Detenido un exgobernador del PRI

La fiscalía de Tabasco lo investiga por malversación y uso indebido de dinero público Las deudas del Estado que gobernó entre 2006 y 2012 aumentaron un 4.000% en su mandato

El exgobernador del estado mexicano de Tabasco, Andrés Granier, al llegar al aeropuerto.
El exgobernador del estado mexicano de Tabasco, Andrés Granier, al llegar al aeropuerto.EFE

El Gobierno de Enrique Peña Nieto, a petición de las autoridades del Estado sureño de Tabasco, ha detenido este viernes al exgobernador del PRI en ese Estado (2006-2012), Andrés Granier, por malversación y uso indebido del dinero público. A Granier se le esperaba esta tarde en Tabasco para comparecer ante la fiscalía, pero el político ingresó en un hospital de la Ciudad de México de madrugada por una dolencia cardiaca y su abogado anunció que no podría viajar.

La fiscalía tabasqueña, que ya ha detenido a dos miembros de su gobierno, solicitó el arresto a la Procuraduría General de la República hasta que sea entregado a las autoridades locales. En un comunicado, la PGR ha informado de que el político, de 65 años, permanecerá desde este viernes bajo custodia de agentes federales. La fiscalía lo investiga por el aumento desmesurado de la deuda estatal durante su mandato, que creció un 4.000% en seis años.

El político, que llegó a México el martes desde EE UU, declaró ante las autoridades federales entre el miércoles y el jueves durante más de 13 horas, en una de las comparecencias más largas que se recuerdan. El exgobernador ha defendido desde el primer momento su inocencia y, al enterarse desde el hospital de su nueva condición jurídica, ha anunciado a través de su abogado que solicitará el amparo. El arresto que pesa sobre Granier se conoce como arraigo, una figura propia de la justicia mexicana que permite la detención mientras se investiga, sin necesidad de contar con pruebas de culpabilidad, durante 40 días prorrogables a otros 80.

La detención de Granier es el mayor golpe a un político priísta desde comienzos de 2001, cuando se detuvo a Mario Villanueva, exgobernador de Quintana Roo, acusado de lavado de dinero, narcotráfico y conspiración para introducir drogas en Estados Unidos. Aunque salió libre en 2007, Villanueva volvió a ser detenido en la misma puerta del penal y fue condenado a 32 años de cárcel.

La huida hacia delante de Granier acabó este martes. El hombre que agujereó las arcas del Estado que gobernó entre 2006 y 2012, al pasar de 500 millones de pesos de deuda a 20.000 millones (1.600 millones de dólares), el hombre que presumió de tener 400 pares de zapatos, y que luego dijo que se había inventado su excesivo guardarropa en medio de una borrachera, el hombre que huyó de México rumbo a EE UU, dejando tras de sí un Estado con las finanzas hechas trizas, se ha visto obligado a dar la cara.

“Yo no tengo por qué huir, di todo por Tabasco y estoy dispuesto a aclarar lo que sea pertinente para limpiar mi nombre”, dijo al llegar al aeropuerto de la capital del país en un vuelo comercial pasadas las ocho y media de la tarde. Una nube de periodistas lo esperaba y, aunque pidió aire por sus dolencias de corazón, antes de abordar su vehículo se desplomó durante unos segundos y tuvo que ser auxiliado.

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En las últimas semanas el cerco sobre Granier se había ido cerrando hasta que la presión fue insoportable. Después de distintas revelaciones sobre una administración de derroche y supuesto enriquecimiento de sus familiares, el pasado 23 de mayo el nuevo gobierno del Estado, ahora en manos del PRD, anunció que había decomisado en efectivo 88 millones de pesos (6,5 millones de dólares) vinculados al extesorero de Granier. Tras meses de denuncias del nuevo gobernador, que desde su primer día en el poder anunció que los responsables del desfalco acabarían tras las rejas, el descubrimiento de la montaña de billetes se convirtió en el hilo del que tirar.

Días después, como en un goteo, comenzaron a caer sus excolaboradores. Primero fue su extesorero, ya en prisión, y este martes un mando de uno de los departamentos de la Secretaría de Finanzas.

El proceso contra Granier se ha convertido en otro examen para el presidente Enrique Peña Nieto, empeñado en demostrar que el PRI ya no es el viejo partido que hizo y deshizo con impunidad durante los 70 años que gobernó el país. Ver entre rejas a Granier, priísta desde hace 25 años, sería un golpe de efecto similar a la detención el pasado mes de febrero de la líder del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo.

Los mexicanos aún se preguntan si los platos rotos de Tabasco los pagarán, como es costumbre, un puñado de funcionarios de nivel medio como chivos expiatorios, o si caerá el que fue el responsable de la administración estatal.

Las alarmas en el Estado saltaron cuando la falta de fondos creó a finales de 2012 una crisis hospitalaria sin precedentes. Cinco hospitales agotaron sus recursos y tuvieron que anular intervenciones quirúrgicas o recurrir a donaciones para alimentar a los pacientes. Mientras Granier, con un pie ya fuera del gobierno, aseguraba que el problema “se estaba solucionando”, su familia mantenía a 160 personas de servicio y gastaba un millón de pesos mensuales con cargo al erario, según reveló en enero el diario Reforma.

El caso de Tabasco está lejos de ser un hecho aislado en México. Las deudas estatales crecieron en el último sexenio un 148% hasta superar los 400.000 millones de pesos (32.500 millones de dólares), según datos de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público. Los mecanismos de control y las auditorías para evitar los desmanes no funcionaron. Fallaron a nivel local, por inexistentes, y a nivel federal, que en aras del derecho soberano de los Estados a endeudarse tenía pocos mecanismos para poner objeciones a las exorbitantes cifras.

De caer Granier, sobre quien aún se tienen que demostrar actuaciones ilícitas o responsabilidad específica, su caso haría dirigir la mirada hacia otros exgobernadores. Juan Sabines, el exmandatario de Chiapas, aumentó durante su mandato la deuda en un 5.000% y con el priísta Humberto Moreira, el Estado Coahuila pasó de deber unos 300 millones de pesos (24,4 millones de dólares) a más de 36.500 millones de pesos (unos 3.000 millones de dólares). Muchos se preguntan dónde está Sabines ahora y se sabe que Moreira pasa sus días estudiando una maestría en España. Donde se hallen, seguro que hoy tienen la mirada sobre México y sobre Granier, a quien el propio presidente del PRI ha dicho que expulsarán del partido.

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