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Entrevista

Berta Soler pide a EE UU “mano dura” con el Gobierno de Cuba

La líder de las Damas de Blanco defiende el mantenimiento del embargo para asfixiar a los Castro y lograr una Cuba nueva sin los hermanos en el poder

Berta Soler, la líder de las Damas de Blanco, en Miami.
Berta Soler, la líder de las Damas de Blanco, en Miami. EFE

Desde que el pasado 10 de marzo Berta Soler, la líder del movimiento disidente cubano las Damas de Blanco, saliera de Cuba -regresó a finales de ese mes y volvió a a abandonar el país a principios de abril-, gracias a la reforma migratoria del presidente Cubano, Raúl Castro, no ha parado de denunciar “la realidad y la represión” que allí se vive. En su periplo ha recogido el premio Sajarov que el Parlamento Europeo concedió a su organización en 2005, ha visitado España, Alemania, Polonia o Panamá y se ha entrevistado con varios congresistas y senadores de origen cubano de Estados Unidos -entre ellos el republicano, Marco Rubio, y el demócrata, Bob Menéndez-. Soler, que asumió el liderazgo de este colectivo, fundado por familiares de presos políticos en 2003, tras la muerte de su portavoz histórica, Laura Pollán, en 2011, es una firme defensora del embargo como herramienta para acabar con el castrismo. La representante de las Damas de Blanco repasa su gira y analiza la situación en Cuba en una conversación telefónica con EL PAÍS, mantenida desde Nueva York.

Pregunta: ¿Qué les ha pedido a los políticos y dirigentes con los que se ha reunido en Estados Unidos?

Respuesta: Estamos buscando la solidaridad internacional. Estamos buscando que tengan mano dura, que no consientan las violaciones contra los derechos humanos, ni las represiones. Queremos que las represiones no solo se denuncien desde dentro de la isla, sino que los amantes de la libertad y la democracia también las señalen desde fuera.

El levantamiento del embargo no va a resolver la situación del pueblo de Cuba, la situación del pueblo de Cuba se resolverá cuando no estén los Castro"

P. Su consigna de mano dura choca con una corriente cada vez más fuerte en el Congreso estadounidense y en parte del exilio cubano que piden que se relaje el embargo y que la Administración Obama adopte medidas más aperturistas para favorecer la transición política en la isla y en respuesta a las reformas económicas impulsadas desde el Gobierno de Raúl Castro.

R. En Cuba no hay reformas, hay reformillas. Los cambios son todos cosméticos. El cambio llegará a Cuba cuando exista el respeto a los derechos humanos.

P. Pero incluso varios disidentes cubanos, como Yoani Sánchez, también están en contra del embargo porque otorga una justificación para sus políticas al Gobierno cubano.

R. Mi posición es que se mantenga el embargo y que asfixien al Gobierno cubano, que no le den oxígeno, porque, mientras le den oxígeno, el Gobierno cubano se va a fortalecer y podrá equipar la maquinaria regresiva contra la disidencia interna para mantenerse en el poder. El problema de Cuba no es el Gobierno norteamericano, ni el embargo, el problema de Cuba es el régimen castrista. El levantamiento del embargo no va a resolver la situación del pueblo de Cuba, la situación del pueblo de Cuba se resolverá cuando no estén los Castro.

Lo más importante para eliminar a los Castro es asfixiarlos. Cuando no tengan recursos para poder reprimir al pueblo de Cuba, habrá una explosión social"

P. Hace unas semanas, el joven disidente Eliécer Avila anunció desde Polonia la formación de un grupo Somos+, con el propósito de alcanzar la democratización de Cuba y negociar un proceso de transición con el gobierno de Raúl Castro. ¿Cree que esa es una estrategia viable para acabar con el régimen castrista?

R. Lo más importante para eliminar a los Castro es asfixiarlos. Cuando no tengan recursos para poder reprimir al pueblo de Cuba, habrá una explosión social y allí vamos a tomar una posición los activistas de los derechos humanos, conjuntamente con el pueblo, para lograr lo que queremos, la Cuba nueva, la Cuba sin los Castro. Pero todo lo que sirva para poder tener una transición vale la pena.

P. La recepción del premio Sajarov la semana pasada se vio un tanto empañada con la emisión de un vídeo de Cubainformación en la que media docena de miembros de las Damas de Blanco le acusaban de desviar los fondos económicos que reciben del exterior y de ejercer prácticas “dictatoriales”.

R. El Gobierno cubano es muy hábil y ha hecho salir a unos disidentes para vender en el exterior una imagen de los opositores que no es la real. El Gobierno cubano trata de desacreditar a los activistas de derechos humanos, él sabe muy bien que íbamos a traer un premio con dinero, un dinero que se lo quieren robar, pero que, precisamente por eso, no va a entrar a Cuba como él quiere. En las manos no lo voy a llevar, el Gobierno cubano no va a saber cómo lo voy a meter. El régimen quiere que el mundo piense que todo lo que nosotros hacemos, nuestras marchas, nuestra actividad, nos la pagan Gobiernos o grupos extranjeros. Nadie nos paga, ni dentro, ni fuera, porque la libertad ni se compra ni se vende, la libertad se conquista.

P. Cuando Yoani Sánchez visitó Washington reconoció que tenía miedo de las represalias que el Gobierno cubano pudiera tomar contra ella cuando regresara a la isla por haber denunciado en tantos foros la situación en Cuba. ¿Comparte usted esa sensación?

Cuando vuelva a Cuba, pues como ellos son impredecibles, que hagan lo que quieran, pero yo no tengo miedo"

R. Yo no tengo miedo alguno. Si dentro de Cuba, donde no hay libertades, yo sí las ejerzo para denunciar al régimen castrista, en los países democráticos, donde sí hay derechos, voy a hacer lo mismo. Y, cuando vuelva, pues como ellos son impredecibles, que hagan lo que quieran, pero yo no tengo miedo.