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El autor de la matanza de Fort Hood es declarado culpable de todos los cargos

Nidal Malik Hasan, que en 2009 asesinó a 13 militares e hirió a 32, se enfrenta a la pena de muerte, un castigo que no se ejecuta desde 1961

Dibujo de la sala de justicia que muestra a Nidal Hasan durante una de las sesiones del proceso contra él.
Dibujo de la sala de justicia que muestra a Nidal Hasan durante una de las sesiones del proceso contra él. EFE

El comandante Nidal Malik Hasan ha sido declarado culpable de todos los cargos que se le imputaban como autor de la matanza de Fort Hood (Texas), en 2009, donde terminó con la vida de 13 militares e hirió a otros 32. Hasan, de 42 años, se enfrenta a la pena de muerte, un castigo inusual dentro del Ejército. La última vez que un soldado fue ejecutado fue en 1961.

Tras poco menos de siete horas reunidos, los 13 miembros del jurado militar han acordado este viernes por unanimidad declarar culpable a Hasan. El consenso es importante porque solo de este modo es posible que se le pueda imponer la pena capital. En la próxima fase del proceso, que se inicia la próxima semana, el mismo jurado deberá también ser unánime a la hora de acceder a que  se le aplique la pena de muerte.

La línea de defensa seguida por Hasan, que se ha representado a sí mismo en el proceso, ha evidenciado su deseo por ser condenado a esa pena. Durante el juicio, el acusado no ha presentado testigos, se ha negado a interrogar a los de la fiscalía -entre ellos, varias de sus víctimas- y ha declinado realizar su alegato final. Desde que comenzó el proceso, el 6 de agosto, solo se ha dirigido una vez al tribunal. En su testimonio del primer día de vistas, Hasan, antiguo psiquiatra del Ejército, reconoció ser el autor del tiroteo y que lo había perpetrado para proteger a los talibanes de los soldados de la base que estaban a punto de ser enviados a Afganistán. “Las pruebas demostrarán claramente que yo soy el tirador”, dijo el acusado. “Las pruebas también determinarán que somos musulmanes imperfectos tratando de establecer la perfecta religión”.

Por su parte, la fiscalía, ha insistido en que Hasan preparó meticulosamente la masacre del 5 de noviembre de 2009, pidiendo consejo previo a líderes talibanes -entre ellos el clérigo Anwar al Awlaki, asesinado en un ataque de drones de la CIA en 2011- o navegando por páginas yihadistas. La acusación recordó que Hasan acudió meses antes de la tragedia de Fort Hood a una armería donde pidió las pistolas más avanzadas del mercado y los cargadores que admitieran el mayor número de munición posible. Durante el proceso, el fiscal ha llamado al estrado a 90 testigos, entre ellos algunos de los soldados a los que Hasan hirió y que aún tienen restos de bala en su cuerpo, y ha mostrado imágenes de los cadáveres captadas por el FBI.

El 5 de noviembre, el acusado entró en la sala donde sus compañeros hacían cola para ser vacunados, se subió sobre una mesa y al grito de “¡Allahu Akbar!” [Dios es Grande, en árabe] comenzó a disparar indiscriminadamente sobre los militares. Minutos más tarde era abatido por un policía. El tiro le dejó paralizado de cintura para abajo.

Si se confirma la pena de muerte, Hasan compartirá el corredor de la muerte con los otros únicos cinco reclusos condenados al mismo castigo. Desde que en 1984 se reinstaurara esta medida, 41 miembros del Ejército se han enfrentado a esta condena, de los 15 a quienes finalmente les fue impuesta, 10 lograron que se les conmutara. Quien tiene la última palabra para autorizar que se ejecute la pena de muerte es el presidente de EE UU. El último militar en ser ejecutado fue el soldado John Bennett, que murió ahorcado en 1961 por haber violado a una niña de 11 años.

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