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La caza y captura de Christopher Dorner

Después de más de 10 días de persecución, se desconoce si el expolicía sospechoso de asesinar a cuatro personas, está vivo o muerto

Christopher Dorner, expolicía sospechoso de matar a cuatro personas.
Christopher Dorner, expolicía sospechoso de matar a cuatro personas. AP

La dificultad de la caza al hombre organizada a gran escala por la policía de California para capturar a Christopher Dorner, sospechoso de matar a cuatro personas, ha sorprendido a los estadounidenses. Se trata de una búsqueda que todavía no ha terminado, a falta de la confirmación de su muerte que, según las autoridades, podría tardar días. Todo un dispositivo al que no le ha faltado ningún ingrediente. El móvil que llevó a Dorner, afroamericano, con una edad en torno a la treintena, a cometer los crímenes, fue la venganza. El exagente, despedido del cuerpo de policía de Los Ángeles en 2008 por conducta inapropiada, regresó cinco años después con un objetivo: acabar con todos aquellos que le traicionaron.

Nadie se acordaba de Dorner hasta que el pasado viernes 1 de febrero mató a quemarropa en Irvine, una localidad al sur de los Ángeles, a Keith Lawrence y su prometida, Monica Quan, hija de Randy Quan, un policía jubilado al que culpó de su despido por acusarlo de hacer declaraciones falsas sobre su persona. Dorne, consciente de sus actos, justificó esos asesinatos en un manifiesto de 20 páginas que publicó en Facebook. En él, además, amenazaba de muerte a, por lo menos, 40 policías más.

"Acabaré con todo esto cuando el Departamento de Policía diga la verdad sobre mi inocencia. ¡Públicamente! Lo que quiero es recuperar mi nombre y punto. No hay negociación. Todo este daño es necesario, no lo disfruto, pero tengo que hacerlo para que ocurran cambios sustanciales dentro del cuerpo y mi nombre quede limpio”, explicaba en el documento.

Días después, Dorner volvió a asesinar. El expolicía mató a un agente e hirió a otro en Riverside, municipio situado al este de Los Ángeles. Tras el suceso, consiguió escapar de nuevo. Ante estos hechos, la policía de la ciudad californiana decidió lanzar una caza al hombre a gran escala en todo el Estado de California. Un millar de agentes participaron en la operación.

“Dorner es peligroso y lo que ha hecho es escalofriante. Ha pertenecido a la Marina, por lo que es conocedor de técnicas militares, y tiene en su poder varias armas, entre ellas un rifle de asalto. Vamos a atraparle, no vamos a tolerar que el terror reine en esta ciudad”, aseguraron entonces las autoridades, tras divulgar una foto del exagente y pedir ayuda a la comunidad.

Ante la desesperación de la policía, sin pistas, ni ideas eficaces para capturar a Dorner, el Departamento de California ofreció una recompensa de un millón de dólares a cualquiera que tuviera alguna pista de su paradero. Se llegaron a recibir más de 1.000 llamadas. El sospechoso era escurridizo y la búsqueda se extendió a otro Estado: Nevada. Incluso algunos medios apuntaron que el fugitivo podría estar en México.

Tras días dando palos de ciego, este miércoles la persecución a Dorner podría haber llegado a su fin. Tras una llamada recibida desde una cabaña situada en la estación de esquí de Big Bear, a dos horas de Los Ángeles, en la que un hombre informada de que una persona, con la misma descripción que Dorner, había entrado en la casa, lo había maniatado junto a su pareja y les había robado el coche, la policía decidió actuar con la mayor brevedad.

La investigación ya se había dirigido a esa zona en el momento en que se encontró el vehículo del expolicía calcinado en una carretera local. Unos 200 agentes peinaron las montañas, registraron cabaña por cabaña y revisaron cientos de grabaciones captadas por las cámaras de seguridad de distintas viviendas de la zona. Pero no habían encontrado ningún rastro de Dorner.

Una vez localizado el automóvil, el sospechoso y los agentes intercambiaron un tiroteo; según fuentes policiales se produjeron más de 100 disparos. Dorner, tras matar a un agente y herir a otro, consiguió reguardarse en otra vivienda de la zona. En esos momentos, se encontraba solo en la casa, sin televisión ni Internet, y sitiado por la policía, que decidió lanzar granadas de gas lacrimógeno al interior de la vivienda.

Durante unas tres horas, nada ocurre. De repente, y sin saber exactamente las causas, la casa en la que supuestamente se escondía Dorner empezó a arder. La policía no hizo ningún esfuerzo por salvar su vida, justificándose en que “el expolicía va armado y es muy peligroso". “Se ha oído un disparo antes de que pudiéramos advertir que había fuego en la vivienda”, informó en rueda de prensa la portavoz de la policía, Cindy Bachman. Durante el incendio, nadie entró ni salió de la casa. En un primer momento, varios medios concluyeron que Dorner estaba muerto.

La policía desmintió la información a toda prisa: “Se confirma que se han hallado restos humanos en la cabaña, pero no que sean del sospechoso. Los médicos forenses están investigando estas pruebas”. A primera hora de la tarde de este miércoles, las autoridades informaron que habían encontrado el carnet de conducir de Dorner junto al cadáver, pero aseguraron que "iban a esperar al resultado de los análisis para confirmar al 100% que es el exagente”.

El estudio de los restos podría durar varios días, dependiendo del estado de los mismos, según informan fuentes policiales. Ante estos hechos, algunos medios de comunicación y ciudadanos se preguntan: ¿Por qué no intervino la policía para rescatar a Dorner del fuego si tan sólo era un hombre?.

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