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La era poschavista

Rusia y China dan aire al sector petrolero de Venezuela

Pese a las tensiones diplomáticas, firmas de EE UU invierten en la industria

El vicepresidente de Venezuela saluda a Xi Jinping.
El vicepresidente de Venezuela saluda a Xi Jinping. EFE

En 2012 Venezuela exportó 97.340 millones de dólares (74.000 millones de euros) en petróleo, lo que representa el 96% de los ingresos del país. Esa cantidad no alcanza para satisfacer la voracidad del Gobierno de Nicolás Maduro. Al negarse a incrementar el precio de la gasolina para el mercado interno —fijado desde 1996 en 0,0021 euros el litro, que representa 18.000 millones en subsidios al año—, y al establecer condiciones preferenciales a los países de Petrocaribe en la venta de crudo, la actual Administración se ha visto en la necesidad de buscar financiación para incrementar la producción en las empresas mixtas, cuya mayoría accionarial está en manos del Estado. Una vieja sentencia del escritor Arturo Uslar Pietri indicaba que el país necesitaba “sembrar el petróleo”. Venezuela no es solo cada vez más dependiente de la actividad de ese sector, sino que también es mucho más ineficiente procesando ese recurso.

Rusia, China y también EE UU han aparecido en el horizonte para auxiliar a la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en sus planes. Se han firmado préstamos que totalizan unos 10.000 millones con China National Petroleum Corporation (CNPC), Rosneft, Chevron, Gazprombank y Schlumberger para encarar diferentes proyectos que incrementarían la producción a 3,3 millones de barriles diarios en 2013.

En el primer semestre del año se produjeron 2,75 millones, unos 100.000 barriles menos que en 2012, según las cifras aportadas por el Estado a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

CNPC hará el desembolso mayor, de 4.000 millones de dólares, mientras que Chevron y Rosneft aportarán 2.000 y 1.500 millones, respectivamente. A principios de julio se concretó un último préstamo, de 1.000 millones, por parte de la firma rusa Gazprombank. El ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, ha anunciado que Schlumberger prestará 1.000 millones más para mantener la actividad de la industria.

Con este último préstamo Pdvsa quiere evitar que las actividades se detengan. La periodista Marianna Párraga, en un artículo escrito para el portal Prodavinci.com, ha señalado las dificultades de la empresa para lograr sus propósitos. “La industria de hoy no es la misma de hace diez años y sus instalaciones presentan graves deficiencias de mantenimiento que trastocan una logística que antes funcionaba como un reloj suizo”, escribió en abril pasado. En agosto de 2012 Pdvsa sufrió el mayor accidente de su historia cuando explotó la refinería de Amuay, la más importante del país, que causó 48 muertos y severos daños a la infraestructura. Actualmente funciona al 66,59% de su capacidad instalada.

Nicolás Maduro deberá rezar para que los precios del crudo sigan en alza. Solo con un barril de petróleo rondando los cien dólares es posible mantener los caprichos del socialismo venezolano.