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Rusia y Japón impulsarán la negociación del tratado de paz pendiente desde 1945

La disputa sobre las islas Kuriles frena las relaciones económicas entre los dos países

Vládimir Putin (derecha) y Shinzo Abe, hoy en Moscú.
Vládimir Putin (derecha) y Shinzo Abe, hoy en Moscú. EFE

Rusia y Japón impulsarán las negociaciones para firmar un tratado de paz, el gran tema pendiente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Ese ha sido el resultado de la visita realizada a Moscú por el primer ministro nipón Shinzo Abe, quien se ha entrevistado este lunes con el presidente Vladímir Putin en el Kremlin. Abe, el primer jefe de gabinete de su país que visita oficialmente Rusia desde 2003, ha llegado a Moscú acompañado de una cincuentena de altos ejecutivos de las grandes empresas japonesas.

Sobre el desarrollo de las relaciones entre Tokio y Moscú gravita hasta hoy el contencioso territorial sobre las Kuriles, cuatro islas que la Unión Soviética ocupó al término de la Segunda Guerra Mundial, en agosto de 1945, cuando Japón ya había capitulado. Las Kuriles están al norte de la isla de Hokkaido y son conocidas como los Territorios del Norte en Japón. Hasta ahora, los dos países han tenido enfoques contrapuestos sobre la resolución del problema, aunque en la política de la URSS y posteriormente de Rusia ha habido momentos de mayor flexibilidad (con Nikita Jruschov en la URSS y con Boris Yeltsin en Rusia).

Japón considera la devolución de las Kuriles como condición previa para invertir a fondo en la economía rusa y en el desarrollo de Siberia. Rusia, por su parte, mantiene la prioridad de cooperar en el sector económico y humanitario antes de negociar sobre el futuro de las islas. Las Kuriles, un bello entorno semisalvaje, están precariamente desarrolladas y su infraestructura es muy deficiente. En dos ocasiones, Dmitri Medvédev, el actual jefe de Gobierno, gran amante de la fotografía, ha visitado las islas, lo que ha provocado protestas en Japón.

Al termino de su encuentro, Abe y Putin han dado orden a sus ministros de exteriores para que dinamicen sus contactos con el fin de encontrar variantes aceptables para la firma de un tratado de paz. Las conversaciones a este efecto deberán ir en paralelo al desarrollo de todos los temas de las relaciones bilaterales, segúnha manifestado Putin en la rueda de prensa conjunta. El presidente ruso ha advertido de que la reanudación de las conversaciones no significa que “este problema se resuelva mañana”. "

El desarrollo de relaciones económicas y contactos humanitarios es el mejor instrumento para solucionar el problema del tratado de paz”, ha afirmado el líder del Kremlin, quien ha contestado airadamente a un periodista japonés que ha preguntado a bocajarro por el futuro de las Kuriles. Abe ha dicho que las posiciones entre Moscú y Tokio siguen alejadas, pero ha calificado de “anormal” el hecho de que 67 años después del fin de la guerra entre Japón y Rusia no se ha firmado un tratado de paz.

Putin, que visitó Japón oficialmente en 2005, ha aceptado la invitación de Abe para viajar de nuevo a aquel país. Pese a los problemas no resueltos, los líderes de Japón y de Rusia se ven regularmente en el marco de los foros internacionales, como el G-20, y el comercio bilateral fue de 33.000 millones de dólares en 2012.

La energía fue uno de los temas destacados en la visita de Abe. Putin ha afirmado que Rusia puede satisfacer la demanda de energía de Japón sin perjuicio para sus socios habituales y ha propuesto la extracción conjunta de hidrocarburos y la construcción conjunta de fábricas de gas licuado. El presidente ha dicho también que Gazprom, el monopolio exportador de gas ruso, está dispuesto a aumentar sus capacidades para suministrar gas en territorio de Japón, así como a invertir en el sistema de gasoductos japoneses y a desarrollar nuevas capacidades en territorio de la Federación Rusa para el suministro a Japón. Tras el accidente de la central nuclear de Fukushima, Japón firmó un acuerdo de cooperación en el sector de la energía atómica con Rusia que entró en vigor en mayo de 2012. Un 10% del gas natural que consume Japón procede de Rusia, que se lo suministra a partir de las instalaciones de gas licuado en la isla de Sajalín, en el océano Pacífico.

Tras su visita a Rusia, Abe visitará también Turquía y los Emiratos Árabes. Especialistas rusos sobre temas de energía opinaban que, de cara al suministro a Japón, Rusia tiene importantes competidores en otros suministradores energéticos, como Australia, Catar y eventualmente Turkmenistán, que hoy por hoy pueden ofrecer unos precios más atractivos que los rusos. El comunicado conjunto suscrito al término de la visita de Abe señala que la construcción del sistema de oleoductos Siberia Oriental-Océano Pacífico debe permitir el suministro de recursos energéticos a precios competitivos. Entre los proyectos de posible desarrollo está la participación de Japón en la puesta a punto en Vladivostok, en la costa rusa del Pacífico, de una fábrica para licuar el gas procedente de Siberia Oriental.