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La convocatoria de las legislativas sorprende dividida a la oposición egipcia

Los comicios se celebrarán en cuatro fases entre abril y junio; la primera jornada será el 22 de abril

Nuevas manifestaciones contra el Gobierno recorren las principales ciudades del país

Ciudadanos protestan contra el Gobierno en El Cairo.
Ciudadanos protestan contra el Gobierno en El Cairo. REUTERS

El presidente egipcio, el islamista Mohamed Morsi, firmó la noche del jueves un decreto que establece la fecha de las próximas elecciones a la Cámara Baja, que se celebrarán en cuatro fases distintas entre los meses de abril y junio; la primera jornada tendrá lugar el 22 de abril —y no el 27, como se informó en un principio— y será en El Cairo y otras cuatro provincias. La convocatoria, esperada tras la aprobación de la Constitución en diciembre, se produce en un ambiente de aguda polarización entre el Gobierno y la oposición, que se plantea boicotear los comicios si no existen unas garantías mínimas de transparencia.

De momento, no existe una posición oficial del Frente de Salvación Nacional, la coalición que agrupa a los principales partidos de la oposición laica. Este viernes sus integrantes se han reunido para evaluar la situación. Mohamed el Baradei, líder destacado del grupo, cargó contra la decisión de Morsi a través de su cuenta de Twitter: “El intento de celebrar las elecciones bajo la presente tensión social, dada la debilidad de los pilares del Estado, y antes de alcanzar un consenso nacional, es irresponsable e inflamará la situación”.

Uno de los partidos integrantes del Frente, la Corriente Popular de Hamdin Sabahi, tercer candidato más votado en las elecciones presidenciales del verano, está decidido a no participar en la contienda. El político nasserista anunció ayer el boicoteo electoral del movimiento que lidera y acusó a los Hermanos Musulmanes de haber precipitado la convocatoria electoral por intereses partidistas. “Con las garantías [de limpieza necesarias], el Frente conseguiría al menos un 50% de los votos, y sería el grupo mayoritario”, aseguró.

Hace un par de semanas, la mayor coalición opositora amenazó con no participar en los comicios si no se cumplían una serie de condiciones, entre ellas, la formación de un nuevo Gobierno de consenso que garantizara la limpieza del proceso, así como su supervisión por parte de jueces independientes y de organizaciones internacionales.

La convocatoria del rais Morsi coincide con el estancamiento de sus esfuerzos por promover un diálogo nacional que resuelva la crisis abierta por su polémica declaración constitucional del pasado mes de diciembre, agravada tras la aprobación de la nueva Constitución sin el concurso de las fuerzas laicas.

Precisamente, uno de los puntos centrales que se debería abordar en las conversaciones entre el conjunto de fuerzas políticas es la nueva ley electoral que debería regular las elecciones a la Cámara Baja, disuelta el pasado mes de junio por el Tribunal Constitucional. En estos momentos, el Senado, de amplia mayoría islamista, está ejerciendo la potestad legislativa de forma unilateral.

A principios de esta semana, el Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales cinco artículos del proyecto de ley electoral aprobado por el Senado. Entre ellos figura la distribución de escaños entre las diversas circunscripciones electorales. Está previsto que durante los próximos días la Cámara Alta inicie la discusión de las enmiendas al texto para adecuarlo a la sentencia. Así pues, a falta de dos meses para las elecciones, aún no están claras cuáles serán las reglas del juego.

Mientras tanto, como ya es tradición cada viernes, las calles de las principales ciudades del país han sido escenario de nuevas manifestaciones contra el Gobierno de Morsi y su movimiento, los Hermanos Musulmanes. Bajo el eslogan “el juicio al régimen”, en esta ocasión la principal demanda de los activistas fue exigir que las autoridades rindan cuentas por las muertes de decenas de manifestantes en la ola de disturbios de finales de enero.

En un síntoma de que las protestas podrían estar perdiendo fuelle, en El Cairo sólo participaron centenares de personas en las manifestaciones. En cambio, estas fueron más masivas en varias ciudades del Delta del Nilo, epicentro de las protestas de las últimas semanas. En Tanta, una turba asaltó la sede de la Hermandad en la ciudad. Mientras, Port Said, escenario de los más sangrientos combates con las fuerzas del orden y aún en estado de emergencia, entró en su sexto día de huelga general.