Capriles impugnará este jueves las elecciones ante el Supremo venezolano

Maduro, al líder de la oposición: “Basta de pataleos y lloriqueos, fascista mayor”

Capriles, este miércoles en Caracas.
Capriles, este miércoles en Caracas.BORIS VERGARA (EFE)

Después de los violentos incidentes en la Asamblea Nacional, donde se registró una reyerta monumental que dejó lesionados a 11 diputados del gobierno y la oposición, se preveían posibles enfrentamientos en las marchas convocadas por el gobierno y la oposición para celebrar un nuevo aniversario del 1 de mayo. Pero no fue así.

Toda la atención quedó supeditada al parte médico de los dos parlamentarios que llevaron la peor parte, los opositores Julio Borges y María Corina Machado. Andrés Velásquez, compañero de la bancada antichavista, informó que la diputada tiene fractura del tabique, cuádruple fractura nasal y hundimiento del dorso nasal izquierdo, y será intervenida este jueves en una clínica de Caracas. El líder opositor Henrique Capriles Radonski condenó la golpiza y responsabilizó al número dos del chavismo, Diosdado Cabello, de provocar la tángana en la sesión del pasado martes. “Los promotores de la violencia están del lado del gobierno”, dijo, y animó a sus seguidores a seguir luchando. “Este no es el momento de cansarse ni resignarse. Hay que alzar la voz de manera pacífica”.

Todo este preámbulo enmarcó el anunció más importante de la jornada. El abanderado de la Mesa de la Unidad informó que este jueves su equipo impugnará las elecciones del pasado 14 de abril, que perdió por estrecho margen- 1,5%- ante el presidente Nicolás Maduro, ante el Tribunal Supremo de Justicia. El gobernador del estado Miranda es  consciente de que las posibilidades de que se repitan parcial o totalmente las elecciones, como es su deseo, son casi inexistentes, pero van a agotar todas las instancias internas antes de explicarle a los demás países cómo, según su criterio, la voluntad popular fue desconocida. “Esto va a terminar en las instancias internacionales”, vaticinó.

El Supremo venezolano está compuesto por 32 magistrados cuya imparcialidad ha sido siempre cuestionada por la oposición. Valgan dos hechos para comprender la afinidad entre el Poder Judicial y el Ejecutivo de este país. En las exequias de Hugo Chávez la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estela Morales, usó el brazalete con el emblema de la bandera nacional que llevaba Maduro y el gabinete del difunto. Desde el 7 de febrero de 2007, fecha de su nombramiento como máxima magistrada, no ha habido un solo fallo contrario a los intereses del gobierno.

La acción legal que intentará la oposición parece destinada al fracaso. Hace dos semanas, en medio de los disturbios generados tras la cuestionada victoria de Maduro, Morales cerró filas con la tesis del gobierno, al afirmar que de acuerdo a la Constitución era imposible complacer la petición de la oposición, que exigía recontar las papeletas depositadas en las urnas. “Los sistemas no se auditan a través de las papeletas, sino del sistema. Son auditorías, no conteos manuales”, dijo entonces.

Ya el Comando Simón Bolívar había decidido retirarse de la auditoría que realiza el Consejo Nacional Electoral porque no atendía a sus demandas técnicas, entre ellas revisar los cuadernos de votación y cotejarlos contra los comprobantes depositados en las urnas (donde el elector asienta su rúbrica y huella como constancia de haber sufragado). El organismo no haría un escrutinio, sino que se limitaría a ampliar la verificación ciudadana del 46% de las cajas que no se abrieron el día de la elección, un proceso que consiste en comparar las papeletas con las actas emitidas en cada mesa electoral.

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A todas estas, el presidente Nicolás Maduro hizo referencia a la acción que intentará Capriles Radonski y lo conminó a que aceptara su derrota con gruesos epítetos, como si de pronto hubiera estado poseído por el espíritu de Hugo Chávez. “Basta de pataleos y lloriqueos, fascista mayor. Tú eres un burguesito llorón y fascista que quiere llevar el país por el camino del odio y la violencia”. Los asistentes a la concentración aplaudían y exhibían afiches del fallecido caudillo tocado con su boina roja.

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