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La violencia en Marsella marca el reinicio del curso político en Francia

El gobierno anuncia un refuerzo de las medidas de seguridad e iniciativas para fomentar el empleo en la ciudad

Policías en la escena del último crimen en Marsella, el lunes. Ampliar foto
Policías en la escena del último crimen en Marsella, el lunes. AFP

Marselladonde una nueva oleada de violencia eleva a 15 las muertes violentas desde principios de año, ha marcado el inicio del curso político en Francia y el primer consejo de ministros, que presidió este miércoles François Hollande. El último incidente de este tipo a principios de semana en la segunda ciudad de Francia y este año capital europea de la Cultura, se suma a otros dos asesinatos cometidos en apenas dos semanas. El Gobierno ha anunciado un refuerzo de las medidas de seguridad y propondrá en octubre iniciativas para fomentar el empleo, uniendo así la lucha contra la pobreza con la de la delincuencia. Un contingente de unos 80 antidisturbios llegó el miércoles a la ciudad costera, a la espera del envío adicional de una veintena de policías de investigación.

El lunes, pasadas las diez de la noche, un joven de 25 años, que según la policía tenía antecedentes penales y había escapado ya a dos tentativas de asesinato, se convertía en la víctima número 13 de ajustes de cuentas del año, tiroteado en l’Estaque, cerca de una zona turística. La víspera, otro joven de 18 años fallecía apuñalado tras una pelea con tres personas a la salida de una discoteca. Los agresores acudieron luego a un hospital para ayudar a uno de ellos, herido levemente. Atacaron con cuchillos a uno de los enfermeros, que quedó también herido, por no atenderles de inmediato. La muerte, hace dos semanas, de un estudiante de 22 años degollado en pleno centro de la ciudad cuando iba a buscar a una amiga a la estación de tren, había provocado ya una gran conmoción.

“Tenemos que atacar a las raíces del mal”, declaró el martes de visita a la ciudad el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, quien anunció, acompañado por cinco ministros, el envío de los refuerzos policiales destinados a la investigación de los crímenes. Los agentes llegaron este miércoles a Marsella por un periodo inicial de tres meses y se suman a otros tres contingentes de refuerzo ya presentes. “Si hay ajustes de cuentas es porque la policía está haciendo su trabajo. Es porque molestamos. Estamos sacudiendo el cocotero y atacándonos al monedero”. El próximo mes de octubre el primer ministro tiene previsto volver a la ciudad mediterránea, esta vez para anunciar medidas para fomentar el empleo y mejorar el urbanismo.

Hace justo un año, el Gobierno ya había colocado a Marsella —donde los tiroteos entre traficantes de droga son frecuentes, en particular en los barrios conflictivos— como una de sus grandes prioridades en materia de seguridad. Creó un dispositivo especial de vigilancia y destinó 230 agentes adicionales a la ciudad, que cuenta con 850.000 habitantes. El Gobierno asegura que los primeros resultados ya se notan, con una disminución de un 15% en las denuncias de agresiones. Pero con 15 muertes violentas en lo que va de año frente a las 16 de 2012 en las mismas fechas (en todo el año, la cifra llegó a 24), la mejora es muy relativa.

Además, la violencia parece acercarse peligrosamente a zonas más céntricas y turísticas cuando la ciudad mediterránea ostenta la condición de capital europea de la cultura. “La violencia ya no está circunscrita a los barrios conflictivos. Está ganando terreno en toda la ciudad”, advirtió la exministra de Justicia del partido Unión por un Movimiento Popular (UMP), Rachida Dati. Las críticas también se oyen desde el campo socialista, empezando por la senadora por Marsella Samia Ghali, que el año pasado ya se dio a conocer por reclamar la intervención del Ejército, y que de nuevo pide“medidas concretas” en la ciudad.