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Huelga de camioneros contra la presidenta de Argentina

Hugo Moyano, antiguo pilar del kirchnerismo, encabeza la protesta contra Cristina Fernández

El líder sindical Hugo Moyano, en una foto de 2012.
El líder sindical Hugo Moyano, en una foto de 2012.EFE

El dirigente sindical que constituyó uno de los pilares de apoyo del kirchnerismo durante los primeros ocho años de gobierno de este proyecto político organizó este lunes una huelga de su colectivo, el de camioneros. Hugo Moyano, líder de una de las cinco centrales de trabajadores de Argentina y devenido férreo opositor al Gobierno de la peronista Cristina Fernández de Kirchner en los últimos dos años, paralizó las actividades por el impacto del impuesto a la renta en los salarios de sus representados. Buenos Aires amaneció repleta de basura sin recolectar y sin periódicos, aunque aún con combustibles en las gasolineras y dinero en los cajeros automáticos. Los camioneros y otros sindicatos que los apoyan marcharon a la Plaza de Mayo porteña. La protesta ocurrió cuatro días antes de que comience oficialmente la campaña de las elecciones legislativas de 2013, en las que Moyano ha decidido asumir una candidatura simbólica a diputado, pues figura en el puesto 35 de una lista de 35 postulantes, sin posibilidades de resultar elegido, pero dentro de las filas del peronismo antikirchnerista.

“Sepamos bien a quién vamos a votar el 27 de octubre, no volvamos a equivocarnos, eso sería imperdonable”, declamó Moyano ante los camioneros en una Plaza Mayo no muy abarrotada. La alianza entre Moyano y Fernández se quebró después de la aplastante reelección de la jefa de Estado en 2011, con el 54% de los votos. El líder de una de las tres facciones de la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT) pretendía que el peronismo kirchnerista incluyera más diputados de origen sindical, pero Fernández no cedió. También comenzó a quejarse de que, a diferencia de años anteriores, en 2012 y 2013, a partir de la desaceleración económica de Argentina, los aumentos de nómina dejaron de superar con holgura el índice de inflación (23% el año pasado). Los asalariados de la economía formal dejaron de incrementar de forma notoria el poder de compra y ahora lo mantienen o apenas lo mejoran, lo que en otros países podría resultar todo un logro, pero que para Moyano ha significado un retroceso. Pero sobre todo él protesta porque el impuesto a la renta no se ha ido actualizando por la inflación y cada vez lo pagan más trabajadores. El Gobierno calculaba hasta mayo pasado que lo abonaba el 17,5% de los empleados, pero esa cifra se habrá incrementado en junio por las subidas salariales anuales, que en su mayoría comenzaron a regir ese mes, y porque en este época del año se recibe una paga extra. "No creía que el Gobierno iba a implementar políticas contra los trabajadores", recordó Moyano su respaldo a Fernández en las elecciones de 2011.

"Estamos indignados con este impuesto perverso”, dijo el líder camionero. "Muchos dirán que (un camionero) gana un sueldo muy alto, pero ese trabajador se rompe el trasero arriba de un camión”, se recató Moyano.

Pero más allá de cuestiones salariales, Moyano había declarado el pasado sábado que “la gente tiene que entender que el paro es contra la presidenta, no contra los trabajadores". El líder sindical admitió la “bronca” de quienes tal vez no puedan repostar gasolina o retirar dinero de los cajeros automáticos, pero lo justificó en la “injusticia” de que el tributo “les saca parte del sueldo”. Después del fin de semana y antes del festivo de este martes por la celebración de la declaración de la independencia de Argentina (1816), este lunes no hubo transporte de ninguna mercadería, incluidos los alimentos, bebidas y correspondencia. También se adhirieron a la huelga los portuarios y los chóferes de autocares de mediana y larga distancia. Además, otros sindicatos participaron de la manifestación a la Plaza de Mayo, en la que hablará Moyano, como el de empleados judiciales, enfrentado con el Gobierno por la reforma de la justicia, y la facción opositora de la izquierdista Central de Trabajadores de Argentina (CTA).

Moyano era el hombre por el que había apostado el entonces presidente Néstor Kirchner (2003-2007) para dirigir una CGT unificada. Ahora está partida en tres: una rama kirchnerista y dos opositoras, incluida de la del camionero. Moyano había sido de los pocos sindicalistas peronistas que se habían opuesto a las reformas neoliberales, de privatizaciones y ajuste de la plantilla de empresas públicas, que había emprendido su correligionario Carlos Menem, en el gobierno entre 1989 y 1999. Fue el líder camionero quien puso a sus representados a romper los piquetes de agricultores en 2008 en el pueblo de Ceibas, en la occidental provincia de Entre Ríos, para evitar que se interrumpiera el comercio con Brasil y Uruguay. Durante aquellos años de kirchnerista se ganó el aprecio de los obreros, por los incrementos de nóminas que consiguieron, pero también construyó una imagen negativa en la clase media, a medida que la prensa denunciaba presuntos negocios ocultos en paralelo a su actividad sindical. Desde finales de 2011, cuando Moyano rompió con Fernández, el peronismo antikirchnerista olvidó las críticas que le propinaba y lo acogió entre sus filas. Este lunes en Ceibas los camioneros se volvían a apostar, pero para impedir cualquier boicot a su huelga.

En la principal batalla de las elecciones legislativas de agosto y octubre próximos, en la provincia de Buenos Aires, donde votan casi cuatro de cada diez argentinos, Moyano irá de último candidato a diputado en la lista que encabeza un empresario peronista y antikirchnerista como Francisco de Narváez, antiguo aliado de Menem. De Narváez fue el hombre que en 2009 derrotó en comicios legislativos a Kirchner, pero después dilapidó su popularidad por su falta de iniciativa en la Cámara de Diputados, las peleas internas en su coalición y la imposibilidad de presentarse como candidato a presidente, pues es extranjero (colombiano) nacionalizado argentino y la Constitución se lo impide. La apuesta política de Moyano pareciera no ser la mejor posicionada para los comicios primarios del 11 de agosto. En una encuesta de la consultora Poliarquía publicada este domingo en el periódico La Nación, en la provincia de Buenos Aires figura a la cabeza la lista de Sergio Massa, el alcalde de Tigre (municipio de la periferia de la capital) y exjefe de Gabinete de Ministros de Fernández, que pretende presentarse como un renovador, no como un opositor, como alguien que representa el peronismo poskirchnerista. Massa, que en su lista está acompañado por dos dirigentes de las dos centrales sindicales afines al Gobierno, suma el 33,7% de las intenciones de voto, seguido por el kirchnerista Martín Insaurralde, alcalde de otro municipio del Gran Buenos Aires, con el 22,8%; De Narváez, que además de Moyano está escoltado por otros sindicalistas fieles al camionero, con el 12,8% y, en cuarto lugar, una candidata que no es peronista, la progresista Margarita Stolbizer, aliada al radicalismo, con el 12,1%.

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En el acto, Moyano se refirió a la afición de la jefa de Estado por las redes sociales, en las que suele expresar con un lenguaje juvenil: "No sé si la confunden con los Twitter o los Facebook, que es fanática, no sé si por Twitter le están diciendo lo contrario a lo que ocurre la sociedad”. También la criticó por contrataciones millonarias a artistas para que actúen fiestas patrias que se han convertido en actos de propaganda kirchnerista: "¡No necesitamos traer a Fito Páez acá para traer gente! Acá no hay ningún puntero (dirigente político barrial), solo trabajadores". Siempre en tono de político, el líder sindical reprochó además a la jefa de Estado por el plan que ha entregado 3 millones de ordenadores portátiles a estudiantes de la escuela pública secundaria, que es considerado uno de los programas más ambiciosos del mundo en la materia: "¿Qué hacemos dándole una netbook a una criatura de una villa (barrio de chabolas)? Le estamos diciendo: ‘Seguí teniendo frío cuando hace frío, pero tenés una netbook’. No, ¡hay que sacarlo de la villa!".

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