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La diplomacia silenciosa de John Kerry

El secretario de Estado lleva desde 2009 trabajando en la sombra de manera tenaz para retomar el proceso de paz entre Israel y Palestina

El secretario de Estado, John Kerry.
El secretario de Estado, John Kerry. AFP

Casi tres años después de que rompieran las negociaciones, israelíes y palestinos darán una nueva oportunidad al diálogo este lunes en Washington, donde la ministra de Justicia de Israel, Tzipi Livni, y el negociador jefe de Palestina, Saeb Erekat, se reunirán esta tarde y el martes para sondear la posibilidad de retomar el proceso de paz. El tesón y la diplomacia silenciosa del secretario de Estado, John Kerry, han sido los principales artífices de un acercamiento que ha sido contemplado con escepticismo y de cuyo éxito final muchos desconfían.

“Estamos trabajando duro”, era la frase que Kerry repetía a los periodistas que le inquirían por el avance en sus gestiones en Oriente Próximo en cada uno de los seis viajes a la región desde que asumió la jefatura de la Diplomacia estadounidense en febrero de este año. Seis visitas en seis meses, por las cinco en cuatro años que realizó su predecesora, Hillary Clinton, ilustran el interés de el secretario de Estado por retomar las conversaciones de paz entre Israel y Palestina. Las reuniones, algunas de más de tres horas, con los líderes de ambos países, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y Mahmud Abbas, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, son otro ejemplo de la seriedad y la confianza de Kerry en poder acercar posturas y llevar a ambas partes a la mesa de negociación.

Seis visitas en seis meses, por las cinco en cuatro años que realizó su predecesora, Hillary Clinton, ilustran el interés de el secretario de Estado por retomar las conversaciones de paz entre Israel y Palestina

La reanudación de las conversaciones de paz no es una iniciativa abrazada por Kerry para tratar de dotar de relevancia a los primeros meses de su mandato. Mucho tiempo antes de ser nombrado secretario de Estado, el antiguo senador por Massachusetts fue desarrollando una diplomacia callada desde su puesto como presidente del comité de Asuntos Exteriores de la cámara Alta. Las visitas personales y las llamadas telefónicas a Netanyahu, Abbas y otros líderes de la región, permitieron a Kerry esbozar la realidad de la situación y sondear qué concesiones estarían estarán dispuestos a realizar cada uno de los líderes y las mejores vías para lograr un acercamiento.

Desde 2009, el político demócrata comenzó a tejer una tela de araña quebradiza que ha ido afianzando desde que forma parte de la Administración, con el beneplácito de la Casa Blanca que ha preferido dejar en manos de Kerry el desarrollo de este proceso. En este largo periplo la figura de Frank Lowenstein se ha demostrado vital. Lowenstein fue el principal asesor de la campaña a la presidencia de Kerry en 2004 y el jefe de personal del comité de Asuntos Exteriores del Senado, cuando aquél lo presidió. En esa época Lowenstein se centró en Oriente Medio e hizo comprender al entonces senador que la Administración Obama no había pulsado las teclas necesarias para relanzar las negociaciones de paz que languidecieron en 2010 debido a la extensión de los asentamientos por parte de Israel en Cisjordania y en Jerusalén Este.

Desde 2009, el político demócrata comenzó a tejer una tela de araña que ha ido afianzando desde que forma parte de la Administración, con el beneplácito de la Casa Blanca, que ha preferido dejar en manos de Kerry el desarrollo de este proceso

Kerry demostró el interés por el conflicto en la región cuando, en 2009, tras ser nombrado presidente del comité de Asuntos Exteriores del Senado, durante un viaje a Gaza accedió a transmitir a la Casa Blanca un mensaje de Hamás, una decisión que soliviantó al Gobierno israelí y ralentizó el frágil proceso de paz. El secretario de Estado nunca fue partidario de que las negociaciones entre ambas partes fueran públicas, una crítica que verbalizó en 2011 en un foro EE UU-Mundo Islámico promovido por la Brookings Institution. “Siempre me opuse a tratar de que la forma de alcanzar acuerdos fuera pública porque nunca pensé que fuera a funcionar y, de hecho, hemos perdido un año y medio en algo que ya sabíamos que no iba a poder alcanzarse”.

Ahora Kerry tiene la posibilidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos. El secretario de Estado ha anunciado que los encuentros se desarrollarán en privado. Aunque las divisiones políticas entre israelíes y palestinos no han cambiado –fronteras de 1967, asentamientos de colonos, diferencias aparentemente irreconciliables en torno a Jerusalén-, la diplomacia callada de Kerry se ha demostrado que no es tan quijotesca como podía parecer al principio y quizás consiga una paz que ha sido esquiva para quienes le precedieron en su cargo. “Hay grandes expectativas en que puedas hacerlo”, le dijo el presidente de Israel, Simon Peres, este junio.