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Jóvenes de Yo Soy 132: “El narco se ha vuelto un pretexto injerencista de EE UU”

Miembros del movimiento de indignados de México apuestan por más soberanía frente a EE UU

Miembros de Yo Soy 132, en junio de 2012. Ampliar foto
Miembros de Yo Soy 132, en junio de 2012. REUTERS

El grito "Yo soy 132" se propagó por las calles de México a la velocidad de la luz cuando faltaban menos de dos meses para las elecciones presidenciales. Los jóvenes denunciaban la manipulación de los medios, criticaban duramente la herencia del PRI y abogaban por políticas de participación ciudadana en la política. Después de los comicios que ganó su denostado Enrique Peña Nieto, los integrantes de este movimiento asambleario aseguraron en repetidas ocasiones que hubo fraude y el impacto mediático de sus marchas y cercos a Televisa empezó a descender. Ahora, con asambleas y movilizaciones menos masivas, Yo Soy 132 sigue vivo, pero trabaja con un perfil más bajo. Con motivo de la visita de Barack Obama a México, miembros de las secciones de Política y Migración responden a una serie de preguntas.

¿Qué debería hacer México para modernizar sus relaciones con EE UU?

[Nahum Pérez]. Hacer respetar su soberanía de manera más firme y buscar depender menos de él. México ha perdido la independencia de sus fuerzas armadas y está supeditado militarmente al Comando Sur de Estados Unidos y el Plan Mérida, que lo integra en un plan estratégico colonialista. Las grandes obras públicas como las carreteras y represas corresponden a las necesidades de la costa oeste de Estados Unidos y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha generado una competencia desigual y el abandono del agro mexicano, debido a que ahora se importan de forma masiva alimentos que antes se producían. Todo ello pone en riesgo la seguridad nacional y subordinan a México a los intereses geopolíticos de EE UU.

¿Y qué debería hacer EE UU para modernizar sus relaciones con México?

[Nahum Pérez]. México depende esencialmente de la economía estadounidense. EE UU debería aprobar una reforma migratoria más justa para todos aquellos trabajadores indocumentados, discriminados y mal pagados pero que desempeñan labores que los ciudadanos de aquel país escasamente hacen. A este respecto no debe olvidarse que los mexicanos en EE UU envían grandes remesas a sus pueblos natales aunque son las primeras víctimas de la crisis en Estados Unidos. Por otra parte debería promover una revisión del Tratado de Libre Comercio, sobre todo de los aspectos que han llevado a la desarticulación del sistema productivo mexicano, como la protección estatal a la agricultura y el desmantelamiento de todos los organismos estatales de protección al pequeño productor.

¿Cómo cree que deben abordar ambos países el problema del narcotráfico?

[Alina Rosas] En la guerra del Gobierno mexicano (con ayuda de EE UU) contra el narcotráfico, el país del sur ha puesto los muertos. El descaro con el que se llevó a cabo la Operación Rápido y Furioso deja en claro que el narcotráfico se ha vuelto un pretexto injerencista para el gobierno de Barack Obama. Resulta fundamental para ambos países que tema del narcotráfico sea tratado de inmediato como un problema de salud, no como uno de seguridad, generando el crecimiento de políticas sociales y no de las militares.

¿Cuál sería la reforma migratoria más beneficiosa para ambos países?

[Respuesta colectiva del grupo Migración 132] Una reforma migratoria que reconozca el fenómeno de la migración como un asunto de la agenda bilateral y no como un asunto de política interna y de seguridad nacional. Una reforma migratoria con una perspectiva de derechos humanos donde se reconozca a las personas migrantes como titulares de todos los derechos establecidos en la Constitución y en los tratados internacionales. Que se reconozca la migración entre los dos países como un fenómeno que surge de condiciones estructurales de ambas economías y sociedades, y que tanto la economía estadounidense, como la mexicana, se benefician de dicha migración. Por lo tanto, que abandone la clandestinidad y se canalice a la formalidad para garantizar la protección de los derechos de los migrantes.

¿Hablarán algún día los dos países en pie de igualdad, o será siempre México el hermano pequeño?

[Nahum Pérez]. Las revoluciones y movimientos sociales que actualmente tienen lugar en el cono sur del continente han abierto la posibilidad de una integración política, económica y social basada en las necesidades de los países latinoamericanos, una integración que todavía es incipiente e insuficiente pero que indica que es posible un desarrollo que acote la injerencia de los Estados Unidos en el continente. Por supuesto esto solo será posible para México a razón de que una profunda transformación social pueda operarse, una transformación social que lleve a México a abandonar por completo las políticas que los organismos financieros internacionales le han impuesto por casi 30 años y que han tenido resultados desastrosos.

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