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Corea del Norte reanudará la actividad en todas sus instalaciones nucleares

Entre las plantas que volverán a funcionar está el reactor nuclear de Yongbyon, cerrado en 2007

El despliegue, el lunes, de un destructor estadounidense capaz de interceptar misiles frente a la costa occidental surcoreana ha recibido una respuesta inmediata de Corea del Norte. Pyongyang ha asegurado este martes que va a volver a poner en marcha todas sus instalaciones nucleares, incluido el reactor de la central de Yongbyon, que lleva cerrado desde 2007, según ha informado la agencia oficial KCNA. El anuncio sube un grado más la temperatura de la crisis que atraviesa la península coreana desde el lanzamiento en diciembre pasado de un cohete por parte del Norte, que, según Washington y sus aliados, fue la prueba de un misil balístico –algo que Pyongyang niega–, y la prueba nuclear que ejecutó el 12 de febrero pasado.

Un portavoz del Departamento General de Energía Atómica norcoreano ha afirmado que la decisión incluye “el reajuste y el arranque” de todas las instalaciones en el complejo de Yongbyon, entre ellas, la planta de enriquecimiento de uranio y un reactor de grafito de cinco megavatios, la única fuente conocida de plutonio para su programa de armas atómicas. No está claro cuánto tiempo podría tardar en reactivar el reactor, aunque los expertos estiman entre tres meses y un año. Las bombas nucleares pueden ser fabricadas con plutonio o con uranio muy enriquecido.

La carrera nuclear norcoreana

1994 - Canje de compromisos

En 1994, Corea del Norte y EE UU llegan a un acuerdo por el que Pyongyang se compromete a parar la producción de plutonio en la planta de Yongbyon. EE UU ofrece a cambio ayudas para la construcción de dos centrales nucleares para la producción de energía eléctrica.

2002 - Planes secretos

En octubre de 2002 se confirma que Corea del Norte tiene un programa secreto de enriquecimiento de uranio. El régimen anuncia que retomará las actividades del reactor de Yongbyon y expulsa a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

2003 - Diálogo a seis

Corea del Norte acepta sentarse a la mesa de negociaciones con EE UU, Corea del Sur, Japón, China y Rusia para discutir un programa de desarme. En septiembre de 2005, pacta un plan de desarme a cambio de ayudas. Un día después, se retracta.

2006 - Primera prueba nuclear

En octubre, Corea del Norte realiza su primera prueba nuclear desatando la alarma internacional.

2007 - Vuelta a la negociación

En febrero, Corea del Norte acepta otra vez paralizar su programa nuclear a cambio de ayudas.

2008 - Nueva marcha atrás

En junio de 2008, Pyongyang anuncia el desmantelamiento de sus instalaciones nucleares y vuela la torre de refrigeración del reactor de Yongbyon. Pero revoca la decisión dos meses después. En mayo de 2009, Pyongyang lleva a cabo su segunda prueba nuclear.

2010 - Pyongyang desata la alarma internacional

Los progresos atómicos de Corea del Norte incrementan la tensión regional. En noviembre, obuses norcoreanos impactan en una isla de Corea del Sur y Seúl activa el máximo nivel de alerta en tiempos de paz.

El portavoz norcoreano, que no ha sido identificado, ha asegurado que la decisión forma parte de los esfuerzos destinados a paliar la falta de energía del país, pero también está destinada a “incrementar la fuerza armada nuclear tanto en calidad como en cantidad”. El anuncio ha sido recibido con tibieza por China, cuyo portavoz de Exteriores, Hong Lei, se ha limitado a decir que Pekín lamenta la decisión de su vecino.

El Norte clausuró el reactor de plutonio de Yongbyon en 2007 a cambio de ayuda, en el marco de las negociaciones internacionales para el desmantelamiento de su programa de armamento nuclear, y el verano siguiente destruyó la torre de refrigeración. El reactor era la única fuente de plutonio del programa de armas atómicas, aunque se estima que el país tiene unas existencias de 24 a 42 kilogramos, suficientes para fabricar de cuatro a ocho bombas similares a la utilizada por Estados Unidos en Nagasaki en la II Guerra Mundial.

Pyongyang reveló que tenía un programa de enriquecimiento de uranio en 2010, cuando permitió a un grupo de expertos extranjeros visitar las instalaciones de centrifugado. Entonces, aseguró que el enriquecimiento era únicamente de bajo nivel para producir energía. Pero la utilización de la palabra “reajuste” por el portavoz norcoreano levantará sospechas sobre la posible intención de Pyongyang de transformar la instalación para producir uranio de uso militar, si es que no ha sido hecho ya. Muchos analistas creen que Corea del Norte lleva años produciendo en secreto uranio muy enriquecido, y que la prueba atómica que llevó a cabo en febrero pasado –la tercera de su historia– pudo haber sido de una bomba de uranio. Los dos ensayos anteriores –en 2006 y 2009– fueron de dispositivos de plutonio.

La existencia de un programa de enriquecimiento de uranio preocupa a los expertos porque la tecnología necesaria para fabricar con él bombas atómicas es más fácil de esconder que las grandes instalaciones necesarias para el plutonio, aunque este es considerado más adecuado para la fabricación de cabezas nucleares lo suficientemente pequeñas para ser transportadas en misiles. Los expertos creen que el Norte no domina aún esta tecnología de miniaturización.

La península coreana se encuentra inmersa en una espiral de tensión. La prueba atómica en febrero fue seguida de la imposición de nuevas sanciones por parte de la ONU, que provocaron la ira del régimen norcoreano y condujeron a un torrente de represalias y retórica bélica. Pyongyang ha roto el armisticio de la guerra de Corea (1950-1953) y ha amenazado a Estados Unidos y Corea del Sur con ataques de misiles y nucleares. El sábado pasado, se declaró en “estado de guerra” con el Sur. Además, está furioso por las maniobras militares conjuntas que están llevando a cabo, como cada año, Seúl y Washington en la zona, y que han incluido un despliegue de maquinaria bélica mayor que en otras ocasiones, incluidos bombarderos con capacidad nuclear B-52 y B-2 –estos últimos, furtivos- y aviones de combate también furtivos F-22. Corea del Norte considera estas maniobras un ensayo para invadir su territorio.

En los últimos días, el régimen de Kim Jong-un ha dejado claro, por si quedaba alguna duda, que considera la posesión de armas atómicas vitales para su supervivencia, y que no son negociables. “La modernización de la industria nuclear es clave para desarrollar la tecnología que permita producir armas atómicas más ligeras miniaturizadas“, dijo Kim Jong-un el domingo en una reunión del Comité Central del Partido de los Trabajadores, según KCNA. En ella, los dirigentes norcoreanos afirmaron que el programa de armas nucleares es “la vida de la nación”, un componente importante de su defensa y un activo que no puede ser negociado ni por “miles de millones de dólares”.

El parlamento norcoreano aprobó el lunes el nombramiento de un nuevo primer ministro considerado un reformista económico. Pak Pon-ju vuelve al cargo que ocupó entre 2003 y 2007 y del cual fue expulsado porque intentó implantar algunas prácticas consideradas demasiado próximas al capitalismo estadounidense, como el salario a la hora, según informó entonces el periódico japonés Mainichi Shimbun. Su designación es vista como un intento de Kim Jong-un de impulsar el desarrollo de la depauperada economía norcoreana.

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