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Asesinado a tiros en el centro de Moscú el ‘Rey de la mafia rusa’

Un francotirador apostado en una azotea disparó seis balas a Asán Usoyán, de 75 años, cuando salía de un restaurante

Conocido como el Abuelo Jasán, sus negocios criminales eran la venta de armas, el juego ilegal y el tráfico de drogas

La policía en el restaurante donde fue abatido el mafioso, en el centro de Moscú.
La policía en el restaurante donde fue abatido el mafioso, en el centro de Moscú. AFP

Abuelo Jasán, nombre con el que se conocía en los medios criminales a Asán Usoyán, fue asesinado de manera espectacular hoy en el centro de Moscú. Usoyán, que tenía 75 años y al que algunos lo calificaban de rey de la mafia rusa, fue alcanzado por varias balas disparadas por un francotirador que usó un fusil con mira telescópica.

Los hechos ocurrieron sobre las dos y media de la tarde, hora local (tres menos en la España peninsular), cuando Usoyán salía de un restaurante. El mafioso, gravemente herido, fue llevado al famoso Hospital Botkin de Moscú, donde los médicos nada pudieron hacer: Usoyán murió sin recobrar el conocimiento.

Durante el atentado que acabó con Usoyán también fue herida una mujer –según algunas versiones se trataba de una transeúnte casual; según otras, acompañaba al delicuente-, que ha sido hospitalizada y está fuera de peligro.

El asesino, instalado en el tejado de la casa de enfrente del restaurante, habría disparado seis veces con un fusil de mira telescópica, según fuentes cercanas a la investigación. De momento, no se han encontrado testigos que puedan identificar al sicario, que logró escapar del lugar del crimen.

El general Anatoli Kulikov, exministro del Interior, considera que el asesinato de Usoyán está relacionado "con un periodo de lucha para dividirse [los negocios] en el mundo criminal".

Asán Usoyán, un armenio nacido en Tbilisi, en Georgia, el 27 de febrero de 1937, tiene un largo historial criminal. Su primera condena, a cinco años de prisión, le fue impuesta en 1959 en su ciudad natal. Puesto en libertad condicional, en 1966 fue sentenciado nuevamente a prisión, donde se le dio el título de ladrón de ley, la más alta distinción en el mundo criminal de la desaparecida Unión Soviética.

 Ya en época de la nueva Rusia, en 1994, Usoyán se instaló en San Petersburgo, aparentemente a invitación del capo Konstantín Moguila, conocido como Kostia Tumba. Cuatro años más tarde sobrevivió en Sochi al primer atentado en su contra.

Los negocios criminales de Usoyán estaban relacionados, según la policía, con el tráfico de drogas, la venta de armas, la extracción de minerales y el juego ilegal. Sin embargo, no era perseguido por la justicia rusa.

 Especialmente fuerte era su influencia en Moscú, San Petersburgo y las regiones centrales de Rusia. Además, tenía bajo su control a muchas organizaciones criminales originarias del Cáucaso y que actúan en Rusia.

Los problemas serios comenzaron para Usoyán en 2006, cuando entró en conflicto con otro famoso ladrón de ley, Tariel Oniani. Taro, como se le conoce a este georgiano, fue condenado a 10 años de prisión en 2010 por secuestro y extorsión. El atentado anterior que sufrió Usoyán, en septiembre de ese año, muchos se lo atribuyen a Taro, aunque algunos consideran que detrás de él estaba Merab Dzhangveladze, otro georgiano. Aquella vez, Abuelo Jasán resultó herido junto con un guardaespaldas, pero por razones de seguridad, se hizo correr el rumor de que lo habían matado. Usoyán era gran amigo de Viacheslav Ivankov, Japonesito, otro capo mafioso que cayó baleado en octubre de 2009 en circunstancias similares, a manos de un francotirador que era un "especialista de primera categoría", según la policía.

Irina Yarovaya, presidenta del comité parlamentario de Seguridad y Lucha contra la Corrupción, declaró hoy que "no hay ningún fundamento para considerar que esto [el asesinato de Abuelo Jasán] signifique un regreso a los salvajes noventa y sus guerras entre criminales. Hoy tenemos otro país, otras leyes y otro marco jurídico".

Fue precisamente en la década inmediatamente posterior a la caída de la Unión Soviética cuando los ajustes de cuentas entre mafiosos eran pan de cada día. Asesinaban en la calle y en los cafés, en los restaurantes estallaban tiroteos, y se ponían bombas junto a negocios de los competidores. Era la época en que pertenecer al mundo criminal tenía un halo romántico, lo que quedó reflejado de forma magistral en la película Hermano (1997), del director Alexéi Balabánov. Pero paulatinamente la situación se fue estabilizando, las mafias se dividieron los negocios estableciendo fronteras más o menos fijas, y la convulsa era de Borís Yeltsin llegó a su término y fue reemplazada por la de Vladímir Putin.