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Un tribunal militar de Marruecos juzga a 24 saharauis por la muerte de 11 policías

Los activistas fueron detenidos tras el desmantelamiento, hace más de dos años, del pacífico campamento de protesta erigido en las afueras de El Aaiún

El tribunal militar de Rabat inició hoy el juicio de 24 militantes saharauis detenidos hace más de dos años tras el desmantelamiento, por las fuerzas de seguridad marroquíes, del campamento de protesta de Gdim Izik erigido en las afueras de El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental.

Los saharauis han sido imputados por “violencia contra las fuerzas del orden con resultado de muerte” y de “mutilación de cadáveres” así como de “formación de bandas criminales”, según la agencia de prensa oficial marroquí MAP. Corren el riesgo de ser condenados a muerte aunque en Marruecos la administración penitenciaria no ha ejecutado a nadie desde hace veinte años. El código penal marroquí estipula que los civiles acusados de la muerte de agentes de las fuerzas del orden deberán ser juzgados por un tribunal militar.

Las fuerzas de seguridad marroquíes dieron el asalto, en la madrugada del 8 de noviembre de 2010, al campamento de Gdim Izik en el que llevaban varias semanas concentrados pacíficamente unos 20.000 saharauis para reivindicar mejoras sociales y un reparto justo de los recursos naturales de esa antigua colonia española. Los allí congregados no formularon exigencias políticas como, por ejemplo, la autodeterminación.

En el asalto al campamento y en los posteriores disturbios en El Aaiún hubo trece muertos, once de ellos agentes de las fuerzas auxiliares (un cuerpo paramilitar) y de la Gendarmería y dos civiles saharauis. Fue el episodio más violento en la ciudad desde el alto el fuego de 1991 entre Marruecos y el Frente Polisario. En las redadas policiales tras el asalto fueron detenidos unos 200 saharauis, pero la mayoría fueron puestos en libertad sin cargos.

Aplazado dos veces, el juicio de abrió finalmente hoy no sin cierta tensión ante las puertas del tribunal donde se agruparon, por separado, familiares y simpatizantes de los presos saharauis y de los agentes muertos durante el asalto. Los primeros denunciaban “la tortura” a la que fueron sometidos los reos mientras que los segundos exigían a gritos “justicia”.

La tensión también se palpó en la sala donde los inculpados aparecieron vestidos con derraas (túnica saharaui de color azul) y corearon eslóganes a favor de la autodeterminación. Tras la vista de hoy el juicio se reanudará el próximo viernes.

La víspera de la apertura del juicio los familiares de los inculpados saharauis dieron una rueda de prensa en la sede, en Rabat, de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. La francesa Claude Mangin, esposa del activista saharaui Ennama Asfari, denunció, además de las torturas, el “aislamiento” al que estuvieron sometidos durante el primer año los presos que no podían recibir visitas “ni leer, ni escribir” a sus parientes.

Al juicio asisten varios observadores internacionales, en general juristas de España, Francia e Italia y, por primera vez, varios diplomáticos extranjeros. El pleno del Parlamento Europeo pidió, el 13 de diciembre, la “liberación de los presos políticos saharauis”. En total 56 militantes saharauis están hoy en día encarcelados en Marruecos.