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Obama encuentra un Congreso dividido ante un ataque a Siria

Los legisladores discrepan sobre cómo y en qué circunstancias debe responder EE UU a un ataque con armas químicas del que no hay dudas

Imagen del Capitolio de EE UU.
Imagen del Capitolio de EE UU. AP

Tras la puesta al día al Congreso por parte de altos cargos de la Administración estadounidense sobre la situación en Siria y las opciones que sopesa el Gobierno de este país, el presidente Barack Obama ha podido constatar este jueves la división existente entre los legisladores sobre el tempo y la forma de ejecutar la respuesta de Estados Unidos en represalia por el ataque con armas químicas perpetrado la semana pasada en Damasco.

La Casa Blanca, en un encuentro con más de una veintena de líderes de ambos partidos del Congreso, que se ha prolongado durante 90 minutos y que se ha producido a través de videoconferencia, ha convencido a los legisladores de que fue el Gobierno que presidente Bachar el Asad el que empleó las armas químicas contra la población y ha constatado, según han reconocido varios de los políticos que han atendido a la conferencia, que el presidente todavía sigue tanteando qué respuesta adoptar.

“La opinión del Congreso es muy importante para el proceso de decisión del presidente”, ha señalado la Casa Blanca en un comunicado tras el encuentro. “Vamos a seguir tratando de recabar el mayor consenso posible mientras el presidente adopta la mejor respuesta para la violación del Gobierno sirio contra la prohibición internacional del uso de armas químicas”.

Entre los legisladores que han sido informados por el secretario de Estado, John Kerry, el de Defensa, Chuck Hagel, la asesora de Seguridad Nacional del presidente, Susan Rice, y el Director Nacional de Inteligencia, James Clapper, se encontraban el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, la líder de la minoría demócrata en esa cámara, Nancy Pelosi y los máximos responsables de los comités de Seguridad Nacional del Congreso.

Aunque entre ellos parece existir un consenso generalizado sobre la necesidad inapelable de ofrecer una respuesta contundente al uso de armas químicas por parte del Gobierno sirio, las dudas surgen sobre cuándo y bajo qué circunstancias debe llevarse a cabo el ataque militar de EE UU, que se antoja inevitable.

El presidente del comité de Servicios Armados del Senado, el demócrata Carl Levin, señaló tras el encuentro que sería conveniente esperar a que los inspectores de Naciones Unidas desplazados a la zona terminen de recopilar sus pruebas antes de iniciar cualquier acción. Su homólogo en la Cámara de Representantes, el republicano Buck McKeon, prefiere que la Casa Blanca se someta primero al escrutinio del Congreso.

Una opinión muy extendida, máxime tras haber asistido a la votación en el Parlamento británico que ha rechazado cualquier intervención militar en Siria, y que ha compartido su colega y máximo representante del Partido Republicano en el comité de Asuntos Exteriores del Senado, Bob Corker. “Ya que la Administración ha decidido consultar sus pasos con el Congreso, debería continuar haciéndolo buscando el consenso del Congreso, dando lugar a un debate público y obteniendo una legitimidad que sólo le pueden otorgar las cámaras”, ha señalado Corker en un comunicado.

La petición del senador se suma a la remitida este miércoles al presidente por más de un centenar de miembros de la Cámara de Representantes instando a la Administración a que no ataque sin el consentimiento previo del Congreso.

Otros, sin embargo, tras terminar la conferencia con la Administración, han abogado por una respuesta inmediata y exenta de formalismos. “Este no es el momento de mirar hacia otro lado. La información de hoy me ha reafirmado en la idea de que una respuesta por parte de EE UU está justificada y es necesaria para proteger a la población siria, además de pertinente para enviar un mensaje global de que las violaciones a la legislación internacional no pueden quedar impunes”, ha afirmado en otro comunicado el influyente senador demócrata, Bob Menéndez, el presidente del comité de Asuntos Exteriores de la cámara Alta. El máximo representante de su partido en el mismo comité en la Cámara de Representantes ha apoyado también una intervención inmediata justificándolo en la línea, que defiende la Casa Blanca, de que el ataque con armas químicas “pone en riesgo los intereses y la seguridad nacional de EE UU”.