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PERFIL

El gobernador que detuvo el pacto

La piedra en el zapato del Pacto por México, el hombre que ha provocado la crisis con el PAN, se llama Javier Duarte

Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz.
Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz.

“Nuestro jefe máximo”, “el dirigente principal”, el “gobernador”. Son varias de las expresiones usadas por miembros del Gobierno de Veracruz para referirse al presidente del Estado en las grabaciones que demuestran la intervención de funcionarios para favorecer al PRI en las próximas elecciones.

La piedra en el zapato del Pacto por México, el hombre que ha provocado la crisis con el PAN, se llama también Javier Duarte (Veracruz,1973). A punto de cumplir dos años y cinco meses al frente del Gobierno de Veracruz, su gestión se ha visto empañada por persecución a usuarios de redes sociales, escándalos de presuntos actos de corrupción, violencia generalizada y ataques de los criminales en contra de periodistas.

Duarte asumió el poder el 1 de diciembre de 2010, dos años antes de que Enrique Peña Nieto lo hiciera al frente de la República. En septiembre de 2011 defendió la decisión de su Gobierno de haber acusado de terroristas a dos tuiteros que en el mes de agosto difundieron rumores sobre ataques a escuelas en el Puerto de Veracruz. Por primera vez en la historia mexicana dos internautas eran detenidos, presentados ante los medios y encarcelados. Las autoridades denunciaban a la periodista María Jesús Bravo y al profesor Gilberto Martínez por poner en peligro a miles de niños. Ese mes el Congreso de Veracruz aprobó la Ley de Perturbación, más conocida como Ley Duarte, que tipifica como delito –con prisión o multas de 500 a 1.000 días de salario mínimo- la perturbación del orden social y la difusión de rumores a través de las redes sociales. Días más tarde, el gobernador envió una modificación del código penal estatal al Congreso y ambos quedaron en libertad bajo fianza.

Pero la gestión de Duarte, excolaborador del anterior mandatario Fidel Herrera, ha vivido todo tipo de escándalos. Durante la noche del 27 de enero de 2012 la Procuraduría (fiscalía) General de la República detuvo a dos colaboradores del veracruzano por transportar 25 millones de pesos en un avión oficial. Se trataba de Miguel Morales Robles y Saíd Sandoval Zepeda, que llevaban escondido el dinero en efectivo en dos maletas. Tras el escándalo, el tesorero de la Secretaría estatal de Finanzas y Planeación, Vicente Benítez Hernández, renunció al cargo sin que quedara del todo claro el porqué enviaban esos montos de dinero en efectivo y no vía transferencia electrónica o cheque. El 5 de junio, sin embargo, la PGR devolvió al Gobierno el dinero asegurado y a comienzos de 2013, Benítez fue nombrado subsecretario de Desarrollo Social y Humano de la Sedesol estatal.

La prensa ha vivido durante el Gobierno de Duarte uno de sus peores capítulos en un país donde ya de por sí la profesión vive amenazada. En los últimos años, Veracruz se ha convertido en la entidad más peligrosa para ejercer el periodismo, según los últimos informes de la asociación Artículo 19. Desde que asumió su gestión nueve periodistas han muerto en la entidad, tres han desaparecido y muchos se han visto obligados a marcharse debido a amenazas. El pasado mes de octubre, periodistas y escritores extranjeros que participaban en el Hay Festival de Xalapa denunciaron la situación criticando en sus intervenciones la inseguridad para desempeñar el oficio en todo el Estado. El último episodio de amenazas al libre ejercicio del periodismo se produjo el 16 de abril, cuando el semanario Proceso alertó de las coacciones al periodista Jorge Carrasco, encargado de investigar el asesinato de Regina Martínez, la corresponsal de la revista en Veracruz, el 28 de abril de 2012. El Gobierno le negó protección oficial y la revista publicaba este lunes un análisis incendiario contra Duarte. “Las estadísticas de las agresiones físicas a periodistas son inocultables; el temor del gremio veracruzano es palpable, y la manipulación de expedientes y averiguaciones previas, la fabricación de culpables y las sentencias insostenibles son ostensibles”, asegura en el texto Jesús Cantú.

Pero Duarte no se amilana ante toda esa realidad. El pasado 2 de abril la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos AC le entregó un reconocimiento “a los esfuerzos que ha hecho Veracruz para garantizar el pleno ejercicio de la libertad de expresión”. El organismo también valoró el “empeño” del mandatario estatal por “proteger” a los comunicadores con la creación de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas, lo que consideró “un marco legal inédito en el país y en el mundo”. El premio fue muy cuestionado. La Sociedad Interamericana de Prensa marcó distancias y Reporteros sin Fronteras criticó su concesión. A unos días de que Duarte recibiera este premio, la exdirectora editorial y conductora de Mega Noticias, Verónica Danell, acusó al Gobierno de Veracruz de haber ejercido presión a su empresa para que la despidieran por llevar una línea crítica contra su gestión. “No se puede hacer periodismo en tiempos de Duarte. No se puede. Ya no hay reportes de los hechos violentos en el Estado. Hablan de que tenemos un bajo índice delictivo y ya no se publica información sobre violencia, pero la Secretaría de Seguridad Pública sigue presentando detenidos por secuestro y secuestro exprés. ¿Existe o no existe el delito? Pues sí, sí existe. Lo que no existe es información. Ya no se hace periodismo en tiempos de Duarte”, recoge el diario digital sinembargo.mx.

Antes de eso, mucho antes, cuando las críticas todavía no eran tan fuertes, el gobernador regaló durante la fiesta organizada para la prensa con motivo de las fiestas de navidad de 2011 dos autos Suzuki tipo sedán y varias pantallas planas. Por aquellas fechas, Duarte había anunciado un plan de austeridad.