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II ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN EGIPCIA

Egipto dicta el estado de emergencia en los focos de la protesta popular

La violencia en las calles de Egipto se ha cobrado ya más de 50 vidas

El presidente decreta el estado de emergencia en Port Said, Ismailia y Suez

El presidente egipcio, Mohamed Morsi, declaró este domingo el estado de emergencia en Port Said, Ismailia y Suez, las tres provincias que han sido foco de un conflicto que en los pasados cuatro días se ha cobrado más de 50 vidas. En los tres lugares imperará durante un mes el toque de queda, desde las 21.00 hasta las 06.00, hora local. El canal de Suez, una vía de navegación cuya estabilidad es crucial para la economía de Egipto, discurre por esos tres puntos. Desde el sábado, el Ejército se halla desplegado tanto en Port Said como en Suez, para tratar de contener la violencia que ha incendiado el país justo en el segundo aniversario de la revolución popular que depuso a Hosni Mubarak.

Además, Morsi convocó a los líderes opositores a una reunión, a mantener este lunes, para abrir un diálogo nacional y tratar de estabilizar el país, cuya joven democracia vive uno de sus momentos más frágiles. “Siempre he dicho que estoy en contra de las medidas de excepción, pero también he dicho que recurriría a ellas si me viera obligado a ello, para evitar el derramamiento de sangre y proteger a los ciudadanos. Así que las impongo”, dijo el presidente en un discurso televisado anoche a la nación. “Si veo que los hijos de la nación, las instituciones o la propiedad pública o privada están en peligro, me vería obligado a hacer aún más”, añadió. "Velaré por el bien de Egipto. Es mi deber y no voy a dudar un momento”.

Los mayores altercados se vivieron el domingo en El Cairo y en Port Said. En esta última ciudad fallecieron siete personas, y más de 450 resultaron heridas, en el cuarto día consecutivo de enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad en Egipto. Los disturbios se produjeron en el entierro de los 37 fallecidos por los enfrentamientos del sábado, cuando una turba trató de asaltar un centro de detención donde se hallaban 15 de los 21 condenados a muerte por un juzgado, en la causa de la masacre del Estado de fútbol local, ocurrida en febrero del año pasado y en la que murieron 74 hinchas de un equipo visitante.

En El Cairo, en los alrededores de la plaza Tahrir, manifestantes y policías antidisturbios libraron una batalla intermitente con piedras, cócteles molotov y gases lacrimógenos. El olor de los gases era tan fuerte que inundaba la parada de metro de Sadat, situada bajo la plaza, forzando a los trabajadores del subterráneo a emplear mascarillas. Los hoteles de la zona, entre los más lujosos de la capital egipcia, recibieron órdenes de las autoridades de cerrar sus puertas, y de no dejar entrar ni salir a nadie. Estos altercados en las calles adyacentes a la sede del Gobierno provocaron decenas de heridos, la mayoría tratados por los servicios de emergencia por síntomas de asfixia.

Fuentes del Gobierno dijeron que en este domingo las fuerzas policiales arrestaron a 90 personas en El Cairo, que han pasado a disposición judicial bajo acusaciones de “vandalismo” y “sabotaje”. Ante ese caos, el presidente Morsi había recibido presiones incluso desde su propio partido, si bien en un sentido bien diferente de las aplicadas por la oposición. “¿Qué está esperando para intervenir?”, le había interpelado al presidente directamente Mohamed Beltagy, uno de los líderes más prominentes del Partido de la Libertad y la Justicia, la rama política de los Hermanos Musulmanes, a través de su página de Facebook. “Es su deber parar todo esto a través de todos los medios que proporciona la Constitución y la ley”, añadió, “incluida la declaración del estado de emergencia”.

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