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EE UU resta valor a la denuncia del uso de armas químicas en Siria

La posición de la Casa Blanca en contra de la implicación militar directa en el conflicto no ha variado

Explosión en una de las escuelas de Ingenieros de la Universidad de Alepo
Explosión en una de las escuelas de Ingenieros de la Universidad de Alepo EFE

El Gobierno de Estados Unidos ha confirmado este miércoles la existencia de un mensaje diplomático en el que se informa del uso de armas químicas por parte del Ejército de Siria, pero duda de la veracidad de las denuncias que en él se recogen. Ese cable no ha hecho variar, por el momento, la posición oficial norteamericana en contra de la implicación militar directa en ese conflicto.

La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, ha admitido la existencia de un cable firmado por Scott Frederic Kilner, cónsul general de EE UU un Estambul, en el que se citan diversas fuentes que confirman que el régimen sirio utilizó armas químicas en un ataque contra los rebeldes ocurrido el 23 de diciembre en la ciudad de Homs. El cable, del que informó primero un blog de la revista especializada Foreign Policy y del que se han hecho eco después otras publicaciones, menciona, entre otros que ratifican esa información, a miembros de la oposición siria.

Nuland explicó el miércoles que ese cable, como todos los que se reciben desde el exterior, dio pie a un sucesivo análisis e investigación, que concluyó sin que se obtuvieran “pruebas suficientes para corroborar la información”. Previamente, el asunto había sido desmentido en términos similares por un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

EE UU sabe que se ha impuesto ese armamento como punto de referencia para su intervención militar, y tiene ahora que medir mucho cualquier nueva información

La Administración norteamericana había alertado en meses pasados sobre el peligro de que el régimen de Bachar al Asad, desesperado ante su impotencia para destruir la insurgencia, recurriese a su arsenal de armas químicas. Fuentes de los servicios secretos israelíes habían incluso certificado que esas armas estaban montadas sobre los proyectiles y listas para su uso.

Ante ese riesgo, el presidente Barack Obama advirtió de que la utilización de armas químicas supondría “cruzar una línea roja” en un conflicto que hasta ahora se libra si intervención extranjera. El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de EE UU, general Martin Dempsey, sugirió que la entrada en función de armamento químico conduciría a la implicación militar norteamericana.

Eso explica la prudencia con la que el Gobierno examina ahora cualquier dato relacionado con ese asunto. Días después de advertir sobre su existencia, el secretario de Defensa, Leon Panetta, informó que el riesgo sobre el uso de armas químicas había disminuido. EE UU sabe que se ha impuesto ese armamento como punto de referencia para su intervención militar, y tiene ahora que medir mucho cualquier nueva información.

En todo caso, la partición norteamericana en la crisis siria es cada día mayor. El Departamento de Estado anuncio ayer que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, habló el lunes por teléfono con Moaz al-Khatib, uno de los líderes de los rebeldes, a quien invitó a visitar próximamente Washington.