, en una protesta.
Profesores de la CNTE, en una protesta. EFE

Los maestros mexicanos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) no están dispuestos a ceder a la reforma educativa promulgada por el presidente, Enrique Peña Nieto. Las movilizaciones de las últimas dos semanas han paralizado la Ciudad de México y ha logrado incluso retrasar el informe anual del actual Gobierno. Pero, ¿qué pretenden el sindicato de profesores? Su objetivo es impedir la aprobación de las leyes secundarias de la reforma al sistema educativo del país, principalmente la ley general del servicio profesional docente, una norma que propone que los maestros se sometan a una evaluación para conservar su trabajo.

Los legisladores han planteado que se evalúe a los docentes por lo menos una vez cada cuatro años, con tres oportunidades para aprobar las pruebas. En caso de que suspendan, no podrán dar clases y serán destinados a actividades administrativas. Los profesores han asegurado que esta iniciativa atenta contra sus derechos laborales, ya que empuja a la Secretaría de Educación Pública (SEP) a despedir a muchos de ellos en caso de que no aprueben las evaluaciones.

Después de las primeras protestas, los docentes lograron instalar una mesa de negociación con los legisladores. Allí, han propuesto que se retrase la votación de la ley sobre el servicio docente para elaborar, de la mano de los parlamentarios, una iniciativa que no castigue a los maestros con el despido si no aprueban las evaluaciones. “Nuestra intención es construir un nuevo modelo educativo para el país, la construcción de un nuevo modelo no es de la noche a la mañana, tendría que ser un proceso público, transparente y democrático, con una amplia participación social”, ha expresado Juan José Ortega, líder de la sección 18 de la CNTE, en la radio mexicana. Los docentes han asegurado que no se oponen a la evaluación, sino a las consecuencias de suspenderla.

En las últimas dos semanas, los maestros y los legisladores se han reunido seis veces sin que hasta ahora existan frutos de la negociación. Y queda poco tiempo. El Congreso mexicano comenzará su periodo ordinario de sesiones el domingo y se estima que los legisladores aprueben la última ley de la reforma educativa la próxima semana. Los líderes del Partido Revolucionario Institucional (PRI, del presidente Peña Nieto), Acción Nacional (PAN, de derecha), y de la Revolución Democrática (PRD, de izquierda) –entrevistados en televisión- se han mostrado convencidos de que la ley del servicio docente será aprobada por los parlamentarios en los próximos días.

Los maestros de la CNTE, uno de los dos poderosos sindicatos de docentes del país (el otro, el SNTE, estaba bajo el mando de Elba Esther Gordillo, exlíder encarcelada por corrupción) se preparan para un escenario de batalla perdida. Ortega ha asegurado que en caso de que los diputados y senadores aprueben la ley, los profesores continuarán con movilizaciones pacíficas. “Tendríamos que asumir una resistencia civil pacífica, pero al final resistencia, porque esas leyes están llenas de vicios y contradicciones y muy lejos de lo que se recoge en las consultas convocadas por la Coordinadora”, ha dicho. La movilización de los maestros lleva meses. Desde abril, la CNTE instaló una acampada en el Zócalo del Distrito Federal, la plaza central de la capital del país, que alberga a las 50.000 personas –entre profesores, sus familias y simpatizantes de la causa- que en los últimos días han protestado en las calles de la Ciudad de México.

Este viernes, los miembros de la CNTE marcharon a las sedes de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Gobernación para pedir que los titulares de ambas instituciones se sumen a las mesas de negociación. Además del diálogo con los legisladores, los profesores han logrado que Peña Nieto cambie la fecha y lugar del informe del primer año de su Gobierno, que se celebrará el próximo lunes en la residencia presidencial de Los Pinos, y que cancele una visita oficial a Turquía. Durante las últimas dos semanas, las protestas de la CNTE llegaron a la Cámara de Diputados, el Senado, la casa presidencial, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la Bolsa Mexicana de Valores y las sedes de las televisiones mexicanas. Los maestros no cederán en su protesta del próximo domingo por lo que la Cámara de Diputados ya ha sido blindada con policías y vallas metálicas.