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ESCÁNDALO EN EL ENTORNO DE HOLLANDE

La confesión de un exministro acorrala al presidente Hollande

El mandatario francés afirma que Jerome Cahuzac no recibió ninguna protección

Francia obligará a los cargos públicos a publicar su patrimonio

Hollande y Cahuzac, en el Elíseo el 4 de enero.
Hollande y Cahuzac, en el Elíseo el 4 de enero. AFP

La confesión del exministro del Presupuesto francés Jérôme Cahuzac sobre la ocultación de una cuenta bancaria en Suiza y su consecuente imputación por fraude fiscal y blanqueo de dinero ha provocado un verdadero tsunami político en Francia. El presidente, François Hollande, que defendió a quien fue una de las piezas claves del Gobierno socialista hasta su dimisión hace dos semanas, se encuentra en primera línea de las críticas, acusado de exceso de ingenuidad en el mejor de los casos, y de cómplice de la mentira de su ministro en el peor. Se trata sin duda para el mandatario de su peor crisis política desde que asumió el poder en mayo de 2012 y llega cuando bate ya récords de impopularidad. 

“Cahuzac no se ha beneficiado de ninguna protección más allá de la presunción de inocencia”, ha tenido que aclarar este miércoles por la mañana en una breve y solemne intervención televisiva grabada justo antes de poner rumbo a Marruecos donde se encuentra de visita oficial. En el mensaje, conciso, de menos de tres minutos, Hollande ha asegurado que fue engañado por su exministro y ha elevado su “falta moral imperdonable” a la categoría de “ultraje a la República”. Ha utilizado un tono severo poco habitual en él y ha escenificado el enfado con el que se enteró según su entorno de la confesión de la víspera de Cahuzac.

Para tratar de frenar la tormenta política y recuperar su promesa electoral de garantizar una “República ejemplar”, ha anunciado a continuación tres medidas destinadas a garantizar la malherida moral republicana. La primera consiste en una reforma del sistema judicial destinado a garantiza una mayor independencia de los jueces y para la cual se votará una reforma este verano. La segunda será la “publicación y el control sobre el patrimonio de todos los ministros y parlamentarios”. El Gobierno presentará un texto al Parlamento en ese sentido en las próximas semanas. Por último, cualquier político condenado por fraude fiscal o por corrupción tendrá que renunciar a cualquier cargo electo.

El calado de estas medidas no parece, sin embargo, suficiente para aplacar la tormenta. El primer ministro, Jean-Marc Ayrault —sobre el que pesa también la sospecha de que algo debía saber, o al menos intuir— tuvo que enfrentarse a una acalorada sesión de control parlamentario. En primera línea de los ataques se encuentra también el ministro de Finanzas, Pierre Moscovici, quien trabajo codo con codo con Cahuzac en los recortes presupuestarios del Gobierno.

El caso Cahuzac se ha enredado un poco más esta tarde, cuando el diario Le Monde ha revelado que el encargado de abrir la cuenta bancaria en suiza del que entonces ejercía como médico fue Philippe Péninque, un allegado y consejero oficioso de la presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, que en la época de los hechos ejerció como abogado fiscalista. Según el diario, fue él quien abrió la cuenta en 1992 en la UBS a la que tenía acceso Cahuzac y quien la puso a su nombre al año siguiente.

Precisamente Le Pen había denunciado durante el día una “mentira de Estado”, convencida de que “el presidente de la República y el primer ministro estaban al tanto” de la existencia de una cuenta en el extranjero. “Prefiero pensar eso. Si no, significaría que son tan incompetente que no estaban informados de la situación”.

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